Nos falta buena genética

Ismael Ortega, productor tabacalero del Valle de Lerma complementa su actividad con la producción de cabras. Asegura que no es aconsejable importar genética de Nueva Zelanda.
Por GERMAN SALOMON
El Tribuno Campo (Salta)

Ismael Ortega pudo trascender con su rodeo de cabras de la raza anglo nubian, por su incansable tenacidad para mejorar sus planteles y por la búsqueda constante de mecanismos estatales que ayuden al productor caprino a tener la genética adecuada. “Con las cabras no se reniega, a pesar que comen todos los días”, señala, al tiempo que define la raza anglo nubian como “cabras muy nobles que se adaptan a todo tipo de terreno y de clima”.

Ortega afirma que “lamentablemente no tenemos genética”, y agrega que cuando comenzó con la actividad desconocía que en el país no había genética, “que no hay buenas cabras lecheras y que sólo tenemos patas y cuernos”, señala con vehemencia. “Muchos que llegan a mi finca me dicen que las cabras están lindas y yo le digo que sí, que están lindas, pero no es lo yo quisiera tener, porque a uno le cuesta lo mismo una cabra que da dos litros de leche que una cabra que puede dar cuatro o más”, explica.

El productor está convencido de que en el mundo hay diferentes razas de cabras lecheras que pueden mejorar el rodeo caprino nacional. En diferentes foros de discusión en los que ha participado expuso su propuesta de cómo se puede trabajar para ese fin. Sostiene que el INTA, que está en todas las regiones de la Argentina y que tiene profesionales altamente capacitados, debería importar diferentes razas caprinas y distribuirlas en distintos puntos del país. Afirma que deberían instalarse criaderos donde se hiciera el seguimiento de cada raza y, llegado el momento, el organismo oficial debería poner al alcance de los productores la genética que mejor haya resultado en cada región.

Ortega explica que las cabras con ubres bajas no se podrían adaptar al Norte argentino por el tipo de pasturas, sin embargo podrían andar muy bien en las zonas pampeanas, donde las pasturas son más blandas. La propuesta es avanzar hacia un rodeo nacional de cabras lecheras con buenas ubres y de buena producción, “que le permita al país ser una potencia mundial en leche fresca de cabras y en polvo”, asegurando que “eso se hace en pocos años y da mucha mano de obra y, además, tenemos cómo hacerlo” agregó.

En el Valle de Lerma

El productor caprino, sostiene que hay muchas regiones del país donde se podrían desarrollar cuencas lecheras y asegura que el Valle Lerma, desde Chachapoyas hasta Pulares, es una zona ideal para la cría de cabras. Explica que toda esa serranía tiene montañas suaves, sin espinas, donde las cabras tienen muy buen desarrollo.
Por otra parte, afirma que “lo ideal en un tambo caprino es tener tierras de segunda, que yo no tengo aquí”, aclara en alusión a sus tierras primordialmente tabacaleras. “Hay que tener tierras de lomadas o tierras no tan productivas para la agricultura y soltar ahí los animales de destete y las cabras recién preñadas, para evitar los grandes costos del sistema de estabulado o sea de establos”, aclara Ortega, para luego agregar que “lamentablemente yo tengo que tener todo estabulado y mis costos son muy altos”.

Raza lechera

Cuando hace alusión a sus cabras, Ortega, afirma que no cree “que esta raza sea de doble propósito como dicen algunos. Hay una revista norteamericana sobre cabras que afirma que en EE.UU. la mayor parte del rodeo de cabras lecheras son anglo nubian y, si ellos la reconocen como la mejor raza lechera, por algo será”, explica. Además, afirma que en EE.UU. hay muy buenas cabras y “es una lástima que no se pueda importar genética de allí”. Agrega que la raza anglo nubian llega a tener “gran desarrollo, muy buena leche; es muy noble y tiene una gran mansedumbre. Esta es la cabra que yo creo que debemos tener en la Argentina”, afirma

Mala experiencia

Con la finalidad de mejorar la calidad genética de su rodeo, Ismael Ortega, a través del INTA Catamarca, realizó una importación de genética anglo nubian de Nueva Zelanda. “El resultado no fue el esperado y no vuelvo a importar más” afirma categóricamente y aclara que a través del organismo estatal se trajo semen para inseminación artificial y dos ejemplares machos vivos para extraerle pajuelas.
“Yo me quedé con un reproductor aquí y el otro fue al INTA Catamarca” explica Ortega y agrega que “lamentablemente el que fue a Catamarca comenzó a hacer muchos servicios, pero al tiempo el animal enfermó desarrollando un mal bastante perjudicial entre las cabras, el prognatismo, y tuvieron que desecharlo”.

El reproductor que quedó en la finca del productor, “La Canaria”, tuvo un problema en las patas, empezó a caminar mal y terminó muriéndose. De las pajuelas de su reproductor neozelandés, Ortega también sacó descendencia con el mismo problema de prognatismo.
“Con el respeto que me merece como país exportador de cabras anglo nubian, Nueva Zelanda ya no garantiza la buena genética, porque sus reproductores desarrollan prognatismo”, afirmó, agregando que “eso lo digo con pruebas y el INTA Catamarca lo puede certificar también”.

Por otra parte, el productor caprino salteño comentó que recientemente el productor caprino de Corrientes, Carlos Barrastro, hace poco estuvo en Nueva Zelanda y recorrió tres establecimientos caprinos. “Me llamó y me dijo que no hay nada que ir a buscar a ese país, porque los tres establecimientos que visitó, estaban llenos de prognatismo y cuando este señor les reclamó a los dueños de esas cabañas, ellos le dijeron que esto es lo que hay y otra cosa no iba a encontrar”, explicó Ortega.

“Creo que el gobierno debería mandar gente allá y comprobar técnicamente si en ese país hay animales con prognatismo, porque en la actualidad a todos nos señalan que vayamos a comprar genética a Nueva Zelanda como si eso fuera garantía y yo digo que tenemos que tener cuidados de lo que importamos. El país no nos puede mandar a comprar algo que no corresponde”, afirmó Ortega.

Falta genética

“Yo voy a seguir con mis cabras y donde quiera que haya una reunión sobre este tema, voy a ir con mi postura de que nosotros no tenemos genética en la Argentina y que hay que buscarla”, afirma Ortega. Y explica que “me gustaría que alguien capacitado me diga: aquí está la mejor genética y allí voy a ir a buscarla porque no podemos seguir con un rodeo en el país de 4 millones y medio de patas y cuernos, tenemos que buscar cabras con ubres buenas”.

“Lo que yo tengo en mi cabaña a mi no me conforma, sin embargo vienen a mi establecimiento a comprarme reproductores para llevar a todas las provincias e incluso a Bolivia” comenta, añadiendo que “si me vienen a buscar cabras que, insisto no me conforman, debe ser porque no hay otras mejores”, concluyó.

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