El pastoreo, mucho más que el queso

Una mesa redonda celebrada en D’elikatuz reunió a varios expertos para debatir los cambios sufridos por el pastoreo en las últimas décadas
El pastoreo, mucho más que el quesoORDIZIA. DV. El pastoreo, en su sentido más amplio, fue el protagonista del pasado miércoles en Ordizia, también de la interesante mesa redonda que por la tarde se celebró en D’elikatuz. En ella participaron Javier Jauregi, miembro de Lurgintza y experto en el pastoreo de montaña; Ekain Murua, técnico de ELE, asociación de criadores de oveja latxa, y profesor de la Escuela de Pastores de Arantzazu; y Joseba Intsausti, joven pastor ordiziarra que desde hace 11 años practica el pastoreo de montaña.

Javier fue el encargado de abrir la mesa y explicar los principales cambios que ha sufrido el pastoreo en las últimas décadas. Hizo especial hincapié en la relación que tradicionalmente ha tenido el pastoreo con los montes de su alrededor y el tipo de oveja relacionado con cada monte, sea la oveja latxa cara rubia o cara negra. Relación con el monte que en las últimas décadas ha ido decreciendo a favor de estancias más prolongadas en establos.

Recordaba que no hace demasiados años numerosos pastores iniciaban la temporada de montaña con los primeros soles de primavera y la prolongaban hasta que eran expulsados por las 

 

nieves de invierno. Temporada de montaña que hoy día apenas dura 6 meses.

Antes, muchos pastores cuidaban sus rebaños en el monte, mientras que actualmente la mayoría los mantiene en cercas o controlados mediante pastores eléctricos y aprovechan el tiempo para realizar las labores del caserío o diversas gestiones administrativas.

Comentaban que también han cambiado mucho las instalaciones para la explotación, la alimentación, las técnicas de mejora genética, el cuidado y control sanitario, el periodo y los tipos de parto, y un largo etcétera. Todo ello ha supuesto mejoras en el pastoreo y el modo de vida de los pastores, pero a su vez acarrea consecuencias y problemas difíciles de solucionar: ovejas acostumbradas a establos, dependencia de la alimentación con piensos, modificaciones genéticas que aumentan la producción de leche pero también las necesidades y la atención de las ovejas, fuertes inversiones y gastos

Un oficio difícil

Según Ekain, aunque a muchos les parezca que a ser pastor se aprende fácil, quizá sea uno de los oficios más difíciles, ya que hacen falta muchos conocimientos del mundo ovino y además ser empresario, gestor, administrador, veterinario, productor de queso, meteorólogo

Es lo que tratan de enseñar en la Escuela de Pastores de Arantzazu. Si no a desarrollar todas esas funciones sí a tenerlas en cuenta, ofrecer una panorámica general del sector y ayudar a los alumnos a desarrollar los recursos necesarios para desarrollar la labor.

Joseba ha vivido en su propia carne todo este proceso, ya que de apenas conocer el mundo a pasado a ser un pastor de montaña. Escuchándole se siente que para él no es un oficio cualquiera sino más bien un modo de vida. Un modo de vida duro, sobre todo en invierno, pero que le posibilita el contacto directo con la naturaleza y muchas otras experiencias que en otro modo de vida o trabajo no serían posibles.

Insistía Javier en que otro de los aspectos que ha cambiado mucho es la devaluación de algunos de los productos del pastoreo hasta reducirse a un único producto rentable: el queso. Por ejemplo, la lana ha pasado de ofrecer discretos beneficios a producir pérdidas por los gastos de esquileo; la oveja apenas se vende aquí y se exporta a Grecia; ha descendido mucho el consumo de cordero y con ello su precio y la mayoría se vende en Segovia o Castilla o leche vendida a las centrales puede variar mucho su precio.

La reducción de los productos del pastoreo a uno solo, el queso, y su dependencia resulta, en opinión de los ponentes, además de un empobrecimiento del mundo del pastoreo y de nuestra propia cultura y una frustración para los pastores, un gran riesgo para el futuro de este mundo. Y en esto tenemos que ver también los consumidores.

En este sentido, la sociedad en general tiene mucho que ver en el futuro del pastoreo. El pastor, además de ofrecernos esos magníficos productos, mantiene gran parte de nuestra identidad y de nuestra cultura, es portador de una tradición milenaria y cumple una función social fundamental, nos mantiene en contacto con la naturaleza, cuida nuestros montes y pastos y nos ofrece el magnifico paisaje de nuestros alrededores. Todos insistieron el la importancia de que la sociedad en general y cada uno en particular veamos este trasfondo del pastoreo que es el que existe detrás de un queso de pastor, de la leche de oveja, el cordero o el resto de los productos ovinos y los impulsemos. Quedó claro que el futuro del pastoreo está en manos de todos.

03/2008

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