FIEBRE AFTOSA: ¿MATANZA JUSTIFICADA O INTERESES ECONÓMICOS?

A raíz del brote de aftosa en la provincia de Corrientes quisimos investigar un poco sobre esta tan temible enfermedad que  pone en serio riesgo la economía de nuestro país. No encontramos ningún fundamento que justifique ni la matanza de animales ni la prohibición del consumo de carne proveniente de las zonas afectadas.

SILVIA MIELNICKI – Fuente: discovery salud  dsalud.com – para Multimedios Prisma

Todo sobre la inseminación en ovejas y cabras Captura de pantalla 2017-11-01 a las 21.41.46

Interesantísimo libro sobre el ganado caprino de pelo

Pelo

Es por eso que extractamos algunos conceptos de un artículo escrito por Lluís Botinas- Coordinador de la Asociación para el cuidado de la vida un en planeta vivo- porque nos parece importante que este tema se conozca y se debata.

Como su propio nombre indica, la fiebre aftosa se trata simplemente de “una pirexia, es decir, una fiebre o estado febril agudo que se caracteriza por la erupción en 24 horas de pequeñas vesículas -aftas- en la mucosa de la boca y entre las pezuñas”. Claro que “también pueden aparecer aftas en las membranas nasales, en las glándulas mamarias y en la banda coronaria”. Y si hay “complicaciones”, haber “erosiones en la lengua, infección, deformación de los cascos, mastitis y disminución de la producción de leche, miocarditis, aborto, pérdida de peso, problemas de control térmico…”.

La fiebre aftosa “puede ser contraída por el ganado vacuno, ovino, caprino y porcino; asimismo, afecta a animales salvajes como ciervos, renos, jabalís, búfalos, jirafas, etc.”. Es decir, a todos los animales llamados de “pezuña hendida”.  Ahora bien, si tan terrible es, ¿cómo han sobrevivido ciervos, renos, jabalís, búfalos, elefantes, jirafas, etc., sin veterinarios, sin vacunas y sin matanzas organizadas?
La gran mayoría de los bovinos que padece la fiebre aftosa se recupera en un plazo de 8 a 15 días; y en el caso de los ovinos, caprinos y cerdos sólo provoca la muerte de algunos de los animales jóvenes. Según el Servicio Australiano de Salud sólo muere, como máximo, el 5% de los animales enfermos; y de manera espontánea, sin actuación terapéutica alguna. El resto se recupera. Entonces, ¿por qué se matan? Por otra parte, oficialmente la fiebre aftosa no puede contagiar a la especie humana por lo que la carne de los animales que mueren por su causa es comestible. Si eso es así, ¿por qué se quema o entierra? ¿Por qué no se permite su consumo cuando se ha estado durante décadas, por ejemplo, permitiendo usar la carne de las vacas tuberculosas para hacer embutidos? ¿A qué obedece esa “discriminación”?
Oficialmente no hay tratamiento alguno. Sin embargo, no es cierto.

El diario The Daily Telegraph  publicó un artículo titulado “Un antiguo tratamiento curó el rebaño-pedigree del Duque” en el que explica cómo en el brote de fiebre aftosa de 1922-24 el entonces Duque de Westminster logró salvar su ganado de pura raza. En él se explica que primero utilizó como “argumento” para que le dejasen probar un tratamiento que como ya había sido matado el ganado de todas las haciendas de alrededor no había riesgo alguno de que el retraso en matar al suyo pudiese provocar infección alguna. Luego, su capataz -Henry Hamilton- apartó las reses enfermas de las sanas, las dio buena comida, bebida e higiene, las limpió las zonas afectadas con “brea de Estocolmo” y agua salada, descansaron… y se recuperaron. Hamilton escribiría esta experiencia en 1967 contando que algunos de los ejemplares enfermos de fiebre aftosa ganaron en noviembre de 1923 -sólo 8 meses más tarde- varios premios en el Royal Show.  También otros granjeros lograron salvar sus reses del brote de 1922-24 aunque por una vía totalmente distinta.  “Los equipos ministeriales estaban tan retrasados en su tarea de matar a los animales que en muchas granjas las vacas se habían recuperado antes de que llegasen sus ejecutores. Los granjeros miraban a sus recuperadas y normales vacas con perplejidad y desconcierto, y se preguntaban: “¿Pero, ¿qué pasa? ¿Por esta enfermedad trivial es por la que se ha montado todo este lío?'”.

