El ramoneo en las cabras

IVÁN HERNÁNDEZ ACOSTA

lng. Agr. Ph.D, Instituto de Investigaciones Agronómicas, Facultad de Agronomía, Universidad del Zulia, Apartado 526, Maracaibo – Venezuela
RESUMEN

Se identificaron las especies vegetales consumidas por cabras remoneando en un bosque muy seco tropical al

observar algunos patrones de su
conducta. Se realizaron análisis químicos de las partes consumidas obtenidas
simulando el ramoneo. Se determinó que son 38 las especies vegetales naturales
que son consumidas por los animales en la Zona Norte del distrito Urdaneta. El
74% de las plantas son árboles y arbustos, el resto lo constituyen gramíneas
(13%), trepadoras y rastreras. El contenido de proteína cruda de las partes de
las plantas que consume el animal estuvo en el intervalo de 4.93 a 32.23% en
base seca, encontrándose que el 87% de estas partes sobrepasa el 7%. Se encontró
que las cabras consumen principalmente las hojas, las flores, los frutos y las
semillas.

INTRODUCCION

El distrito Urdaneta ha sido una región ganadera por excelencia. En la parte
Sur se desarrollan importantes fincas donde se explota el ganado bovino lechero
que aprovecha las vegas del rio Palmar. En la parte Norte, catalogada como un
bosque muy seco tropical, con menor cantidad y calidad de recursos y
oportunidades para desarrollar explotaciones ganaderas racionales, se explotan
caprinos en forma tradicional. Sin embargo, si se compara esta zona con el resto
de las regiones que en Venezuela explotan esa especie, se puede aseverar que
ésta presenta una serie de características inherentes a ese animal y al ambiente
que son superiores y la colocan en un nivel económico más elevado. Este distrito
cuenta con una gran variedad de especies vegetales que sirven de alimento a la
cabra. Dichas especies brindan sus hojas, flores, frutos y semillas, lo que
amplía la gama de utilización de éstas durante todas las épocas del año.

Los objetivos del presente estudio fueron identificar las especies vegetales
y las partes de éstas que son consumidas por la cabra, determinar el contenido
de nutrientes en forma proximal y el comportamiento de estos animales
considerando sus hábitos alimenticios.

MATERIALES Y MÉTODOS

Esta investigación se llevó a cabo en los hatos “El Sitio” y “Los
Albaricos”, situados cerca de las poblaciones de El Carmelo y La
Concepción, de la región Norte del distrito Urdaneta, cuya

descripción ha sido
hecha por Hernández Acosta (14).

Los dos rebaños estudiados comprenden dos lotes de aproximadamente 300
animales, cada uno, de edades y sexos combinados, predominando las hembras
pertenecientes al tipo criollo representativo de la zona. Estos animales
dispusieron de corrales de encierro nocturno en donde permanecieron desde,
aproximadamente, las 6 p.m. hasta las 7 a.m. del otro día. Este hecho forma
parte del manejo rutinario que se les da a los caprinos en la zona.

Una vez que las cabras saltan del corral por la mañana, se observaba su
comportamiento, siguiéndolas en su recorrido a través del bosque con la ayuda de
binóculos, lo cual permitía constatar la especie y la parte de la planta que el
animal consumía. El uso de este instrumento se hace necesario debido a la
actitud escurridiza de los caprinos cuando sienten la presencia de personas en
el área de ramoneo. Cada dos semanas se procedió a recoger muestras de material
similar al consumido, durante un año, por hato, siguiendo la técnica del
pastoreo simulado (hand plucking). Las muestras se secaron en una estufa a
7OoC por 24 horas y después de molerlas se sometieron a un análisis
proximal para determinar los porcentajes de proteína cruda (PC), materia
orgánica (MO), extracto etéreo (EE), fibra cruda (FC) y cenizas (Cen), de
acuerdo a los procedimientos de la AOAC (1). En algunas muestras se determinó,
además, el contenido de pared celular según Goering y Van Soest (12).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Especies vegetales, partes consumidas y su valor nutritivo

La información sobre las especies vegetales, partes consumidas por los
caprinos y el valor nutritivo de éstas, aparece en la Tabla 1. Se observa que
son 38 las especies vegetales que la cabra consume en el bosque muy seco
tropical del distrito Urdaneta. De este total, 14 especies son árboles, 14 son
arbustos, 5 son gramíneas, 4 son rastreras y 1 trepadora. Es decir, el 74 por
ciento de las especies son árboles y arbustos.

