Un grupo de esquiladores de Teruel trabaja en las granjas de Castellón

Un grupo de esquiladores de Teruel llega a las granjas de ovejas de la provincia de Castellón con el objetivo de despojar al ganado de sus pieles. Les cuesta un minuto y medio esquilar a cada oveja, a las que quitan la lana del cuerpo para que estos animales soporten mejor las altas temperaturas de los meses estivales y, además, para evitar las plagas de esta temporada. El ganadero más tarde vende la lana, sin embargo el producto en el mercado apenas le reporta beneficio económico, según denunciaron.

Así, llegado el mes de abril, el ganadero Julio Marzo, junto a toda su cuadrilla formada por cinco hombres, abandonan Galve, en Teruel, y emprenden el camino por tierras de Castellón y Tarragona para esquilar a centenares de cabezas de ganado ovino. El grupo está fuera de casa hasta principios de julio cuando acaba la temporada.

Hasta el momento han pasado por poblaciones de la provincia como Torre en Doménech, Albocàsser, Burriana, Atzeneta, Cervera o Càlig y todavía les queda un largo camino que finalizará el próximo mes de julio. Habitualmente, su jornada laboral comienza al amanecer y termina al final de la tarde. El único descanso que hacen es al mediodía para comer. Cuando llegan a la granja, el primer paso del proceso es afilar las cuchillas de las máquinas esquiladoras, una tarea que repiten cada hora aproximadamente para que el material esté en todo momento a punto.

Cuando está todo preparado, un miembro de la cuadrilla llamado “trabador” se encarga de coger a las ovejas, una a una, y atarlas para entregárselas al resto del equipo que se encarga de esquilar. Julio y sus hombres son esquiladores experimentados y consiguen quitar la lana del cuerpo de las ovejas en apenas un minuto y medio como mucho.

“Nos cuesta poco esquilar una oveja, sin embargo se pierde más tiempo agrupando el ganado para luego coger a las ovejas una por una. Todo va en función de las características de la granja, y si conseguimos cogerlas rápido, nos sale también más rentable el día económicamente”, explicó Julio.

Este año visitan más localidades que en anteriores ocasiones por lo que Javi Ramos, un joven de 18 años, se ha unido a ellos para que el trabajo no se haga pesado. “A mí me cuesta esquilar cada oveja unos dos minutos y medio porque acabo de empezar en esto, aunque en mi pueblo lo he visto hacer desde siempre”, añadió el joven. El beneficio diario de estos trabajadores irá en función de las condiciones que presente cada granja. Julio y su cuadrilla de esquiladores fijan el precio del trabajo en función del número de cabezas de ganado y de la cantidad de lana que tenga cada animal.

Los ganaderos crían las ovejas para más tarde vender su carne. El objetivo de esquilar estos animales pasa por evitar que suden en verano y, como consecuencia, pierdan peso, lo que provocaría un descenso del beneficio. Al mismo tiempo, las altas temperaturas traen un aumento del número de plagas de insectos que se podrían instalar en el cuerpo lanudo de estas ovejas si su dueño no decidiera despojarlas de sus pieles.

Por otra parte, el ganadero luego tiene la opción de vender la lana que ha conseguido de sus animales. “El año pasado, de toda la lana de estas 300 ovejas, sólo me pagaron 50 euros. No sale rentable si quieres venderla, pero todos los años es necesario quitarles la lana, es un gasto que ya tienes que prever”, señaló el propietario de una granja de Torre En Doménech.

La mayoría de los integrantes de este grupo de esquiladores se dedican a la ganadería y la agricultura. Debido los bajos ingresos que les reporta estos sectores se dedican a este trabajo de temporada que les impide estar cerca de sus familias durante los tres meses en que recorren miles de kilómetros de granja en granja.

“Si estamos en esto es porque nos gusta, aunque hay que reconocer que es un trabajo duro. Prácticamente cada día estamos en un sitio y lo peor de todo es la carretera, ya que después de la jornada hay que coger el coche para desplazarse a otro sitio y buscar sitio para pasar la noche. Dormimos donde podemos”, apunta Eusebio Lamata, miembro de la cuadrilla.

Panorama Actual – Valencia,Spain 06/2008

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