Por lo recogido hasta aquí parece claro que la causa de la fiebre aftosa  se debe a una mala práctica ganadera. Sin olvidar, en ese sentido, la práctica abusiva de la inseminación artificial y la desaparición de la mayoría de las especies autóctonas (más de 1.000 razas de vacas han desaparecido en los últimos cien años y actualmente se extingue una por semana).  Ahora bien, oficialmente la causa es “el virus de la fiebre aftosa”. De él se afirma que es “muy contagioso y fácilmente transmisible”, que “tiene un período de incubación de dos a catorce días”, que “puede ser transmitido por múltiples vías con lo que el riesgo de propagar la enfermedad es muy elevado”, Pero en ningún momento se explica lo más importante: cómo infecta, debilita, perjudica, daña o mata al animal presuntamente contagiado. Es más, cuando se busca “el carnet de identidad” del “virus de la fiebre aftosa” resulta que no hay ni una foto suya, solo diseños confeccionados con potentes ordenadores. Algo que lleva a algunos científicos e investigadores a llegar a afirmar que quizás el presunto virus de la fiebre aftosa nunca haya sido aislado y que, en consecuencia, no se puede decir que exista… y menos aún que sea la causa de enfermedad alguna.

Lo que está claro es que si la causa de la fiebre aftosa es un virus y éste es tan transmisible… la actuación de los Gobiernos  lo tiene que haber extendido hasta el rincón más remoto.  Además, si aceptamos que el problema lo causa un virus la política de extermino es la más irracional ya que implica impedir que los animales puedan generar su propia inmunidad. Y las poblaciones sanas de animales estarán menos protegidas con lo que cada nuevo brote será peor… Luego no es tampoco con antivirales ni con vacunas -como algunos proponen- como se debería afrontar el problema; al contrario, con eso se intoxicaría más un organismo ya debilitado. Lo inteligente sería reforzar el organismo de los animales para que los virus fueran eliminados dejando actuar a las propias defensas del sistema inmune.

¿Y CÓMO SE “DIAGNOSTICA” LA FIEBRE AFTOSA?
1º) Por medio de un test indirecto llamado ELISA que tiene muchos inconvenientes. Uno de ellos es que da muchos falsos positivos.
2º) La otra manera de diagnosticar si un animal tiene la fiebre aftosa es… a ojo. De hecho, la mayoría de los “casos de fiebre aftosa” de Gran Bretaña se han diagnosticado así por el veterinario. Pero el diagnóstico “visual” es difícil por varias razones: En primer lugar, porque hay varias enfermedades que producen síntomas parecidos a los de la fiebre aftosa y ninguna de esas  enfermedades acarrea la sentencia de muerte que acompaña inexplicablemente a la fiebre aftosa. Y, en segundo lugar, porque debido a la política de exterminio aplicada desde hace más de cien años pocos expertos han podido ver un caso real y vivo de esta enfermedad.

ENTONCES, ¿CUÁLES SON LAS RAZONES AUTËNTICAS  DE ESTA MATANZA?
Pues la verdad es que sólo podemos hacer  especulaciones de todo tipo.  Por ejemplo:
a) La existencia de unos mecanismos político-económico-sociales interesados en que se perpetre esta aberración sin base científica alguna. Y también sin base legal porque ningún tribunal ha dictado sentencia respaldando la ilegal acción de matar animales totalmente sanos.
b) Arruinar a los pequeños propietarios para que abandonen sus tierras y éstas pasen a manos de grandes explotaciones.
c) Preparar el mercado para una promesa de solución infalible obtenida por medio de ingeniería genética. Una solución innecesaria pero que haría ganar mucho dinero a algunos.
d) Extender el problema para reforzar así la economía norteamericana.
En suma, la fiebre aftosa es a los animales lo que un fuerte resfriado a los humanos. Puede llegar a producir llagas y pupas pero sólo provocará la muerte de aquellos animales que estuvieran ya muy debilitados. Y los demás se pueden recuperar por completo con técnicas elementales de agricultura y ganadería. Entonces, seguimos preguntando: ¿Por qué  tamaña matanza?

 

Multimedios Prisma – La Matanza,Buenos Aires,Argentina 28/02/2006

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