El 87 por ciento de lo muestreado tuvo un contenido de PC que sobrepasa el
7 por ciento en base seca. Este nivel asegura potencialmente el
mantenimiento del animal tal como se ha señalado en diversos trabajos con ovinos
(21, 22, 23). Según estos investigadores un contenido de PC de más de 7
por ciento mantiene un consumo óptimo y un balance de nitrógeno
positivo; sin embargo, por tratarse de especies vegetales pertenecientes a
diversas familias, la inferencia debe considerarse con cierta reserva.

Sólo 5 especies de gramíneas fueron consumidas por la cabra en estos
bosques; esto sucede, generalmente, después de haber caído las primeras lluvias y
a mediados de la época seca. Estas especies presentan un ciclo vegetativo
muy corto, lo que posiblemente hace muy breve su período de aprovechamiento por
la cabra; 3 de las 6 muestras corresponden al material seco similar al consumido
en la época de sequia, éstas fueron el Paspalum sp, el
Eragrostis maypuirensis y el Panicum purpurascens.
La Brachiaria mollej, la Aristida venezuelae y
también el Paspalum sp. fueron consumidas como material joven sin o
con muy poca inflorescencia, poco después de comenzar las lluvias.

TABLA 1. Especies vegetales, partes consumidas y valor nutritivo
Especie Vegetalc

Familia

Parte
consumida

P.C.

Cen.

M.O.

E.E.

F.C.

P.Cel.

Apistida venezuelae

Gramineae

Hoja y tallo

15,89

11,26

8,74

3,37

28,62

71,62

Brachiaria
mollej (Granadilla)

Gramineae

Hoja y tallo

28,27

17,26

2,74

2,85

17,75

72,88

Eragrostis maypuirensisb

Gramineae

Hoja y tallo

6,96

8,21

1,79

1,11

40,83

Panicum purpurascensb

Gramineae

Hoja y tallo

6,15

4,27

95,73

1,04

40,51

Paspalum spb

Gramineae

Hoja y tallo

9,01

27,69

2,31

1,14

24,88

Hoja y tallo

18,37

22,52

77,48

4,60

22,36

19,91

Prosopis juliflora (Cují)

Leguminosae

Brotes

20,37

8,03

1,97

4,28

21,89

34,65

Fruto

9,88

5,45

4,55

2,89

19,19

41,83

Corteza

13,51

8,21

91,79

2,06

29,87

69,46

Caesalpínea coriaria
(Dividive)

Leguminosae

Brotes

17,54

3,73

6,27

3,01

9,65

16,41

 –

Fruto

4,93

3,99

6,01

0,64

5,47

15,93

Cassia ernapginata
(Carángano)

Leguminosae

Fruto

14,49

1,05

8,95

1,35

25,04

Myrospermum frutescens
(Estoraque)

Leguminosae

Hojas

12,90

3,36

96,64

6,49

8,31

 –

Semillas

13,56

1,61

98,39

26,85

15,65

Machaerium cultratum
(Ojo e’zamuro)

Leguminosae

Hojas

26,68

3,00

97,00

2,45

18,25

 –

Fruto

13,12

3,60

6,40

7,83

36,27

Pithecolobium pubescens
(Maíz cocío)

Leguminosae

Hojas

21,75

7,66

2,34

3,07

33,14

40,28

Acacia striata
(Araña e’gato)

Leguminosae

Brotes

23,96

4,51

5,49

6,39

12,62

29,66

Caesalpinia granadino (Ebano)

Leguminosae

Semilla

5,46

2,28

97,72

0,61

13,78

Cereus griseus
(Cardón)

Cactaceae

Corteza

6,12

11,55

88,45

1,47

7,01

15,82

 –

Fruto

14,20

7,07

92,93

4,93

1,79

Pereskia guamacho (Suspiro)

Cactaceae

Fruto

10,51

10,27

89,73

0,74

42,61

59,37

Tabebuia serratifolia (Curarire)

Bignonaceae

Hojas

27,56

8,31

91,69

4,33

23,31

47,07

 –

Flores

18,33

12,81

87,19

2,21

12,98

 –

Hojas caidas

15,55

2,05

97,95

3,67

14,75

Bumelia obtusifolia (Caimito)

