Miembro de una familia de queseros zamoranos preside el Consejo
Regulador de la Denominación de Origen y, aunque se lamenta de la falta
de implicación de las industrias lácteas de la provincia, cree que
merece la pena seguir defendiendo la DO porque el consumidor sigue
valorando la calidad y el amparo de esta mención.
-¿Cómo es posible que no haya crecido la DO Queso Zamorano después de
13 años como sí lo han hecho otras denominaciones de vinos o carnes?
-Tengo que ser sincero y admitir que si hay un motivo es claramente la
falta de implicación del conjunto de fabricantes de la provincia.
-A juzgar por las contraetiquetas y el número de empresas, solo un 30%
tira de la DO, ¿en qué situación queda el mercado?
-El mercado no responde con la fuerza que quisiéramos. Estoy convencido
de que si los fabricantes de queso de toda la provincia se tomaran mucho
más en serio la DO, la presencia y la respuesta del mercado sería
mucho más fuerte y, en consecuencia, más rentable para todos:
ganaderos y fabricantes.
-Con los medios de gestión, controles de calidad y estructura del
Consejo, ¿se podría duplicar la producción?
-Por supuesto, incluso crecer más. La maquinaria ya está en marcha,
los órganos de control existen, pero lo que nos faltan son volúmenes.
Llevamos estancados tres años en los 450.000 kilos pero podríamos
llegar al millón porque hay materia prima suficiente para fabricar
quesos de calidad utilizando únicamente la materia prima del ámbito
geográfico de la Denominación de Origen.