http://capraispana.com/noticias/leon_identificacion/leon_identificacion.htm

Medio Rural pondrá en marcha un programa para recuperar la raza y garantizar su pureza.

Los lobos y la introducción de otras razas reducen en cinco años a 1.850 los ejemplares de cabra bermeya. Un cabrito destetado se vende a un precio medio de entre 14 y 16 euros el kilogramo en canal

S. V. O./LLANES / POO DE CABRALES
La cabra bermeya, ágil animal de andares vivos, ojos entre castaños y azules, y capa uniforme de color rojo encendido, se encuentra en latente peligro de extinción tras haber sido dominante en la comarca oriental asturiana hasta la primera mitad del siglo XX.

Las causas de esta presencia minoritaria se encuentran en el progresivo abandono de las explotaciones por tres razones que los expertos consideran fundamentales: el envejecimiento de los profesionales, la disminución de la población en los núcleos rurales y la desilusión de los pastores. Pese a ello, el mayor peligro en el presente y para el futuro de la cabra bermeya se sitúa en las fauces del lobo además de la introducción de especies como el macho pirenaico, que dificultan la pureza de la raza.

En el año 2001, 156 cabras bermeyas y 60 cabritos perdieron la vida en el monte por ataques de los cánidos y la administración sólo pagó la pérdida de 12 reproductoras y de 10 cabritos, lo que representa el 9% de los daños aparentes.

La causa fundamental por la que no se realizaron los pagos hay que ubicarla en la imposibilidad de encontrar algún resto del animal muerto en la espesura. De ahí, la pretensión de los pastores de cobrar los daños de los animales que falten en el rebaño aunque no se localicen ni los huesos.
AL DETALLE
Terreno: cada pastor usa de media 51 hectáreas de pastos en montes comunales.

Controles: el 74% de los ganaderos realiza desparasitaciones internas y externas en las cabras.

Maquinaria: el 92% posee un tractor de 52 cv de media.

Vida útil: los machos de cabra bermeya, cinco años (para evitar la consanguineidad) y las hembras, diez.
En los últimos 20 años, la sierra del Cuera pasó de dar cobijo a más de 1.500 bermeyas hasta los 145 ejemplares identificados en la actualidad. De hecho, sólo quedan en este espacio cuatro ganaderos que cuentan con mayoría en el rebaño de este prototipo racial.

Protección

Los propietarios de estas cabras en Asturias se agrupan desde el año 1998 en la Asociación de Criadores de la Cabra Bermeya (Acriber) y el animal cuenta con el calificativo de raza de especial protección gracias a un decreto del 7 de noviembre de 1997.

Pese a este paraguas protector, el censo de la cabaña asturiana descendió en 468 animales durante los últimos cinco años. A día de hoy quedan en la región 1.850 cabras bermeyas en 41 ganaderías diferentes. El mayor número de cabezas se encuentra en el municipio de Allande con 883 animales en propiedad de cuatro pastores. Por contra, el panorama en la zona oriental es desolador porque los concejos de Llanes, Cabrales y Parres sólo tienen un ganadero de bermeya; hay dos en Onís, Piloña y Peñamellera Alta; tres en Ponga; cuatro en Amieva y Ribadesella y nueve en Cangas de Onís. Los diez concejos de la comarca oriental con presencia de bermeyas apenas suman entre todos 811 ejemplares en manos de 29 zagales.

Consciente del problema, la Consejería de Medio Rural va a firmar en el año 2006 un convenio de colaboración con Acriber.

Sin querer hablar de cantidades económicas, Ibo Álvarez, director general de Ganadería del Principado, comentó a El COMERCIO que el acuerdo irá orientado hacia criterios de «protección, conservación y selección» bajo aspectos que inciden en la mejora genética de la raza a través de «testajes y la eliminación de cruces». Acriber ya presentó un borrador del proyecto a Medio Rural que recoge la elaboración de pruebas de ADN y la designación de jueces calificadores para «fijar el patrón racial de la bermeya».

Mientras llegan las soluciones, la sombra del caos planea sobre la comarca, donde a mediados del siglo pasado se introdujo un excesivo número de machos pirenaicos con la intención de mejorar el rendimiento lechero entre los descendientes. No obstante, en los tiempos actuales la utilización de bermeyas en la obtención de leche para la fabricación de quesos es simplemente testimonial y sólo dos ganaderos se dedican a estos menesteres.

Actualmente, el cabrito destetado es el producto ‘estrella’ de la explotación que se vende a pesos medios de entre 14 y 16 kilos a la canal a seis euros el kilogramo. Los principales compradores continúan siendo los tratantes y en menor medida los carniceros de la zona. La mitad de los animales viejos se dedica al autoconsumo.

Los ordeños a mano en el puerto se realizan al aire libre, dos veces al día.

Los propietarios

La edad de los ganaderos y la cuenta de resultados financieros son otro problema añadido. El pastor propietario de bermeyas tiene una edad media ligeramente superior a 40 años y el 93% están afiliados al régimen especial agrario. El 7% restante cotiza al régimen general de la Seguridad Social desarrollando la ganadería como actividad complementaria a tiempo parcial.

La totalidad de las mujeres de los pastores colabora en el manejo del ganado, pero el 25% de ellas tienen un trabajo auxiliar fuera de la explotación. Además, el 59% de estas familias ganaderas cuentan con la colaboración económica de un pensionista en la casa y el 33% tiene dos.

Mucho peor parado resulta el examen de las cabrerizas, lugares destinados al refugio de los animales. Estas instalaciones tienen una superficie media de 89 metros cuadrados y apenas sufrieron reformas en los últimos 20 años.

La mayor parte de las cabrerizas son cuevas cerradas con estacas y ninguna tiene agua potable. Sólo una cuenta con luz eléctrica.

La Nueva España – Asturias,Spain 21/11/2005

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responde correctamente para comprobar que eres una persona: *