Primeros dispositivos de radiofrecuencia

Carreña, Rebeca AJA El proyecto está dando sus primeros pasos y uno de ellos es determinar qué tipo de material es el idóneo para recubrir el futuro dispositivo de radiofrecuencia que se estudia implantar en el etiquetado del queso de Cabrales. Para ello, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen ya ha comenzado a distribuir los primeros prototipos entre algunos elaboradores de este producto. Se trata de una especie de «botones» o «fichas» de plástico duro que deberán permanecer colocadas debajo de las piezas de queso seleccionadas para estas primeras pruebas desde el proceso de salado en las queserías hasta los dos o tres meses de estancia en las cuevas de maduración.

FotoLa única misión de estos prototipos de plástico es confirmar si ese tipo de material soporta, por ejemplo, las condiciones adversas de temperatura y humedad de las cuevas y, por tanto, si sería el adecuado para envolver el futuro chip de las etiquetas RFID (siglas de Radio Frequency Identification; en español, identificación por radiofrecuencia). El empleo de este tipo de etiquetas que permiten suministrar datos sobre el proceso de elaboración del queso, así como su puesta a disposición del consumidor, es lo que se está investigando.

De ser viable, el queso de Cabrales se convertiría en el primer producto artesanal agroalimentario de Europa que las use, y su elección como alimento piloto para el desarrollo de esta iniciativa pionera en Europa se debe al hecho de ser uno de los productos asturianos más internacionales.
El objetivo es dar un valor añadido de calidad a los productos agroalimentarios, en este caso al queso de Cabrales, ampliando las garantías actuales. Para esto se van a valorar las posibilidades reales que existen de «trazabilidad» del producto: seguir el rastro, la pista o «la traza» desde su elaboración hasta la venta al consumidor. Con este seguimiento mediante radiofrecuencia se pretenden ampliar las garantías que la Denominación de Origen pone a disposición del consumidor (las normativas de embalaje, etiqueta del fabricante y contraetiqueta) aportando información añadida sobre, por ejemplo, el día en que se obtuvo la materia prima para la elaboración del queso, el tiempo de secado en la quesería antes de pasar a la cueva, la localización de la gruta y el tiempo de maduración.
Aún no está claro ni el tipo de etiqueta que se empleará, ni cómo llegará al consumidor esta información. Esta iniciativa para aplicar este dispositivo en un producto artesanal como el queso de Cabrales se desarrollará a través del proyecto europeo «ESTIIC», que lidera Asturias y en el que participan también Cantabria, el sureste de Irlanda y Renania del Norte-Westfalia (Alemania).

El proyecto cuenta con la participación del Laboratorio Interprofesional Lechero y Agroalimentario de Asturias (LILA) y un socio alemán, el Centro Tecnológico de la Universidad de Dortmund (Alemania).

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