Magia en La Victoria

Para que la tierra tenga abundantes y saludables partos, hay que amarla, conocerla bien y tratarla adecuadamente.

A la salida de Bayamo, rumbo a Santiago de Cuba, está la finca de autoabastecimiento de la Dirección de Educación en la sur oriental provincia cubana Granma, la cual durante años no hizo honor a su nombre: La Victoria, pues sus rendimientos eran mínimos.

En octubre del 2004 el profesor Rafael Villalón León, jefe del Grupo Agroalimentario de la Unidad presupuestada del mencionado organismo en dicho territorio, y Annia Lobaina Fonseca, especialista en Agronomía, decidieron confiar en sus trabajadores, motivarlos a demostrar que esa área sí podía producir.

No se equivocaron. Lechuga, zanahoria, pepino, acelga, rábano, quimbombó, remolacha, cebollino, ajo porro, cominillo, orégano; yuca, boniato, calabaza, plátano burro; fruta bomba, naranja, limón y guanábana, comenzaron a llegar al comedor obrero y la casa de visita que dicha área tiene el encargo de abastecer.

Dioel Guerra Beltrán, jefe de la finca, declaró a La Demajagua Digital (LDD) que de las 10 hectáreas que abarca ésta seis están dedicadas a cultivos, una de ellas con sistema de riego, y el resto a la cría de animales.

En el período de enero a noviembre del año recién finalizado, cosecharon 10 toneladas de viandas, 22 de hortalizas, ocho de frutas y 900 kilogramos de carne de ovinos, caprino y aves.

Resultados que marcan el despegue de la entidad hacia la consecución de metas superiores, aseguran José Martínez Rodríguez y Sobeida Guerra Rondón, quienes atienden un área de hortalizas y figuran entre los más destacados de los 16 trabajadores de la entidad.

Ellos, con laboreo oportuno, empleo de bueyes en la roturación del terreno, de biopreparados con hojas del árbol del Nin, balsamillo, tabaquina; siembra de maíz, cebollín, albahaca, como controladores naturales de plagas, convierten en realidad el nombre de su finca.

Para hacerles agradable su estancia en ella, tiene sitial martiano, televisor en colores y juegos de mesas como dominó y dama.

Los hombres y mujeres de “La Victoria”, son magos por transformarla totalmente en poco tiempo. La magia está en el trabajo. En el amor a la tierra, en saciar su sed y la de las plantas, no en ahogarla. En acariciarla en vez de herirla cuando es roturada.

La Demajagua – Granma,Cuba 5/1/06

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