La sequía está matando vacas y cabras en los campos del sur mendocino

Daniela Larregle – dlarregle@losandes.com.ar
Animales muertos, otros debilitados por la falta de buenos pastizales son algunas de las consecuencias de la sequía que empieza a resentir al ganado, sobre todo en la zona Sur de la provincia. Vacas en malas condiciones para enfrentar la época de parición; el vender, aunque sea a muy bajo precio las cabezas antes de que se mueran en los campos, y el tener que invertir en suplementos -más económico que los forrajes tradicionales de maíz y pasto, como es el caso de las sales minerales- para paliar el déficit alimentario, preocupan a los productores, quienes ven que una vez más -como en el año 2003- la escasez de lluvias está terminando con sus expectativas en la actividad. Pero recién en la próxima vacunación se podrán saber los porcentajes de animales que mató la sequía.

En los últimos cinco meses, una pequeña lluvia durante la noche del 1 de setiembre no fue suficiente para revertir la situación. Para la familia Giannoncelli, que tiene sus campos en Villa Atuel -a unos 60 kilómetros de San Rafael- los números revelan una cruda realidad: entre 50 y 60 vacas muertas durante este año.

“Tenemos más de 10.000 hectáreas y en este momento quedarán unos 300 animales porque tuvimos que ir llevándolos a otro lugar donde podamos tener todos juntos y evitar que se mueran”, agregó Marcos Giannoncelli.

La ganadería es la tercera actividad económica sobre la que se apoya la provincia, además de ser un sector con uno de los índices de mayor crecimiento relativo en los últimos años. En Mendoza hay unas 600.000 cabezas de ganado bovino, de las cuales el 72% -432.000- se encuentran en los departamentos del Sur. La apuesta al mejoramiento genético, al engorde bajo riego y la utilización de técnicas como la del destete precoz o el racionar a tiempo, favorecieron este incremento.

La escena de esqueletos en semi descomposición es una imagen recurrente en los campos de San Rafael y Alvear. “Es muy triste, desolador llegar a las aguadas y encontrarse con 70 u 80 vacas muertas”, contó a Los Andes el ganadero Alejandro Molero, presidente de la Fundación Comisión Provincial de Sanidad Animal Mendoza (Coprosamen) y de la específica de Ganadería de la Cámara de Comercio de General Alvear.

Como él, otros productores se sienten atrapados en una encrucijada ya que no hay pastos para alimentar el ganado, que en algunos casos se encuentra en un estado casi irrecuperable. “Si bien no podemos tener cifras porque las vacas se mueren en el monte, en los bosques de algarrobo, sí sabemos que hay una mortandad muy acentuada”, dijo Molero.

Sólo basta mirar los campos para comprender la angustia de los productores: poco pasto y amarillento no alcanza para alimentar el ganado. La sequedad del paisaje se siente en la piel y en el sol abrasador o el cielo sin nubes, sin promesa alguna de lluvias.

La Dirección de Ganadería no es ajena a esta preocupación, ya que esta sequía podría afectar al sector y hacer que disminuya considerablemente la cantidad de cabezas existentes.

“Empezamos a tener informes de mortandad en diversos lugares. Pero el efecto grave se va a desarrollar en los próximos dos o tres meses, porque hay pocas reservas y los requerimientos en el período de parto son mayores”, explicó el veterinario Eduardo Naldini, secretario técnico de esa repartición. “En tres años tuvimos dos sequías importantes, pero si no llueve hasta diciembre ésta podría ser la peor porque los campos no tienen reservas”, dijo Naldini.

Ganado caprino

El ganado bovino no es el único afectado, también el caprino, pero con reacciones diferentes, ya que como un mecanismo de defensa la cabra aborta en forma espontánea. “Los chivitos están muy flacos y débiles y se están muriendo de a poco. No vamos a tener buena parición”, dijo con tristeza Alejandro Durán, un puestero de Punta del Agua, una de las zonas más golpeada por la falta de lluvias.
Los Andes (Argentina) – Mendoza,Argentina 11/9/2006

Por la sequía, los puesteros de Jáchal también piden ayuda

Tal como sucede en Valle Fértil, los vecinos quieren fardos de pasto para calmar el hambre de los animales.

Llegaron de forma sorpresiva hasta el municipio de Jáchal para entrevistarse con algún funcionario. Eran alrededor de 30 puesteros que representaban a 300 habitantes de la zona precordillerana del Noroeste del departamento. Todos llegaron por primera vez en grupo, para pedir ayuda oficial. Es que en esa zona dijeron que hay sequía, que no hubo lluvias en la temporada de enero y febrero y que tampoco nevó en invierno. Por ese motivo no hay pasturas para que el ganado caprino y algunos vacunos sobrevivan. El caso es parecido al de los puesteros de Valle Fértil, que sufrieron la mortandad de animales por las sequías.

Los puestos afectados están en Costa de Pimpa, El Salto, Huerta de Huachi, La Cañada, Agua de Seva, Los Pajaritos, Potrerillo de Huachi, entre otros.

“No sabemos qué hacer, por eso bajamos por primera vez hasta el municipio para pedir ayuda, porque los animales se mueren y son nuestro único medio de vida. De ellos sacamos leche y hacemos queso para comer y vender”, dijo angustiada Cecilia Liquitay, puestera de Costa de Pimpa.

La reunión de los puesteros fue con el secretario de Gobierno municipal, Javier Salas. El funcionario dijo que “no nevó este año, por lo tanto no hay pasturas este mes y los animales caprinos están muriendo”.

El funcionario aseguró que el municipio hará un relevamiento desde el próximo lunes para conocer la cantidad de animales muertos y pedir ayuda al gobierno de la provincia. Además, la comuna saldrá a repartir por los puestos alrededor de 400 fardos de pasto, para calmar el hambre de los animales.

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