Sapotaceae

Hojas

17,78

9,87

90,13

6,62

18,45

34,50

 –

Fruto

9,34

5,89

94,11

14,08

18,93

Bromelia humilis
(Maya)

Bromeliaceae

Punta de hojas

4,77

8,07

91,93

1,61

31,58

75,13

Morisonia americana
(Zorrocloco)

Capparidaceae

Hojas y brotes

15,43

4,70

95,30

4,27

24,74

37,50

 –

Hojas caídas

10,44

16,20

83,80

3,06

17,51

Cappapis pachaca
(Boquita e’perro)

Capparidaceae

Hojas

17,23

15,98

84,02

2,24

26,55

53,64

 –

Hojas caídas

8,31

6,60

93,40

5,61

21,33

Capparis odoratissima
(Olivo)

Capparidaceae

Fruto

18,61

9,33

90,67

9,87

22,59

42,02

Ipomoea abutiloides
(Aritibar)

Convolvulaceae

Hojas

26,33

8,16

91,84

5,12

13,96

36,18

Evolvolus seriscens (Bejuco)

Convolvulaoeae

Hojas

12,73

4,91

40,80

Jatropha urens
(Pringamosa)

Euphorbieiceae

Hojas

32,23

11,44

88,56

9,16

9,55

13,93

Croton argvrophyloides
(Lengua e’ciervo)

Euphorbiaceae

Hojas

13,12

2,20

97,80

5,55

9,1

Beureria cumanensis
(Sajarito)

Boraginaceae

Hojas

24,61

12,06

87,04

2,59

10,81

61,48

Cordia curassavica (Chichive)

Boraginaceae

Fruto

12,97

5,65

94,35

2,52

12,28

 –

Brotes

23,96

12,60

87,40

6,94

9,84

26,43

Lippia oreganoides (Orégano)

Verbenaceae

Hojas y brotes

16,16

9,40

90,60

3,77

9,26

Calotropis procera

Asclepiadaceae

Hojas y brotes

15,53

3,88

96,12

3,78

11,25

Astronium graveolens
(Gateado)

Anacardiaceae

Hojas

8,96

5,28

94,72

9,30

17,51

Sida aggregatta
(Tapaleche)

Malvaceae

Brotes

23,73

11,33

88,67

1,51

13,86

44,69

Sida
sp (Rastrera)

Malvaceae

Hojas

24,82

13,96

86,04

1,06

16,09

30,59

Portulaca oleracea
(Verdolaga)

Portulacaceae

Hojas y tallo

18,56

24,00

76,00

5,51

10,94

62,12

Portulaca pilosa
(Verdolaguilia)

Portulacaceae

Hojas y tallo

14,44

18,44

81,56

5,44

15,00

30,63

Boerhavia erecta
(Brusca)

Nyctaginaceae

Hojas

21,14

22,32

77,68

3,42

18,88

38,32

Scoparia
dulcis (Semilla e’paloma)

Schrophylariaceae

Hojas

15,96

2,10

97,90

3,96

16,76

Bulnesia arborea (Vera)

Zygophylaceae

Semillas

14,84

1,60

98,40

13,26

25,75

Randia gaumeria
(Cruceto)

Rubiaceae

Hojas

15,96

5,68

94,32

1,78

9,96

 

 a. los resultados del análisis proximal están expresados en porcentaje
en base seca; P.C.: Proteína Cruda; Cen.: Ceniza; M.O.: Materia Orgánica; E.E.:
Extracto Etéreo; F.C.: Fibra Cruda; P.Cel.: Pared Celular.
b. Muestras de
plantas secas.
c. El nombre usado en la región cuando es conocido, aparece
entre paréntesis.

Se pudo notar la diferencia en el tenor de PC de las dos clases de material
mencionado. Así, en las gramíneas secas el valor de PC, en promedio, fue de 7,37
por ciento; mientras que en el material verde fue de 20,84 por ciento, casi 3
veces el anterior. Es importante destacar que las muestras de más bajo contenido
de PC superaron, en promedio, al 7 por ciento. El contenido de FC fue también
más alto en las muestras secas que en las muestras de material verde (35,40% vs
22,91%), esto era de esperar debido a la calidad del material estudiado. Sin
embargo, no fue posible determinar el contenido de pared celular en las muestras
de gramíneas secas. El Paspalum sp y la B. mollej presentan un
alto contenido de cenizas debido, posiblemente, a la contaminación con arena (sílice) presente en esta zona de poca cobertura vegetal, con fuertes vientos y
lluvias.

