La oveja de la controversia

La primera vez a Daniel Lane lo llamaron mentiroso, y el leyó esto la primavera pasada en el periódico The Oklahoman.

A Lane se lo acusaba de drogar a sus ovejas con el fin de ganar ventaja durante las competencias del Nacional Western Stock Show. El segundo puesto que ganó fue anulado y los $ 3,500 que ganó le fueron quitados.


“El tuvo que ir a la escuela el día siguiente”, dijo su padre Larry Daniel. “Los chicos de la escuela le hicieron preguntas acerca de esto. Fue un poco difícil para él. Nosotros no sabíamos que estaba sucediendo”.

Tres días después, el joven de 16 años de Hollis, Oklahoma recibía una carta del Nacional Western en el que se le acusaba formalmente del crimen. El estuvo entre los 17 competidores, cuyas edades oscilaban entre los 9 y 19 años, que fueron acusados de inyectar a sus ovejas con una sustancia para aumentar su volumen muscular.

La familia contrato a un abogado para defenderse de los cargos.

“Nosotros peleamos asumiendo que si nuestro nombre no era restablecido nunca podríamos volver a competir”, dijo Lane.

Las acusaciones quedaron sin efecto para Lane y cinco otros competidores en mayo, cuando un panel de investigación encontró que la evidencia era inconclusa. Lane volvió a recibir el dinero del premio e hizo planes para regresar a Denver esta semana.

“El quería regresar y yo estoy orgulloso de él por ello”, dijo Daniel.

El jueves, una de las ovejas de Lane terminó tercera en su clase, apenas perdiendo los millones que ganaron las ovejas de los dos primeros puestos.

Más tarde en el día, otra de las ovejas de Lane competirá en una clase más pesada -allí tendrá la última oportunidad para el gran premio.

Protegiendo aquellas lecciones cruciales

Larry Daniel dijo que él nunca había drogado a sus ovejas para tener obtener una ventaja competitiva en los shows de ganado, donde la atracción hacia el dinero y el prestigio han tentado a muchos competidores a cruzar la línea.

La familia de Daniel no está en la industria productora de ovejas. Ellos mantienen unas pocas ovejas para que Lane las críe y presente en las competencias -es una manera práctica para que él aprenda a ser responsable.

“El hace un buen trabajo”, dijo Daniel. “El se levanta y da de comer a sus animales todos los días. El los pone en una trotadora y las hace caminar para que hagan ejercicio. El hace todo lo que debe hacer”.

Diez y ocho ovejas inicialmente descalificadas se vendieron por un total de $101,500 en la subasta del show del año pasado; el gran premio para los ganadores.

Se reunió a un panel de investigación, que incluyó patólogos de la Universidad Estatal de Colorado, para que examinen a cada oveja y escuchen las explicaciones de los dueños. Algunos pudieron explicar el porque de las inyecciones, pero otros no pudieron hacerlo.

Los Daniels no saben exactamente que llevó a la acusación en contra de Lane, ni tampoco saben que fue exactamente lo que le liberó de culpa.

Jeff Goodwin, director de los programas 4-H de desarrollo de jóvenes del Servicio de Extensión Cooperativa del Estado de Colorado, alabó el hecho que los jueces hayan tomado cartas en el asunto. El evento hubiese sufrido grandes pérdidas financieras si es que no se hubiese podido mantener la competencia limpia, dijo él.

“La cosa más fácil es mirar hacia el otro lado e ignorar el problema”, dijo él. “Pero esa no es la cosa correcta”.

Algunas veces los padres son el problema, dijo Goodwin. Y no solamente son los grandes premios y los ingresos por las subastas, agrego él; anotando que el deseo de ganar es igualmente muy poderoso.

“El motivo para realizar estos programas de desarrollo de la juventud es para enseñarles sobre la ética”, dijo él. “Si es que enseñamos a nuestros chicos que está bien ser mentirosos y deshonestos, ¿entonces que? Ellos van a crecer siendo adultos mentirosos y deshonestos”.

La vida en la pista sigue adelante

Ni Lane, ni su padre tuvieron algo negativo que decir acerca del show de ganado y su experiencia; ellos parecían estar listos para dejar las cosas atrás y seguir adelante.

Para el jueves por la tarde, ya era tiempo de que la segunda oveja de Lane sea juzgada por los jueces.

En la pista del show, otros animales tenían problemas en controlar a sus animales. Pero Lane tenía completo control de sus ovejas, gentilmente le agarró del hocico mientras el juez examinaba sus músculos, como le si estuviera dando un masaje.

A medida que Lane dejaba la pista, una cinta con el 10mo. puesto iba colgando del bolsillo de sus pantalones de jean.

De todos modos el estuvo sonriendo.

“No me fue tan bien. No pude sobresalir de la manera en que quise”, dijo Lane, a medida que guiaba a su oveja.

“Pero pude regresar”.

El escritor Joey Bunch puede ser contactado al 303-954-1174 o al jbunch@denverpost.com.

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