Los peregrinos musulmanes apedrean al Diablo en La Meca

Decenas de miles de peregrinos musulmanes apedrearon tres pilares de piedra antes de la madrugada de ayer en un simbólico lapidamento del demonio, uno de los rituales finales del haj que congregó anualmente a más de 2.5 millones de personas en la ciudad de La Meca y su suburbio de Mina.

La conclusión de las oraciones en la víspera, al amanecer, marcaron el comienzo de la Eid al-Ahda, o fiesta del sacrificio, que recuerda la disposición de Abraham de sacrificar a su hijo al poner Alá a prueba la fe del patriarca. En el último momento, Dios reemplaza un carnero por el hijo que iba a ser degollado. La historia es compartida por las grandes religiones monoteístas, islamismo, judaísmo y cristianismo.

En recuerdo de la prueba de Abraham, el peregrino puede comprar una oveja para el sacrificio de sangre. Las autoridades han

creado un sistema donde los peregrinos compran un cupón que cuesta $120. Las ovejas compradas a través de ese sistema son sacrificadas en instalaciones especiales y distribuidas entre los menesterosos.

El lunes, los peregrinos ascendieron al Monte Arafat, el lugar en que el profeta Mahoma pronunció su último sermón tres meses antes de morir, para orar por su salvación. Asimismo, el gran mufti de Arabia Saudí instó a la unidad islámica ante lo que calificó de la guerra occidental contra el islam.

Después de orar en el monte, decenas de miles de fieles descendieron la colina hasta el Muzdalifah, a unos cuantos kilómetros de distancia donde recogieron piedras para lapidar al diablo, durante dos días más.

La zona de peregrinación estaba patrullada este año por 60,000 soldados a fin de asegurar el orden durante los rituales.

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