Las explotaciones de ovino se ha reducido a la mitad en Castilla y León

De casi 20.000, el ejercicio 2006 ha cerrado con un censo aproximado de 10.500 explotaciones de ovino. Son datos que maneja la organización agraria UCCL-COAG que demanda medidas que den respuesta “seria y eficaz a esta crisis”.
Valladolid. 03/05/2007
Laura Ríos

En un plazo de 13 años el número de explotaciones de ovino en Castilla y León ha descendido mucho. En concreto, y desde el 1993 hasta el año 2006, el número de explotaciones que se dedican al ovino en Castilla y León se ha reducido casi a la mitad pasando de las 19.377 que existían en esa primera fecha a las 10.497 que reflejan las estadísticas para la campaña pasada.

Las causas que baraja la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL – COAG) son diversas. Entre ellas, destaca la caída de precios que se está produciendo en los últimos años, tanto de la leche como de la carne que produce el sector ovino; la ausencia de relevo generacional “dado el pesado trabajo que suponen las labores en la explotación”, las restricciones en el pastoreo, la “ausencia” de apoyo de la Política Agraria Comunitaria a la producción lechera o las dificultades que está ofreciendo la regularización de “muchas” de estas granjas. Por todas estas circunstancias el sector mantiene un “fuerte descontento” que conduce, a juicio de la OPA, al abandono de la actividad.

Para UCCL-COAG “sólo la profesionalidad” de los ganaderos de Castilla y León ha permitido que esa reducción de las explotaciones no vaya acompañada de una caída del censo de ovino de leche que se ha mantenido estable en este periodo de tiempo, en torno a los 1.600.000 animales, de los que unos 500.000 aproximadamente se corresponden con razas autóctonas como la churra o la castellana mientras que el resto son animales de procedencia awassi, assaf, lacaune o manchega.

“El esfuerzo inversor realizado por los ganaderos se pone claramente de manifiesto si se tiene en cuenta la producción alcanzada en la región ya sea a nivel global, de los 220.000 toneladas de 1993 se han pasado a los 350.000 del 2006; o a nivel de cada animal donde se han alcanzado medias superiores a los 218 litros por año y cabeza desde los 137,5 iniciales”, han precisado las mismas fuentes.

Así, la mejora de la maquinaria empleada en el ordeño de los animales, el incremento de la preocupación por la sanidad de los rebaños, el esfuerzo realizado en su alimentación o las inversiones realizadas en mejora genética han contribuido “de una forma evidente” a este incremento de la leche obtenida de las ovejas de esta región.

En este sentido, cabe mencionar que el 65 por ciento de la producción nacional de leche de oveja se concentra en Castilla y León, especialmente en las provincias de Valladolid y Zamora que aglutinan más de la mitad de la producción regional. “Sin embargo, el empeño de los ganaderos, su esfuerzo, el incremento de las horas de trabajo para tener una mayor productividad no se ha visto acompañado por el apoyo que las distintas administraciones deberían prestar a este colectivo”.

El ovino de leche está fuera de las primas que ofrece la Unión Europea dentro de la Política Agraria Comunitaria y sólo se ve influido por ellas “parcialmente” en el aspecto cárnico. Del mismo modo, el colectivo político, según ha denunciado la OPA, “no han hecho nada, por un lado, para impedir la política de precios a la baja que tiene fijada la industria rompiendo los tradicionales pactos anuales en este sentido buscando su simple beneficio sin importarle tener recurrir a importaciones del extranjero de leche de una calidad, al menos, dudosa cuando no inferior a la de la castellanoleonesa; y por otro, para frenar el incremento de los factores de producción que entran en la explotación, especialmente, los piensos que suponen el 50% de los gastos de los ganaderos y que, para colmo de males, se han visto incrementado en los últimos meses y, más que amenazan en el futuro, con la competencia surgida con los agrocombustibles”.

El valor medio que percibieron los ganaderos por su producto en el año 2006, 78 euros por cada 100 litros, coincide con el de 1998, mientras que el valor de los piensos se ha disparado “de una forma espectacular” a porcentajes que rondan el 15 por ciento en el caso de la cebada, once en el del maíz, o más de un 40 si hablamos de la alfalfa deshidratada.

“Estos datos ponen claramente en evidencia la situación de crisis que viven estos profesionales en la que el mantenimiento o cuando no reducción de los precios percibidos por los ganaderos se ve acompañado de una desproporcionada subida de los factores de producción que más inciden en su explotación, especialmente los piensos que son el 50 por ciento de sus gastos, circunstancia esta que se agrava si le sumamos algo tan en boca de todo el mundo como es la subida de Índice de Precios al Consumo, el IPC, que se ha elevado en estos nueve años cerca de un 18 por ciento”.

Desde UCCL-COAG se está trabajando y participando “de forma activa” en la elaboración y puesta en marcha de un contrato tipo que facilite las relaciones entre los ganaderos y las industrias, “con el objetivo de dar una estabilidad al sector, algo de lo que ha carecido en las últimas campañas, especialmente por la actitud mantenida por las empresas que no han tenido rubor alguno en incumplir lo acordado o firmado, reclamando siempre a los ganaderos unos niveles de calidad a los que no son capaces de responder con un precio justo”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responde correctamente para comprobar que eres una persona: *