Los lobos y la introducción de otras razas reducen en cinco años a 1.850 los ejemplares de cabra bermeya
Medio Rural pondrá en marcha un programa para recuperar la raza y garantizar su pureza.
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FERIA. Ejemplares de cabra bermeya en uno de los concursos que se celebran en la comarca oriental. / NEL ACEBAL |
Un cabrito destetado se vende a un precio medio de entre 14 y 16 euros el kilogramo en canal
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| AL DETALLE |
| Terreno: cada pastor
usa de media 51 hectáreas de pastos en montes comunales. Controles: el 74% de los ganaderos realiza desparasitaciones internas y externas en las cabras. Maquinaria: el 92% posee un tractor de 52 cv de media. Vida útil: los machos de cabra bermeya, cinco años (para evitar la consanguineidad) y las hembras, diez. |
En los últimos 20 años, la sierra del Cuera pasó de dar cobijo a más de
1.500 bermeyas hasta los 145 ejemplares identificados en la actualidad. De
hecho, sólo quedan en este espacio cuatro ganaderos que cuentan con mayoría
en el rebaño de este prototipo racial.
Protección
Los propietarios de estas cabras en Asturias se agrupan desde el año
1998 en la Asociación de Criadores de la Cabra Bermeya (Acriber) y el
animal cuenta con el calificativo de raza de especial protección gracias a
un decreto del 7 de noviembre de 1997.
Pese a este paraguas protector, el censo de la cabaña asturiana descendió
en 468 animales durante los últimos cinco años. A día de hoy quedan en la
región 1.850 cabras bermeyas en 41 ganaderías diferentes. El mayor número
de cabezas se encuentra en el municipio de Allande con 883 animales en
propiedad de cuatro pastores. Por contra, el panorama en la zona oriental es
desolador porque los concejos de Llanes, Cabrales y Parres sólo tienen un
ganadero de bermeya; hay dos en Onís, Piloña y Peñamellera Alta; tres en
Ponga; cuatro en Amieva y Ribadesella y nueve en Cangas de Onís. Los diez
concejos de la comarca oriental con presencia de bermeyas apenas suman entre
todos 811 ejemplares en manos de 29 zagales.
Consciente del problema, la Consejería de Medio Rural va a firmar en el año
2006 un convenio de colaboración con Acriber.
Sin querer hablar de cantidades económicas, Ibo Álvarez, director general
de Ganadería del Principado, comentó a El COMERCIO que el acuerdo irá
orientado hacia criterios de «protección, conservación y selección»
bajo aspectos que inciden en la mejora genética de la raza a través de «testajes
y la eliminación de cruces». Acriber ya presentó un borrador del proyecto
a Medio Rural que recoge la elaboración de pruebas de ADN y la designación
de jueces calificadores para «fijar el patrón racial de la bermeya».
Mientras llegan las soluciones, la sombra del caos planea sobre la comarca,
donde a mediados del siglo pasado se introdujo un excesivo número de machos
pirenaicos con la intención de mejorar el rendimiento lechero entre los
descendientes. No obstante, en los tiempos actuales la utilización de
bermeyas en la obtención de leche para la fabricación de quesos es
simplemente testimonial y sólo dos ganaderos se dedican a estos menesteres.
Actualmente, el cabrito destetado es el producto 'estrella' de la explotación
que se vende a pesos medios de entre 14 y 16 kilos a la canal a seis euros
el kilogramo. Los principales compradores continúan siendo los tratantes y
en menor medida los carniceros de la zona. La mitad de los animales viejos
se dedica al autoconsumo.
Los ordeños a mano en el puerto se realizan al aire libre, dos veces al día.
Los propietarios
La edad de los ganaderos y la cuenta de resultados financieros son
otro problema añadido. El pastor propietario de bermeyas tiene una edad
media ligeramente superior a 40 años y el 93% están afiliados al régimen
especial agrario. El 7% restante cotiza al régimen general de la Seguridad
Social desarrollando la ganadería como actividad complementaria a tiempo
parcial.
La totalidad de las mujeres de los pastores colabora en el manejo del
ganado, pero el 25% de ellas tienen un trabajo auxiliar fuera de la
explotación. Además, el 59% de estas familias ganaderas cuentan con la
colaboración económica de un pensionista en la casa y el 33% tiene dos.
Mucho peor parado resulta el examen de las cabrerizas, lugares destinados al
refugio de los animales. Estas instalaciones tienen una superficie media de
89 metros cuadrados y apenas sufrieron reformas en los últimos 20 años.
La mayor parte de las cabrerizas son cuevas cerradas con estacas y ninguna
tiene agua potable. Sólo una cuenta con luz eléctrica.
La Nueva España - Asturias,Spain 21/11/2005