El consumo de gramíneas por caprinos ha sido discutido por varios
investigadores, quienes enfatizan el grado de preferencia exhibido por estos
animales con respecto a esta familia de plantas. Así, Wilson afirma que la cabra
prefiere el ramoneo de especies que están por encima de su cabeza, por ello la
mayoría de las partes que consumen

 son hojas de árboles y arbustos que ellas
alcanzan parándose en sus dos patas traseras. Por otro lado, el mismo
investigador afirma que la selectividad de la cabra está más afectada por la
altura y la edad de la planta que por la misma especie. Sin embargo, en el
presente trabajo se observó que un buen número de especies fueron consumidas por
la cabra después que sus frutos, semillas, hojas y flores caían al suelo.
Maydell (19) al comparar con otros rumiantes, encontró que la cabra es la
especie menos selectiva y sobre todo en los tiempos de escasez, que es cuando
amplía su gama de consumo en relación a especies y partes. McMahan (20) comparó
los hábitos alimenticios de la cabra con los de la oveja, la vaca y el venado,
observando que había una relación entre la estación del año y la preferencia por
las gramíneas, ya que la cabra consumía la mayor cantidad de gramíneas durante
la primavera. Un patrón similar de comportamiento se observó en las cabras del
presente estudio, al intensificar el consumo de gramíneas durante la primera
etapa de la estación lluviosa cuando estaban verdes y a mediados de la época
seca cuando estaban ya secas. Esto, posiblemente ocurrió debido a la brevedad
del ciclo vegetativo de estas gramíneas, en el primer caso, y a la disminución
de selectividad en la época seca, equivalente a la de escasez, tal como lo
apuntaba Maydell (19). Campbell et al (4) afirman que las cabras dejan de
consumir gramíneas cuando comienzan a rebrotar las hojas de las otras especies.
Es decir, que el hábito cambió cuando aumentó la oferta. Similares hallazgos
fueron hechos por Ngethe y Box (25) al reportar que la cabra prefiere ramonear
durante la mañana y consumir la gramínea por la tarde cuando ésta es más tosca y
seca. Los hábitos alimenticios de cabras montañesas (Oreamnos americanus)
han sido estudiados por Johnson et al (15), quienes observaron que
2/3 de las especies consumidas fueron gramíneas y ciperáceas, siendo las
primeras las de mayor importancia. Wilson et al (29) en estudios de
hábitos alimenticios encontraron que las gramíneas fueron más consumidas por las
cabras que por las ovejas. Mackenzie (1 7) afirma que la calidad de un pastoreo
se incremento cuando la cabra y la vaca utilizan la misma superficie, ya que sus
acciones se hacen complementarias. Fraps y Cory (10) van más allá de esta
afirmación al sostener que las cabras mantienen una ventaja en tiempo de escasez
debido a la amplia gama de especies que consumen.

Las leguminosas consumidas por las cabras son árboles o arbustos de los
cuales utilizan sus hojas, generalmente como brotes y los frutos muy maduros,
después de caer al suelo. De estas especies, el cují (Prosopis juliflora)
provee el fruto, consumido después de caer al suelo y cuya utilidad máxima
la alcanza durante la época seca cuando existe, relativamente, poca materia
verde. La cabra no parece hacer uso de las semillas del fruto, ya que éstas
aparecen en las heces, ya escarificadas, germinando en los corrales y sus
alrededores, cuando las condiciones de humedad lo favorecen. El contenido de PC
del fruto del cují fue de 9,88 por ciento (Tabla l). Análisis previos dieron
valores entre 9 y 13 por ciento. Se deduce que este análisis proximal sobre
estima el valor de PC que posee el fruto para el animal, ya que la preparación
de la muestra implica la molienda de todo el material, incluyendo la semilla, la
cual no parece ser utilizada por el animal y es posible que contenga una gran
cantidad de la proteína de dicha muestra. La vaina completa del cuji ha sido
utilizada en la alimentación de ovinos, a fin de sustituir el sorgo como
componente de raciones en las cuales esas vainas constituían hasta el 60 por
ciento del total de la materia seca (3). Los niveles de hasta 45 por ciento de
substitución no tuvieron efectos detrimentales sobre la ganancia en peso de esos
animales. Garza y Narváez (11) también utilizaron vainas de cují en la
alimentación de vacas Holstein, obteniendo ventajas económicas en el análisis
productivo. Sin embargo, Dollahite y Anthony (9) informan que las vainas del
cuji (específicamente la cobertura o cápsula de la semilla) afectaron el normal
funcionamiento del rumen debido a un estancamiento de dichas cápsulas en ese
compartimiento digestivo. Parece que existe una acción inhibidora sobre la
actividad celulolítica de las bacterias por parte de un azúcar contenido en la
vaina del cuji. En este estudio se encontró que sólo las hojas en brote fueron
utilizadas por la cabra, siendo poco notable la preferencia por este material.
El contenido de PC de 20,37 por ciento de estas hojas fue satisfactorio.
Martinez, citado por Buzo et al (3), enfatiza las bondades de estos
brotes como excelentes forrajes en México. Langford (16) afirma que el animal
prefiere la hoja joven del cují durante la primavera y cuando la hoja se pone
amarillenta en el otoño. Sólo un par de cabras fueron observadas consumiendo la
corteza del cují, la cual presentó un contenido de pared celular de 69,46 por
ciento. Por lo antes expuesto, la corteza no parece tener mucha importancia en
la dieta de estos animales. Es menester aclarar que la literatura se refiere a
diferentes especies de Prosopis de gran similitud morfológica, pero sin ningún
tipo de caracterización química que permita su diferenciación.

