Opinan encuestados

Valencia, mayo 9 (REDACTA).- Los consumidores no se comen el cuento de Consecomercio, el Indecu ni de los economistas, de que ahora existe mayor demanda que antes, y que es por eso que no se consiguen los alimentos en supermercados, carnicerías y demás expendios de víveres.

En un recorrido por algunas zonas del sur de Valencia, entre ellas la urbanización La Isabelica y la avenida Aranzazu, se comprobó que la situación no difiere mucho de la que se presenta en el norte de la ciudad, y personas encuestadas terminaron por sustentarlo, la mayoría molesta por la incomodidad que produce el hecho de no conseguir nada o muy poco en todos los sitios adonde se va a comprar.

En varios de los tarantines que hay en La Isabelica, se consiguen caraotas negras, lentejas, queso y algunos cartones de huevos, productos que faltan en los supermercados y otros establecimientos.

El queso blanco duro se consigue en 12 mil 500 bolívares, por encima del precio regulado (Bs. 10.120), mientras que el tipo “paisa” lo están vendiendo en 15 mil bolívares.

Una vendedora comentó que ese producto que traen de Cumarebo, estado Falcón, se está consiguiendo muy poco, y explicó que aparentemente es por la sequía, y que eso siempre sucede en estas épocas del año.

Por otra parte, el cartón de 15 huevos, que regulado cuesta Bs. 4.150, lo expenden en 4 mil 500 bolívares.

En otro pequeño negocio, se exhibían varios paquetes de granos, entre estos las caraotas negras, que se venden en Bs. 4.500 el kilo, mientras que las lentejas, otro producto desaparecido de los anaqueles, se ofrece en Bs. 3.500. El dueño del tarantín dijo que todo eso era importado, pero no especificó dónde lo consigue.

Otro de los productos “aparecidos” este miércoles fue el azúcar de tipo refinada, marca Montalbán, que se vende a Bs. 3.500 el kilo.

Más adelante, otro señor vendía el cartón de 30 huevos en 9 mil bolívares, precio que no se corresponde con el establecido en la Gaceta Oficial (Bs. 8.302).

Pablo Arias, un comprador, mientras recibía su paquete de caraotas negras, dijo que “no se consigue la leche, sardinas ni azúcar, entonces uno tiene que ir a las partes adyacentes a buscarlos”.

Lo curioso es que todo esto se ve a pocos metros de un supermercado perteneciente a una gran cadena nacional, donde son pocos los productos de la cesta básica que pueden conseguirse.

Su gerente explicó que estaban esperando que les llegara el pedido de 35 reses, cantidad prevista sólo para tres días. Allí el pollo también llega poco, y de 80 cestas (de 25 unidades cada una) que les llegaban, ahora sólo reciben 40.

Alimentos Polar incrementó su producción en 17%

En respuesta a la creciente demanda de los consumidores, la empresa ha invertido unos 188 millardos de bolívares en sus plantas y distribuidoras para contribuir con el abastecimiento de los rubros fundamentales de la canasta básica.

Alimentos Polar incrementó su producción en un 17% en el mes de marzo de 2007 en relación con el mismo mes del año anterior, y en el primer semestre de su año fiscal (octubre 2006-marzo 2007), ha vendido 8% más que durante el mismo período del año inmediatamente anterior.

Manuel Felipe Larrazábal, director de Consumo Masivo de Alimentos Polar, aseguró que durante el primer semestre de su año fiscal, la empresa ha incrementado su producción y distribución con respecto al año anterior de acuerdo con las siguientes cifras: margarinas 19%, salsa de tomate 22%, arroz 7%, Harina P.A.N. 11%, pasta 10%, atún enlatado 44%, avenas 9% y aceite de maíz 4%.

Durante este año, Alimentos Polar está invirtiendo más de 188 millardos de bolívares en su infraestructura de manufactura y distribución, incluyendo la inversión destinada al incremento de la capacidad de producción de harina precocida de maíz, en lo equivalente a 72 mil toneladas métricas por año.

Adicionalmente, la empresa ha realizado grandes esfuerzos para mejorar la eficiencia de sus procesos y reducir así los principales costos de producción, así como aumentar las condiciones de seguridad de sus instalaciones y de sus trabajadores.

Incómodos

En el mismo establecimiento, el equipo de reporteros aprovechó para preguntarle a la gente qué pensaban acerca de la escasez.

La señora María Gómez, dijo “lo veo grave”, y expresó que ella tiene que “saltar de una parte a otra buscando”. No está de acuerdo con lo dicho por el Indecu sobre un supuesto exceso de demanda, pues “no hay real” y si los hay “no rinden”. Además, “si cargas ‘dos lochas’ uno no consigue lo que anda buscando. Esos son ellos que tienen depósitos de comida. Ellos no ven a uno el pobre y viejo que anda brincando”.

“Se consigue poca comida porque está regulada, pero si la aumentan entonces sí sale pollo por todas partes, carne, y del cielo llueven las vacas. Uno tiene que moverse para todos lados. Es falso que la gente esté consumiendo más que antes”, dijo, un poco molesto, Santiago Borrás.

Merkinson Robles quería comprar pescado, pero “lo que hay son pescados chiquiticos. Los precios están ‘explotados para arriba’, se aprovechan. En los mercados populares uno va y no consigue tampoco nada. Uno hace su mercado normal. Uno cobra su quincena y va a hacer el mercado normal, con el fin de conseguir”.

La señora Ana de Caldera manifestó que “no se está consiguiendo nada. En algunas partes se consigue y en otras no, como harina, pollo, carne y otras cosas de primera necesidad”. Denunció que cerca del Periférico La Candelaria, hay una charcutería que queda al lado de un Mercal y que está vendiendo en 17 mil bolívares el kilo de queso blanco.

Meris Colina comentó que el consumidor ahora anda “saltando de un sitio a otro para poder buscar lo que uno medio puede comprar, porque eso de que hay abastecimiento es mentira. Es un engaño, porque ¿dónde está? Yo considero que si la gente quiere ir a comprar en Mercal pues que vaya, pero si uno quiere ir a otro es mi decisión, ¿pero y si no consigo?”. Para ella, “no tiene lógica decir que hay mayor consumo” y que esa sea la causa de la escasez.

Lejos de ahí, por la avenida Aranzazu, se vieron varios negocios, muchos de ellos de dueños chinos, que expenden huevos a las puertas del establecimiento, y cerca de ellos, vendedores de queso duro que lo ofrecen en 14 mil bolívares el kilo, mientras que el precio al mayor es de 12.600 bolívares. Una carnicería cercana tenía suficiente carne de res, pero su dueño explicó que los despachos son muy pocos. Igual sucede con el pollo, que antes por semana le vendían 60 cestas y ahora sólo recibe 10.

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