La producción de Gamonéu del valle se queda en 97.000 kilos
QUESERÍA. Elaboradora de Labra, en Cangas de Onís. / N. A.
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Un total de 97.000 kilogramos de Gamonéu con Denominación de Origen se han
vendido durante este año, el primero en el que este queso cuenta con esta
distinción. Los queseros se han afanado en el tramo final del año y se han
acercado a la barrera de los cien mil kilos, cuando a quince días sólo
para el final de 2005, la cantidad de queso a la venta era poco más de
73.500 kilos.
Traducidos los datos a contraetiquetas, resultan unas 49.000, emitidas desde
junio hasta el final del año. Estos son los datos que maneja el Consejo
Regulador de la Denominación de Origen del queso de Gamonéu, presidido por
Gerardo Niembro.
Para el año 2006, Niembro manifestó su esperanza de que a pesar de los
sucesivos retrasos, se lleguen a ejecutar finalmente las obras de construcción
de dos queserías en las majadas de Belbín y de Humartini, situadas dentro
del Parque Nacional de los Picos de Europa, lo que permitiría etiquetar
dentro de la Denominación de Origen los quesos de la variedad del puerto,
que alcanzan un precio de 30 euros el kilo.
«Las cosas van demasiado lentas», lamentó Niembro. Sobre todo porque hay
una media docena de productores en mejorar las majadas en las que elaboran
su producto. La consejera de Medio Rural, sobre este aspecto, reconoció que
su departamento está dispuesto a acometer obras si de verdad ese interés
existe.
También se mantienen los problemas para las nuevas queserías que quieren
elaborar Gamonéu, especialmente en el concejo de Cangas de Onís.
«Hay dos o tres solicitudes, pero hay problemas porque la Comisión de
Urbanismo y Ordenación del Territorio (CUOTA) no permite construir queserías
en los pueblos», recordó Niembro.
Mejorar la calidad, por otra parte, y hacerlo mediante un sistema de catas
-tal y como adelantó este diario- es una de las líneas de trabajo en las
que se quiere centrar el Consejo Regulador del Gamonéu. «Podría hacerse
algo similar al calado de los jamones y así se irían moviendo y dando
vuelta a los quesos durante el proceso de maduración», detalló.
Mientras, Medio Rural está elaborando un estudio sobre las condiciones
microclimáticas de una cueva en el municipio de Onís. ¿El motivo?
Determinar si es viable adecuarla como una cueva de maduración del queso de
carácter colectivo, que todos los queseros pudieran usar. Con esta medida,
además, se lograría mayor uniformidad exterior del producto.