Lecheros plus en expansión

Ofrecen queso, crema o cajeta. Una parte ya se vende con marca propia. El objetivo es vender productos procesados y seguir en crecimiento.

Un trabajo tesonero de 16 años ya rinde frutos a los ganaderos integrados en el Centro Lechero Cooperativo de los Altos de Jalisco (Cecoopal). Esto supone que gran parte de la leche de estos productores, ya no se venda como materia prima a empresas industrializadoras que castigan el precio, sino que se comercializa ya transformada en queso, crema o cajeta. Incluso una parte ya se vende con marca propia. La finalidad es que se venda lo más que se pueda en producto procesado y seguir en crecimiento en las instalaciones de la industria propia y del establo colectivo que se tiene.

Así resume los planes de Cecoopal, el presidente de este grupo de 62 cooperativistas alteños, Jaime Franco Martín, quien comentó que actualmente sólo 30 por ciento de la leche que se produce por los socios de su organización se vende con marca propia (con la misma palabra Cecoopal), por lo que el reto es vender más productos bajo esta modalidad e incluso registrar nuevas marcas para vender otros tipos de queso.

Detalló que actualmente parte de la leche que venden ya como queso se maquila a varios clientes, como la empresa de la marca Esmeralda, además de otros clientes de Guadalajara y Tepic. Actualmente ya trabajan quesos tipo Cotija, Chedar, adoberas y panelas, de manera que se procesa 50 por ciento de la leche que capta Cecoopal lo que supone un promedio diario que fluctúa entre los 60 y 70 mil litros. Asimismo se le vende suero a la empresa Nestlé.

El entrevistado detalló que el grupo organizado ya tiene más de 30 años en torno al trabajo cooperativo, aunque el registro de Cecoopal se remonta a 1991 desde que se formó una cooperativa de consumidores para luego avanzar en integrar la producción y la transformación de la leche.

En esta fase de crecimiento, una parte importante es la consolidación de un establo colectivo para aumentar la oferta de leche y reducir los costos de manejar los animales en vez de hacerlo a escala individual. Precisó que esto se ha concretado en el Pesebre Alteño, la unidad de producción que actualmente cuenta con 208 vacas y 144 vaquillas en fase de crecimiento, lo que se pretende elevar en un plazo cercano a 500 vientres en producción para tener más oferta lechera. Alude también que la organización cuenta con una red de 23 tanques de enfriamiento para la captación de la leche luego de su ordeña.

Franco Martín subrayó que su organización tiene el reto de producir con calidad y eficiencia, tanto la leche en el establo, como los derivados lácteos. En lo que es la industrialización, dice que se tienen planes de lograr una de las certificaciones que existen de productos inocuos para darle más imagen. También habla de que en el corto plazo, hay planes de tener un químico ya contratado en la planta de quesos.

En lo que es el establo colectivo, su responsables Samuel Jiménez Mojica y Jorge González Alfaro, comentaron que para evaluar continuamente el rendimiento de cada vaca, se lleva un registro de cada animal en un programa de cómputo, lo que supone llevar un monitoreo de vacunas, tratamientos médicos y la vida reproductiva de cada semoviente. El establo tiene en sus objetivos, generar los animales de reemplazo para las vacas que cumplan su vida útil que es por lo general de ocho años.

Ambos destacaron que la higiene es un factor determinante en el manejo de las vacas. Citaron que las tetas son órganos muy vulnerables de estos animales, lo que amerita prevenir infecciones que pudieran entrarles por los pezones, ya sea por lesiones o por falta de aseo que provoque la entrada de microbios perjudiciales en la salud de las hembras y con ello mermas en la economía de los ganaderos.

El técnico de la Secretaría de Desarrollo Rural de Jalisco (Seder), Fernando Ibarra, enfatizó que los establos colectivos responden al desafío de que se produzca la leche en una economía de escala más rentable que la de un pequeño productor de un hato reducido, como sería de 18 a 20 vacas en promedio.

En su punto de vista, actualmente sería deseable que por lo menos cada establo familiar produjera por lo menos mil litros diarios para tener más rentabilidad, lo que supone contar con un hato de 80 vacas, para que se tenga capacidad de compensar los animales que se encuentren en descanso reproductivo.

Este funcionario resaltó que los establos comunitarios son una herramienta para abatir costos en diversos insumos, como combustibles y alimentos del ganado, por lo que han sido aprobados, junto con otras acciones encaminadas a mayor eficiencia de la ganadería lechera, dentro de varios programas con recursos estatales y federales, entre los que se destaca la Alianza para el Campo.

Este esquema de establos colectivos, forma parte de una estrategia para implementar economías de escala, para ser competitivos y ofrecer los productos a mejores precios.

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