Otra leguminosa consumida por los caprinos fue el dividive (Caesalpinia
coriaria)
que, como el cují, ofrece sus brotes en la época de lluvia y su
fruta madura durante la época seca. El fruto y la madera del dividive son
utilizados como curtientes (7) y a las semillas se atribuyen propiedades
medicinales (27). González Jiménez et al (13) citan a esta planta como
consumida por caprinos y ovinos de La Guajira, pero no se indica qué parte de la
planta fue analizada. Se supone que sean los brotes, pues la muestra fue tomada
durante la época de lluvias en esa zona.

El carángano (Cassia emarginata) es una leguminosa cuyo fruto es
utilizado por el caprino de esta zona durante la época seca y posee un alto
porcentaje de PC (14,49%). El resto de las leguminosas que aparecen en la Tabla
1 son de menor importancia, debido a la baja frecuencia con que aparecieron en
los sitios de muestreo.

En la familia de las cactáceas, el cardón (Cereus griseus) contribuye
con su tallo y sus frutos a la dieta caprina. Su importancia reside en la
cantidad de agua que provee al animal durante la época seca, debido a la
naturaleza suculenta de su tallo. En las zonas del estado Lara, en donde el
recurso agua es más escaso, los criadores cortan estos tallos y los preparan
(eliminando las espinas) para facilitar su consumo. Esto mismo se practica en
explotaciones bovinas en el estado Nueva Esparta (6). Generalmente la cabra
consume la parte suculenta dejando la médula y la epidermis del tallo. En el
caso de un tallo muy joven la aparte consumida puede incluir la médula. Algunos
caprinos utilizan sus cuernos para quitar las espinas a los tallos del cardón.
Es fácil detectar los animales que han consumido esta planta, ya que
generalmente se produce una salivación espumosa en el momento de la rumia.
También al usar los cuernos éstos aparecen impregnados del material proveniente
del tallo. El fruto del cardón es también consumido por la cabra generalmente al
comienzo del invierno, cuando cae al suelo.

Otra cactácea que provee sus frutos maduros a la cabra es el
“suspiro”(Pereskia guamacho), los cuales son consumidos después de caer
al suelo, durante el receso de lluvias del mes de agosto.

El curarire (Tabebuia serratifolia), único representante de las
bignonáceas, provee a los caprinos de hojas y flores. Las hojas son consumidas
durante todo el año al ser tomadas del suelo o directamente de las ramas del
árbol. El curarire comienza su floración a finales de la época seca y una vez
que cae la flor es consumida por la cabra. A la flor se le atribuyen propiedades
galactogénicas y estrogénicas, ya que cuando las cabras las consumen aumentan la
producción de leche y entran en celo. Esto se puede explicar como la respuesta a
una buena alimentación o “flushing” que ocurre cuando la cabra, en esa época
crítica, consume dicha flor.

