Manual en lengua wichí para los aborígenes productores de cabras

Utilizando la lengua castellana y la wichí, el CEDEVA de Yema elaboró un manual para el productor de cabras con el propósito de extender a las comunidades nativas los conocimientos.

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Los mismos incluyen el manejo caprino, de modo tal que mejoren la calidad de los rodeos y se convierta en una alternativa para el consumo familiar y el ingreso de recursos a partir de su comercialización.

Se destaca que la principal raza de la provincia es la criolla aunque hay lugares son influencia de otras tales como Nubian, Angora o Boer, consignándose que la criolla se adapta a las condiciones de temperatura y falta de alimentos en ciertas épocas del año aunque no tienen buen desempeño para la producción ni de carne ni de leche, aspectos que se sugiere tener en cuenta para la selección de los reproductores.

En el manual wichí, “To henetshai toj iyej kailas”, es el primer tema que se aborda en la cartilla. Significa manejo básico de la majada, para lo cual se hace referencia a las diferentes categorías de animales que allí se encuentra entre los que figuran la chiva o cabra; chivo o chivato, cabrito o cabrita; cabrilla o hembra de reposición y chivito y capón.

Se puntualiza que para servir 100 chivas se necesitan tres chivatos, lo que implica que por cada 33 chivas hay que contar con el servicio de un chivato. Se transmiten conocimientos, además, sobre cuando las hembras se van a preñar y cuanto tiempo van a estar los chivatos con las chivas, consignándose por ejemplo que la cabra necesita mayor cantidad y calidad de alimentos cuarenta y cinco días antes de parir y 45 después del parto, insistiéndose en que en ese momento no le debe faltar alimento.

Sobre la parición Se alude luego a “Tot´ella toj hich´utnhen”, es decir el manejo de la parición, revelándose acerca de la preparación del corral de cabritos así como de las cabras para el parto incluyéndose fotografías demostrativas del recorte de pezuñas y de los pelos de la cola para antes del alumbramiento.

“Si son dos –se cuenta-el segundo nace entre cinco y veinte minutos después del primero, inmediatamente a lo cual la cabra empieza a limpiarlos sin que nadie intervenga, salvo caso que se detecte algún problema tal como la posibilidad de que el cabrito se ahogue con el liquido para lo cual debemos limpiar bien la nariz y colgar al cabrito de las patas, haciendo movimientos para arriba y abajo para que expulse el liquido de los pulmones”.

“Lachesyaj” O “Sanidad” es otro de los capítulos del manual. Allí se hace referencia a las medidas preventivas para evitar que aparezcan enfermedades y a un calendario sanitario para planificar y tratarlas cuando ocurran.

Vale recordar que en el marco de las Quintas Jornadas de Producción Caprina realizadas en el CEDEVA de Laguna Yema y que contó con la asistencia de 150 productores, técnicos y profesionales vinculados a la actividad, se cuantifico en alrededor de 300.000 cabras las existentes en el oeste provincial.

En ese marco es que se ratificó que uno de los pasos a seguir en la búsqueda de un sello distintivo en Formosa en materia caprina es avanzar hacia el “capón”, es decir un animal de 30 kilos que permite un aprovechamiento integral de la genética que tiene incorporada la cabra para ganar los kilos más fácilmente y evitar los faenamientos cuando apenas tiene diez o doce.

En la actualidad hay un aprovechamiento integral del animal no solamente en cuanto a las carnes sino también en lo que tiene que ver con los cueros –que son curtidos en el Parque Industrial- las pezuñas y hasta el estiércol que se aprovecha para su utilización como abono.

AbiertaTV – Argentina
02/2008

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