Inmovilizan 1.500 cabezas de ganado tras aparecer muertas más de 200 ovejas en Arcos
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La Junta de Andalucía analiza las muestras para confirmar
las causas del suceso Los propietarios del rebaño están convencidos de
que se trata de un brote de 'lengua azul'
Dos centenares de ovejas aparecieron ayer muertas en un rebaño
que se encontraba pastando junto al río Guadalete, a su paso por la Peña
de Arcos. Estas muertes comenzaron a producirse entre la madrugada del sábado
al domingo y continuaron produciéndose durante toda la jornada de ayer. Los
motivos que las han causado aún se están estudiando, aunque los
propietarios del rebaño, Manuel Salguero y Manuel Pajuelo, coinciden en que
«podría tratarse de 'lengua azul'». El año pasado «ya perdimos otras
300 ovejas por esta causa», asegura Pajuelo, añadiendo que «eso nos ha
enseñado a conocer los síntomas y nuestras ovejas están muriendo como lo
hacían las del año pasado».
En concreto, los ganaderos se refieren a que la muerte de los animales se
están produciendo lentamente, agonizando poco a poco. Además, aseguran que
los veterinarios que tomaron las pruebas ayer, que están pendientes de los
resultados para hablar oficialmente de una u otra enfermedad, les aseguraron
que a primera vista «tiene pinta de 'lengua azul'».

Estas ovejas muertas forman parte de un rebaño de más de 1.700 cabezas,
que ha sido inmovilizado, pendiente de que se practiquen las pruebas
oportunas.
Técnicos de la Oficina de Control Agrario de Jerez se han desplazado a la
zona para tomar muestras de sangre de los cadáveres de los animales y
averiguar el motivo de la muerte. Dichos técnicos, a los que también se
unieron miembros del Seprona de la Guardia Civil, abrieron en canal algunas
de las ovejas muertas para llevarse las muestras de vísceras necesarias
para su estudio.
Pendiente de las causas
El resto de las ovejas del grupo han quedado inmovilizadas hasta
conocer las causas que han motivado la defunción de los dos centenares.
Este rebaño es transumante y suele pastar entre las localidades de Arcos y
Medina Sidonia, aunque actualmente permanece en la localidad serrana,
pendiente del resultado de las pruebas que, en principio, se podrían
conocer hoy mismo. Pajuelo asegura que «nosotros no teníamos previsto
quedarnos aquí en Arcos; si lo estamos haciendo es porque nos han obligado
a hacerlo». De momento esta es la única medida que se ha tomado, por lo
que los demás ganaderos de la zona también se encuentran pendientes de
estos resultados y las recomendaciones que pueda hacer la delegación
provincial de Agricultura. Ese estado de atención se une a la incertidumbre
y el miedo se sufrir un brote que haga peligrar a buena parte del ganado.
El delegado provincial de Agricultura, Juan Antonio Blanco, ha asegurado que
«estamos practicando las pruebas oportunas y hasta mañana -por hoy- no
podremos saber qué está sucediendo». Los técnicos estiman que la
sintomatología de las ovejas afectadas coincide con diferentes enfermedades
que podrían padecer, entre ellas la 'lengua azul'. No obstante, Blanco
considera «precipitado» hablar de que se trate de esta enfermedad. No
obstante, entiende que se está trabajando con la diligencia oportuna y que
«se tomarán las medidas necesarias, en el momento oportuno». Algo que se
podría producir hoy mismo.
Problemas económicos
Los trastornos económicos que estas muertes provocarán son las
preocupaciones principales de sus propietarios. Ellos entienden que las
ayudas que la Junta otorga por la 'lengua azul' son suficientes, ya que se
equiparan al valor real del animal, pero «suelen llegar tarde y eso supone
tener que afrontar los costos y asumir la pérdida de ingresos», asegura
Pajuelo. En concreto, estos pastores aún no han recibido las ayudas de las
300 ovejas que perdieron el año pasado por esta misma causa.
Además, anoche estaban pendientes de retirar los cadáveres de los ovinos.
Un traslado que supondrá un coste de unos 5.000 euros, según los pastores,
y que «nos tocará asumir hasta que podamos arreglarnos con el seguro, cosa
que podría tardar unos 20 días», asegura Manuel Pajuelo.
El otro propietario del rebaño afectado, Manuel Salguero, asegura que «esto
es un desastre porque yo y mi socio vivimos de nuestras ovejas, por lo que
perder una parte tan importante del ganado en un día es algo muy duro». Al
mismo tiempo mostró su preocupación por el estado del rebaño asegurando
que «si es 'lengua azul', que es lo que pensamos, por lo menos dicen que
nos pagarán las cabezas que hemos perdido o, al menos, eso esperamos».
En años anteriores las pérdidas fueron «similares» a este, apunta el
pastor, pero «nunca se han producido tantas muertes en tan poco tiempo, de
una noche para otra». Además, no se descartan que hoy puedan seguir
produciéndose, por lo que las consecuencias podrían superar a las del año
anterior.
No se libran de peligro
Las 1.500 ovejas que aún conforman el rebaño en que han muerto
los dos centenares de animales no se encuentran libres de peligro, según
sus propietarios. Pajuelo aseguraba ayer por la tarde que «ahora nos queda
una hora para recoger el ganado y hay un número importante de ovejas
sentadas en el suelo, cuando deberían estar comiendo», añadiendo que «eso
es un síntoma inequívoco de que están enfermas».
Algo que preocupa a los pastores pero que tienen asumido. Actualmente se
centran más en conocer científicamente cuál es la causa de la muerte del
ganado para saber cómo proceder al respecto y que posibles ayudas podrían
solicitar.
La idea que mantienen los ganaderos de la zona no invita al optimismo ya que
aseguran que «hay más rebaños afectados aunque a nadie se le están
muriendo las ovejas en la misma forma en la que están muriendo las nuestras»,
apunta Manuel Pajuelo.
03/2008 Sur Digital (Andalucía) - Andalucía,Spain