Dentro de la familia sapotáceas se encuentra el caimito (Bumelia
obtusifolia),
del cual los animales consumen sus frutos y hojas. En la zona
donde este árbol se presenta con mayor frecuencia, la cabra lo utiliza durante
todo el año, consumiendo el fruto y la hoja, ya sea en brote o joven
directamente del árbol o cuando ésta cae al suelo. En uno de los hatos
estudiados estos árboles señalan la ruta que la cabra toma para internarse en el
bosque, es decir, la cabra sale de la majada y entra en el bosque pasando de
caimito a caimito en la búsqueda de sustento diario, consumiendo además otras
especies en el camino descrito.

Otra especie que merece la atención es la maya (Bromelia humilis) de
la familia bromealiáceas, de la cual el animal sólo consume la punta de sus
hojas tiernas durante la época seca. A juzgar por la baja frecuencia con que
esta planta aparece en la zona y la parte consumida, se puede deducir que no
constituye una especie de mucha importancia en la dieta de los caprinos de la
zona. Algunos criadores afirman que cuando esta especie se quema en forma
controlada, permite que la cabra pueda consumir algo más que la punta de las
hojas pues las espinas pierden su rigidez, lo mismo pasa con las tunas
(Opuntia sp). Esta forma de preparación se conoce como “soasada”.

En la familia capparidáceas existen tres especies que sirven de alimento a
los animales en referencia. El zorro loco (Morisonia americana) que
provee sus hojas secas que la cabra consume del suelo, sus hojas verdes
consumidas directamente del árbol, así como sus frutos maduros que eventualmente
son ingeridos por estos animales. Otra capparidácea es el boquita e’perro
(Cappatis pachaca) del cual los caprinos consumen las hojas verdes y
secas cuando estas últimas caen al suelo. Ambas son consumidas tanto en la
épocaseca como en la lluviosa. La otra especie de esta familia es el olivo
(Capparis odoratissima) cuyos frutos son eventualmente consumidos cuando
caen al suelo, a principios de la segunda época de lluvia del año, es decir,
alrededor del mes de septiembre.

De las convolvuláceas, el aritibar (Ipomoea abutiloides) presenta
características que deben considerarse. Se afirma que dicha planta es tóxica
tanto para el ganado bovino como para el ganado caprino (27). Los criadores
aseguran que los animales que consumen aritibar adquieren tal predilección por
la planta que más bien parecen adictos a su consumo. El efecto tóxico se
manifiesta como, una parálisis del tren posterior que en forma progresiva llega
a inutilizar al animal. Moussatché y Dalo (24) han estudiado el problema
ampliamente a nivel de laboratorio, utilizando caprinos como animales
experimentales, observando lo antes mencionado. Estos autores explican que los
síntomas obedecen a lesiones necróticas de las neuronas en el sistema nervioso
central.

El mayor problema causado por la planta es a nivel del rendimiento
reproductivo del hato, ya que cuando ésta afecta a los machos éstos no pueden
practicar la monta, viéndose disminuída la eficiencia reproductiva del rebaño.
Las hojas de aritibar son consumidas durante la época de lluvia, es decir,
cuando la planta presenta un desarrollo exhuberante, lo mismo que las otras
especies que el animal pudiera consumir. Esto llama la atención y obliga a
pensar que la causa de que la cabra prefiera el aritibar sea algo más que los
nutrientes que la planta posee.

La especie más relevante de las euphorbiáceas es la pringamosa (Jatropha
urens),
la cual es altamente urticante al contacto con la piel humana. El
consumo de esta planta fue eventual e inconsistente. Pareciera que la cabra
aprovechara una baja concentración del principio tóxico que produce la urticaria
para consumir las hojas jóvenes durante la época de lluvia. Deramee (8) afirma
que el consumo de este tipo de plantas y por ende de la sustancia irritante
puede originar procesos de gastroenteritis, los cuales pueden causar hasta la
muerte del animal. El autor hace notar que los criadores no estaban en
conocimiento de que la cabra consumía esta planta y mucho menos existe
información sobre este problema gastrointestinal en la zona. Blohm (2) menciona
una euphorbiácea (Euphorbia cotinifolia) que causa similares efectos
tóxicos a la piel humana. Este investigador señala que un efecto similar sobre
la mucosa gastrointestinal es causado en los animales que la consumen, a
excepción de la cabra.

Otra especie útil al criador es el sajarito (Beureria cumanensis) que
además de la hoja y el brote que brinda a la cabra durante todo el año, provee
la materia prima para la manufacturación del carbón vegetal de más alta calidad
que se produce en el estado Zulia.

