El promotor del maduro con queso

Los bloques blancos de queso se aprecian desde lejos. Junto a ellos, y despidiendo un olor exquisito, están arrumados los plátanos maduros fritos. Son decenas de puestos y cientos de clientes que alrededor de estos productos forman una especie de romance gastronómico. Aquel cuadro es característico de Nobol, población que además de ser la cuna de la hoy santa Narcisa de Jesús, es identificada además por la oferta del maduro con queso.

Y este manjar tiene su mentalizador. Es Vicente Briones Barzola, nacido en 1938 en una hacienda cercana, conocida como Libertad Gallinazo.
Con su piel curtida por sus 69 años de trabajo en el campo y en los puestos de venta, Briones es reconocido por los noboleños como “el fundador del maduro con queso”.

“Mis papás tenían de todo. Yo vivía en la hacienda de mis abuelos y no me faltaba nada, pero quería tener mi propia plata, por eso comencé con el negocio del queso, hace 40 años, luego vino del maduro”, relata mientras sonríe al desempolvar sus recuerdos.

Los abuelos de Vicente le daban el queso y él llevaba a vender a Vinces, Guayaquil, Daule y otras poblaciones, hace cuatro décadas.
Pero en aquella época también había delincuentes que atacaban en los caminos. “Por diez sucres mataban y para evitar, yo les regalaba queso. Qué les iba a mezquinar si los bandidos estaban por ahí siempre.
Además, la ganancia era más que el doble y no me dolía perder un poquito”, afirma.

En ese ir y venir se le ocurrió a Briones instalar un puesto de venta en donde hoy es el puente sobre el estero Bijagual, en la salida de Nobol a Guayaquil. Ahí además decidió ofrecer el plátano maduro frito, que era el bocado favorito de los choferes de camiones bananeros.

Como la venta era buena, Vicente invitó a que instalen sus puestos a sus primos Colón y Rafico Mestanza, que también tuvieron éxito. Ya con la llegada de los restos de Narcisa de Jesús a Nobol, en 1972, y la presencia de miles de fieles, el maduro con queso adquirió fama y hoy hay decenas de puestos de venta.

Con los ingresos, Vicente construyó una casa en Guayaquil, tiene una finca y dos hijas profesionales. En la actualidad ya no vende; descansa y “para entretenerse” ayuda a un sobrino en un restaurante.

La idea de Vicente sigue sumando adeptos. Carlos Navarrete, de 38 años, indica que gracias a Narcisa de Jesús y al maduro con queso, que lo vende desde hace dos años, logra salir de a poco de una deuda que tenía por el fracaso de una tienda en el centro de Nobol. Él amplió su oferta e invita a degustar caldo de salchicha, tortillas de verde, humitas y hasta seco de pato.

Junio 03, 2007

El Universo – Guayaquil,Ecuador

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