Las rivales de la ‘latxa’

SAN SEBASTIÁN. DV. Hace ya bastantes años comenzaron a formarse en Navarra los primeros rebaños de una razas foráneas, y la primera en llegar fue la lacaune, procedente de Francia, donde está muy extendida y es la base del queso Roquefort, por ejemplo.

Después surgieron los primeros rebaños de cruce de latxa con milchschaf, una raza de origen alemán, y también se edificaron las primeras naves para albergar en su interior las cabezas de oveja assaf, que es de origen israelí y resulta muy tentadora para los ganaderos por su alto rendimiento de leche.

De esta manera se rompió con la foto tradicional roncalesa de rebaños de raza latxa para producción de queso y rebaños de raza rasa, para carne.

Mientras una buena oveja la-txa produce unos cien litros de leche al año, una oveja fruto del cruce latxa con milchschaf puede llegar a los doscientos litros, y la oveja assaf produce hasta cerca de quinientos. Pero no todo el monte es orégano. Esas ovejas estabuladas tienen una manutención bastante más cara que la oveja latxa, que pasa buena parte del año al aire libre.

El cruce de latxa con milchschaf, no ha recibido el refrendo de la comunidad ganadera. Hoy en día hay sólo dos rebaños en toda Navarra, en la zona de Lekunberri. La raza lacaune tampoco tiene apenas peso en Navarra. En cambio, la assaf está en plena expansión en Navarra, y también hay algunos pastores de la Comunidad Autónoma Vasca que se han decidido a adoptarla. Estas ovejas foráneas viven estabuladas. Es muy raro que un paseante llegue a verlas. Pasan sus días en grandes naves, en las que reciben los diferentes tipos de forraje, los cereales y los piensos compuestos. Al no salir a los prados o al monte, generan un problema de residuos.

Así como en Navarra hay un debate en torno a las razas foráneas desde hace años, y así como en media Castilla hay granjas con ovejas assaf, en la Comunidad Autónoma Vasca la primacía de la latxa es hoy por hoy total, debido tanto al empuje de los propios pastores, cuyo movimiento organizativo se ha reforzado en las dos últimas décadas, como a la acción de la Administración, que también ha apostado por la oveja autóctona.

Paisaje moldeado

Lo cierto es que si con la llegada del siglo XXI los establos de oveja assaf o similares reemplazan a los rebaños de oveja latxa que pastan en los prados y los montes, el paisaje vasco cambiaría radicalmente. Si hoy en día las cordilleras de Aizkorri, Aralar, Urbasa y demás tienen el aspecto que tienen, lo es porque ahí han pastado ovejas desde hace siglos y siguen haciéndolo. Sin una oveja adaptada a la orografía de esas montañas, lo que hoy son praderas serían en unos casos matorral y en otros bosque.

En la Comunidad Autónoma Vasca, no obstante, también hay un grupo reducido de pastores que han optado por la assaf. En Álava, por ejemplo, hay cinco pastores que hace poco han constituido una asociación con el fin de acometer la mejora genética de los rebaños. «La assaf comenzó en Álava hace unos siete años -nos ha comentado Aitor Gabiña, de Lezama, un pueblo alavés cercano a Amurrio-. Ahora, sin ningún plan de mejora de los rebaños, conseguimos unos 350 litros litros al año. Esas ovejas nos dan leche todo el año, no como la latxa».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responde correctamente para comprobar que eres una persona: *