La cabra también tira a la costa
Marino Fernández pone en marcha la
primera explotación de ganado cabrío en el concejo de Navia
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La
primera experiencia del concejo de Navia para sustituir las vacas por las cabras
acaba de ser puesta en marcha por el que fuera secretario general del COAG,
Marino Fernández, tras pensárselo un tiempo y haber recorrido toda la geografía,
con su proyecto en la cabeza, para estudiar experiencias y razas más
recomendables por su dureza. Al final decidió vender las 58 vacas de su cuadra
y adquirir una primera partida de 260 cabras de la raza murciana granadina, que
están creciendo en su propiedad de Vigo.
Marino Fernández apunta que se sintió tentado a cambiar a causa de las
sucesivas crisis que han afectado al sector lácteo y por las amenazas de bajada
del precio de la leche. Aunque se trata de un número no demasiado elevado de
cabras, Fernández señala que se trata del principio, de la cantidad justa para
inciarse en la explotación, pero entiende que en 2007 podría contar con un número
de entre 450 y 500 cabras, ya que en abril cubrirá al menos la mitad y unos
meses después cubrirá al resto, teniendo previsto quedarse con todas las
hembras y vender los machos para carne. De ahí que se encuentre convencido de
que ha hecho una buena inversión con las cabras, debido a la demanda
considerable que tiene la leche de cabra, más
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que para su consumo en fresco, para la
fabricación de queso. Los cálculos de Marino son que cada cabra producirá 600
litros al año, aunque el precio no se paga como el de la leche de vaca, sino
que se cotiza el extracto quesero. También depende de la oscilación de la
quesería que le compre la leche, aunque seguramente Marino Fernández se la
entregue a la fábrica de Grandas de Salime, que está comenzando la elaboración
de queso de cabra, y cuyo propietario también ha adquirido en torno a unas 500
cabras para la finca que posee en la localidad de Bustapena, en Los Oscos.
A pesar de que cada cabra le ha costado 150 euros, Marino Fernández entiende
que la incorporación de las cabras a las explotaciones de vacuno apenas
representa costes añadidos, y ambas son compatibles sin que tampoco sea
necesario ampliar la explotación.
Por otra parte, Marino Fernández argumenta que su apuesta por las cabras se
debió a la búsqueda de nuevas alternativas ante la cantidad de explotaciones
que se vienen cerrando y teniendo en cuenta la estimación de que en Asturias sólo
se mantendrán en activo 2.500 ganaderías.
En la actualidad, sólo mantiene diez vacas en su explotación, pero asegura que
ya las tiene vendidas, a pesar de que no es el mejor momento para hacerlo,
debido a que muy poca gente quiere hacerse con vacas.
Si bien de manera oficial no conoce a nadie que se haya decantado por las cabras
en todo el noroccidente, a excepción de la finca de Bustapena, existe un
ganadero de Tapia que ha comprado una partida de cabras en Francia, que no
recibirá hasta el próximo mes de mayo.
Con esta primera experiencia en la comarca se espera que otras ganaderías que
existen se sientan impulsadas a la introducción de las cabras, al considerarse
como algo más rentable que la explotación de las vacas. El propio Marino Fernández
aseguraba que una gran superficie había venido a visitarle para adquirir todos
los los cabritos de la explotación a fin de comercializarlos en sus establecimientos.
En lo que se refiere a la leche, asegura que existe una demanda grande entre los
fabricantes de queso.
La Nueva España - Asturias,Spain 10/03/2006