Especialización es clave para la producción ovina

LAUREANO BUTTENBENDER

A nivel mundial los sistemas de producción ovina se están orientando a la especialización en la carne ovina o lanas finas, por lo que las más gruesas ya pasaron a ser un complemento de los cortes cárnicos.

En un informe elaborado por Roberto Cardelino, ex técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana y actual director de la consultora Delta, el experto sostiene que pese a que las exportaciones derivadas del sector ovino han representado más de U$S 300 millones en su conjunto, el rubro ha venido perdiendo relevancia en los últimos años.

Según el especialista, entre los factores que explican esta situación se encuentra la reducción del stock ovino, la volatilidad y bajos precios de la lana en la década de 1990 y los precios relativos favorables a otros rubros.

Sin embargo, dice Cardelino, parecen haber otros elementos subjetivos que le han hecho perder espacio en el entorno agropecuario del país.

En este sentido, considera que esta producción ya casi desaparece del escenario de los análisis de la problemática del agro, no forma parte de los foros ganaderos, ni de los análisis de coyuntura económica y tiene muy escasa prensa.

Para el técnico, las referencias al “sector ganadero” incluyen en general solamente a la ganadería de carne. Frente a una situación muy buena para otros rubros como la carne bovina, la lechería, la agricultura y la forestación, da la impresión de que se tratara de un rubro que ya no merece consideración, asegura Cardelino.

A su juicio, los sistemas de producción ovina en el mundo se han venido especializando, en un extremo en la producción de carne ovina de corderos, donde la lana, normalmente gruesa y de bajo valor, es un subproducto de la producción de carne ovina, como es el caso de Nueva Zelanda y el Reino Unido, donde se encuentran instalados sistemas muy intensivos y con buen nivel de alimentación.

En el otro extremo, el técnico ubica a las producciones de Merino, normalmente en sistemas más extensivos, que se han ido especializando en producir lanas más finas y de más calidad, como es el ejemplo de Australia, parte de Argentina, y algunas zonas de Merino en Uruguay.

También están los casos de sistemas doble propósito con producción de lana fina, como se encuentran en Sudáfrica y parte de Australia.

En cuanto a la carne, las posibilidades de potenciar la producción van a estar más ligadas a las posibilidades de intensificar los sistemas mejorando la base forrajera, mientras que en aquellas situaciones donde esa posibilidad va a estar más restringida, la importancia relativa de la lana se va a ver incrementada, y el tema de su diámetro y su valor es mucho más relevante. Esta situación, a juicio de Cardelino, es la más generalizada en Uruguay, donde no se visualiza que el país avance en una situación productiva similar a la de Nueva Zelanda.

Según el técnico, Uruguay dispone de una gran oportunidad para implementar sistemas de producción ovinos que permitan capitalizar las actuales circunstancias de buenas perspectivas y precios para las lanas más finas y para la carne ovina.

A ello debe agregarse una situación económica mundial donde el petróleo llega a precios exorbitantes, encareciendo el precio de las fibras sintéticas y donde el área plantada con algodón se reduce.

Son 170 millones de kilos

La producción de Merino fino y superfino con diámetros menores a las 19,5 micras está creciendo en Uruguay y se estima ya ronda los 170 millones de kilos. El mayor productor mundial es Australia (85%), seguidos de Nueva Zelanda, Sudáfrica y Argentina. Los especialistas no prevén aumentos sustanciales en la producción mundial de lanas finas y superfinas que pudiera ocasionar una sobreoferta que esté por encima de los niveles actuales, como sucedió antes con lanas de 17 y 18 micras.

Merino fino: opción para crecer

La reducción de la presencia de fibras sintéticas en el mercado lanero internacional, constituye una oportunidad muy interesante para los pequeños productores de menos de 100 hectáreas, que en total superan los 20.000.

Roberto Cardelino, director de la consultora Delta, sostiene que el tema del Merino Fino constituye un claro ejemplo de una producción especializada que ha ido en aumento y que ha alcanzado niveles de productividad en cantidad y calidad muy destacables y en la dirección deseada.

En su opinión, esto es consecuencia de la decisión y dedicación de un grupo de cabañeros y productores, con el soporte técnico y el apoyo de iniciativas como el Proyecto Merino Fino y el Club Merino Fino, que desembocaron, luego de disponer del producto adecuado y de alcanzar cierta masa crítica, en acuerdos comerciales entre productores y empresas topistas de plaza.

Para Cardelino, si este tipo de acuerdos comerciales que involucran a diferentes eslabones de la cadena textil lanera uruguaya pudiera generalizarse, representaría un avance sustancial en la consolidación del rubro ovino en el país.

Diario EL PAIS – Montevideo,Uruguay Enero 2008

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