En comunidades de Chiquimula amenazadas por la sequía y el hambre, la presencia de los pelibueyes brinda a los campesinos un soplo de esperanza, ya que de estos animales obtendrán recursos para aliviar, en parte, la pobreza.

En caseríos como Plan del Morro, Palo Verde 2, Usurjhá, Filincas y El Guayabo, de Camotán, el paisaje se repite una y otra vez: caminos pedregosos, plantaciones de maíz resecas, ranchos de bajareque y palma, mujeres marchitas y decenas de niños que no asisten a la escuela.

Mejor futuro

Pero, en medio de la pobreza, los pobladores creen en un futuro mejor. Cien familias que aceptaron el año pasado criar pelibueyes (cruce de oveja con cabra) que donó la Fundación Castillo Córdova, comienzan a obtener los resultados.

Fernando Rivera, director de la entidad, que es una proyección social de la Cervecería Centroamericana, explicó que en 2006 los pelibueyes se convirtieron en una alternativa para generar recursos a los pobladores.

La población original del pelibuey se reprodujo rápidamente. Algunas familias lograron criar en el primer año hasta 14 ovinos, contó Nilsi Pérez, encargada de la sede de la Fundación en Chiquimula.

Hoy existen en el área 325 pelibueyes, y la mayoría de hembras está preñada, lo cual aumentará el rebaño a finales de 2007, ya que se esperan partos dobles y hasta triples.

La crianza de esos semovientes es sencilla, pues no es necesario gastar en alimentación especial. Beben poca agua y conviven con los humanos sin problema.

Cuando las mujeres salen a pastorear los pequeños rebaños, no resulta extraño escuchar: Lucero, Paloma, Canelo o Princesa, y menos aún observar como los animales responden al llamado.

Índice pelibuey

Un fenómeno que se ha registrado en los caseríos desde que se inició el proyecto tiene que ver con el concepto de bienestar.

En estos lugares, añadió Rivera, “los pobladores reconocen que está mejor quien tiene pelibueyes”.

Afirmó que, si bien la crianza de estos animales no solucionará el problema de la pobreza que azota la región, en el mediano plazo se convertirán en una fuente permanente de ingresos para los campesinos.

“Es como una empresa que comienza, hay que esperar un tiempo para ver las ganancias”, dijo Rivera. La fundación extenderá la crianza de pelibueyes a la costa sur y municipios de Quiché, en las próximas semanas.

Sequía: Cambios climáticos

A los campesinos les preocupa la posibilidad de que los cambios climáticos que acompañan el fenómeno El Niño originen una sequía en la zona oriental del país.

En Camotán, Olopa y Jocotán, las cosechas comenzaron a levantarse hace un mes, pero, en apariencia, no son suficientes para sostener a las familias.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación monitorea el área, para evitar que se produzca una tragedia como la ocurrida en 2001, cuando el hambre asoló esa región y dejó cientos de fallecidos, principalmente, niños.

Urgencia: La salud de Moisés

Leónidas Amado, madre de seis hijos, vendió en diciembre dos pelibueyes para llevar a su pequeño Moisés a un hospital de la capital. “Lo examinaron y me dieron una cita para operarlo más tarde”, contó.

Bienestar: Más recursos

Zoila García, quien tiene siete hijos, contaba el año último con un rebaño de 10 pelibueyes, que vendió por necesidad. “Me gustan, porque me dan dinero”, dijo. Ahora cría seis semovientes de seis meses.

Prensa Libre (Guatemala) – Guatemala 12/02/2007

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