La sequía redujo la cosecha a la mitad y obligó a los agricultores a pedir más de cinco mil ayudas
La escasez de los pastos condujo a la ganadería intensiva a realizar un gasto extraordinario en la alimentación de los animales
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El escaso volumen de lluvias del 2005 y la mala distribución de
las precipitaciones a lo largo del ciclo agrario propició un descenso de la
cosecha de cereales de casi el 50% respecto de la media de un año normal, según
informó ayer el jefe del Servicio Territorial de Agricultura, José Martín Sánchez,
durante la presentación del balance de las actuaciones de su departamento
durante el pasado año, en la que compareció acompañado del delegado
territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio.
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La superficie agrícola de la provincia es de 270.100 hectáreas -el 39,11% de
las 692.000 hectáreas del total provincial- y de ella 70,4% está dedicada al
cultivo de cereales, la producción que más sensiblemente se vio afectada el año
pasado por la sequía. Hasta el punto de que, con respecto a la producción
media de los diez últimos años -525.000 toneladas-, la del 2005 apenas si
alcanzó las 257.000 toneladas, un 48,9% menos.
Además, los precios de los principales cereales cultivados en Segovia, cebada y
trigo, no oscilaron tanto como el año anterior manteniéndose en unos niveles
no muy diferentes a los del 2004.
Ayudas y préstamos
En estas circunstancias, no es de extrañar que se dispararan las
solicitudes de ayudas y préstamos subvencionados entre los agricultores
segovianos. El Servicio Territorial de Agricultura tramitó 2.650 solicitudes de
ayuda, por un importe global de 1,377 millones de euros, así como 2.898
peticiones de préstamos subvencionados por un importe total de 31,933 millones.
Al margen de este dinero concedido para el mantenimiento de la competitividad en
un año tan difícil, el grueso de las ayudas fueron las procedentes de la Política
Agraria Comunitaria (PAC) de la Unión Europea, en el primer año de implantación
del nuevo sistema de pago único, el que toma como referencia los resultados de
los años 2000, 2001 y 2002 en cuanto a superficies, cabezas de ganados y
rendimientos y otorga un reconocimiento de derechos a agricultores y ganaderos.
Volviendo a la sequía está golpeó a uno de los subsectores agrarios, el de
los cereales de secano, donde, además, se está produciendo una mayor deserción
de agricultores, según explicó Martín Sánchez. Y es que el censo de la
población agraria, conforme a su cotización a la Seguridad Social, ha pasado
de 4.586 personas en el 2001 a 2.803 el año pasado, aunque, como explicó el
jefe del Servicio Territorial de Agricultura, ello obedece al obligado trasvase
de trabajadores de sectores próximos al agrícola -transportes, servicios,
maquinaria, productos- del régimen especial agrario al régimen general. En
otros subsectores como el ganadero o la agricultura de regadío (productos hortícolas,
remolacha, maíz y forrajeras) se está experimentado un incremento de la
población ocupada.
Curiosamente, y pese a que el agua es elemento vital para los productos de regadío,
su obtención de fuentes subterráneas evitó la incidencia de la sequía en los
cultivos y su producción en las 8.100 hectáreas de productos hortícolas, las
3.000 de remolacha, las 7.800 de cultivos forrajeros o las 2.400 de leguminosas
grano. La distribución de la superficie agraria de la provincia se completa con
14.500 hectáreas dedicadas al girasol y 44.000 que fueron dejadas el año
pasado en barbecho, es decir, en descanso.
Ganadería y
sanidad
Pero la falta de agua sí afectó, dentro de la ganadería a la
extensiva, la del vacuno y ovino que se alimenta básicamente en los pastizales
segovianos próximos a la sierra. Y es que éstos apenas si dispusieron de
hierba para alimentar a los animales, razón por la que los ganaderos tuvieron
que hacer un gasto suplementario en pienso. No se notó la falta de agua en la
ganadería intensiva, la de cebo, ya fuera de porcino o de vacuno.
Según las cifras del Servicio Territorial de Agricultura, el censo ganadero de
Segovia estuvo integrado en el 2005 por 1.278.116 cabezas de porcino repartidas
en 1.531 granjas; 409.645 de ovino-caprino pertenecientes a 931 ganaderos;
144.971 reses de vacuno de 2.069 explotaciones y más de tres millones de aves.
De todas formas el sector ganadero provincial no estuvo exento de problemas
relacionados con la sanidad animal. Martín Sánchez citó en primer lugar el de
la denominada lengua azul, enfermedad bovina que se transmite a través de un
mosquito que va ganando terreno en latitud en función de la temperatura y por
lo tanto conforme avanza el cambio climático. En Segovia la trasmisión de la
enfermedad llegó de aquellos terneros que fueron traídos para cebar desde
Andalucía. Ello obligó a realizar hasta seis y siete controles serológicos en
324 explotaciones, al análisis de 11.269 sueros y al sacrificio de los animales
enfermos.
El subsector porcino prosiguió el combate contra la enfermedad de Auzjesky lográndose
en las comarcas de Santa María y Cuéllar reducir la prevalencia de la
enfermedad por debajo del 10% a partir del cual se limita el movimiento de
animales. En la provincia solo queda atajar la prevalencia del 30% que se da en
la comarca de Carbonero el Mayor.
El Norte de Castilla - Castilla y León,Spain 31/03/2006