El orégano (Lippia oreganoides) de la familia de las verbenáceas
también constituye parte de la dieta diaria de estas cabras durante la época
seca, preferiblemente, y es una de las plantas más comunes en la región
caprina venezolana (18). En el estado Falcón existe la creencia de que el
animal alimentado con esta planta ofrece una carne de mejor sabor al consumidor.
También Carrera y Cano Blake (5) reportan esta planta como parte de la dieta del
caprino en la zona norte de México.

Una sola especie representante de las asclepiadáceas, el algodón de seda
(Calotropis procera) fue consumida por los caprinos en la época seca.
Esta especie está reportada como una planta venenosa que contiene un estimulante
cardíaco, la calotropina, de una gran potencia que puede llegar a causar la
muerte (26).

Por último se menciona un árbol cuyo nombre común es gateado (Astronium
graveolens),
de la familia anarcardiácea, que eventualmente sirve de
alimento a la cabra durante la época seca. Esta especie provee sus hojas al
animal, las que poseen propiedades aromáticas y sirvieron en la región como
empaque de un tipo de queso blando sin curar llamado “cuajada”.

CONCLUSION

1 . Los caprinos de la zona estudiada consumen aproximadamente 38 especies
vegetales, de las cuales el 74 por ciento son árboles y arbustos.

 

2. El caimito (Bumelia obtusifolia) constituyó una de las plantas
más comunes en la dieta del caprino a través de todo el año.

3. Las partes de las plantas consumidas por las cabras fueron hojas, flores,
frutos y semillas.

4. Las hojas, tanto en brotes como ya formadas y/o caídas, constituyeron la
parte más consumida por la cabra.

5. El 87 por ciento de las muestras estudiadas sobrepasó el 7 por ciento en
contenido de proteína cruda, ocupando un intervalo de valores entre 4,93 y 32,23
por ciento. .

RECOMENDACIONES

1. Utilizar técnicas más apropiadas, tales como el uso de animales fistulados
en el esófago, con el fin de refinar las observaciones hechas y estimar con
mayor fidelidad la cantidad y la calidad de lo consumido.

2. Fomentar la propagación y mantenimiento de especies vegetales que ayuden a
mejorar la disponibilidad del suministro alimenticio del caprino.

3. Iniciar campañas erradicadoras de las especies dañinas o potencialmente
tóxicas a la cabra.

Libros
en venta sobre ovejas y cabras

ganado_caprino.jpg gandao_ovino.jpg cabrapelo.jpg (5425 bytes)Enfermedades de la cabraEnfermedades de la ovejaHomeopatia u tratamientos ecologicos para el ganadoGestión de ganaderiasNutrición animalinseminación artificial en ovejas y cabrasElaboración casera de carnes y embitidos

LITERATURA CITADA

  1. AOAC. Official Methods of Analysis of the Association of
    Official Agricultural chemist. Washington D.C. 1965.

  2. BLOHM, H. Poisonous plants of Venezuela. Wissenschaftliche
    Verlagsgesellschaft. Stuttgart, Germany. 1962.

  3. BUZO, J., R. AVILA y F.O. BRAVO. Efecto de la
    substitución progresiva de sorgo por vaina de mezquite en la alimentación
    de los borregos. Técnica Pecuaria en México, 20: 23. 1972.

  4. CAMPBELL, O.P., J. P. EBERSOHN y H. H. von BROEMBSEN. Browsing by goats
    and its effects on the vegetation. Herbage Abstracts 32: 273. 1962.

  5. CARRERA, C. y J. CANO BLAKE. Plantas aprovechadas por el ganado caprino en
    una zona de matorral desértico y su análisis proximal. XI Informe de
    Investigación del ITESM. Monterrey, México. 1969.

  6. CASTILLO CASTILLO, J. A. Estudio del sector Sur-Oriental de la Isla de
    Margarita. Dir. Rec. Nat. Renov. MAC. Venezuela. 1970.

  7. COROTHIE, H. Maderas de Venezuela (sin editorial). Caracas. Venezuela.
    1948.

  8. DERAMEE, 0. L’Elevage du Mouton en Afrique Centrale. Centre de
    Documentation Economique et Sociale Africaine. Monographies Documentaires.
    Fasc. 1. Bruxelles. Belgique. 1967.

  9. DOLLAHITE, J. W. y W. V. ANTHONY. Malnutrición in cattle on an unbalanced
    diet of mexquite beans. Prog. Rep. 1931. Texas Agric. Exp. Sta. 1957.

  10. FRAPS, G. S. y V. L. CORY. Composition and utilization of range vegetation
    of Sutton and Edwards Counties. Texas Agric. Exp. Stat. Bull. 586. 1940.

  11. GARZA, C. U. y J. NARVAEZ. El mezquite y el guajillo en la
    alimentación del ganado holandés en crecimiento. Bol. Téc. GESA, Universidad
    de Coahuila. México. 1963.

  12. GOERING, H. K. and P. J. VAN SOEST. Forage fiber analyses. Agriculture
    Handbook No 379. Agricultural Research Service. USDA. 1970.

  13. GONZALEZ JIMENEZ, E., E. CAPO DE BLANCO Y B.TRUJILLO. Notas sobre el
    estudio de los forrajes más apetecidos por ovinos y caprinos en La Guajira.
    6as. Jornadas Agronómicas. Maracaibo, Venezuela. 1966.

  14. HERNANDEZ A., l. La explotación caprina en el distrito Urdaneta,
    estado Zulia, Venezuela. Revista de la Facultad de Agronomía. LUZ. 2:
    30. 1972.

  15. JOHNSON, B. K., R. D. SCHULTZ y J. A. BAILEY. Summer forages of mountain
    goats in the Sawatch Range, Colorado. J. Wildl. Managem. 42: 636. 1978.

  16. LANGFORD, R. Uses of mesquite. In Literature on the mesquite (Prosopis
    L.) of North America an Annotated Bibliography. Internacional Center for
    Arid and Semi-Arid Land Studies Texas Tech University. 1969.

  17. MACKENZIE, D. Goat Husbandry. Faber and Faber Ltd. London. 1970.

  18. MARTINEZ, J., G. DURAND, J. CASTILLO y 0. GARCIA. Preferencia y
    análisis proximál en plantas consumidas por el ganado caprino en el campo
    experimental Loma de León. Prog. Nal. lnv. Ovinos y Caprinos. Bol. lnf.
    No 2 (mimeo) MAC. Venezuela. 1972.

  19. MAYDELL, H. J von. Effect of goat husbandry of forest and range
    ecosystems. Plant Research and Development. 12: 98. 1980.

  20. MCMAHAN, C.A. Comparative food habits of deer and three classes of
    livestock. J. Wildl. Manage. 28: 798. 1964.

  21. MILFORD, R. E. y K. P. HAYDOCK. The nutritive value of protein in
    subtropical pasture species grown in Southeast Queensland. Australian J. Exp.
    Agric. Anim. Husb. 5: 13. 1965.

  22. MILFORD, R. y D. J. MINSON. lntake of tropical pasture species. Proceeding
    of the 9th Internacional Grassland Congress, Sao Paulo, Brasil. 1966.

  23. MINSON, D. J. y R. MILFORD. The voluntary intake and digestibility
    of diets containing different proportoin of legume and mature Pangola grass
    (Digitaria decumbens). Australian J. Exp. Agr. and Anim. Husb.
    7: 546. 1967.

  24. MOUSSATCHE, H. y N. DALO. Acción tóxica de las plantas del género
    Ipomoea Rev. Univ. Centro Occ. 6: 25-39. 1978.

  25. NGETHE, J. C. y T. W. BOX. Botanical composition of eland and goat diets
    on an acacia-grassland community in Kenya. J. Range Manage. 29: 290.
    1976.

  26. OAKES, A. J. y J. 0. BUTCHER. Plantas venenosas y dañinas de las Islas
    Vírgenes de los Estados Unidos. Pub. Misc. No 882. CRAT. AID.
    México. 1971.

  27. SCHNEE, L. Plantas comunes de Venezuela. Rev. Fac. Agron., Universidad
    Cenlral de Venezuela. 3: 1. 1960.

  28. WILSON, P. N. Studies of the browsing and reproductive behavior of the
    East African dwarf goat. East Afr. Agric. J. 23: 138. 1957.

  29. WILSON, A. D., J. H. LEIGH, N. L. HINDLEY y W.E. MULHAM. Comparison of the
    diets of goats and sheepon a Casuarina Cristata-Heterodendrum oleiofolium
    woodland community in Western New South Wales. Australian J. Exp. Agric.
    Anim. Husb. 15: 45. 1975 .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responde correctamente para comprobar que eres una persona: *