El éxito del saneamiento ganadero

Los programas nacionales de erradicación de enfermedades se comenzaron a desarrollar, de forma voluntaria, en la década de los setenta. En Asturias, para su ejecución, se iniciaron las campañas de saneamiento ganadero -con carácter obligatorio para todas las explotaciones de ganado bovino, ovino y caprino- en 1986. Entre las enfermedades incluidas en estos programas figuran la tuberculosis bovina (animales mayores de 42 días), brucelosis en ganado bovino (animales mayores de 12 meses) y brucelosis en ovino y caprino (animales mayores de 6 meses).

Desde entonces, la situación sanitaria de nuestra cabaña ganadera ha venido mejorando progresivamente hasta llegar a los resultados actuales, que sitúan a nuestra comunidad autónoma a la cabeza en cuanto a nivel sanitario y en disposición de lograr la erradicación total de las enfermedades objeto de la campaña. La visita periódica a todas y cada una de las explotaciones del Principado de Asturias ha permitido conocer, además de la situación sanitaria, la evolución y tendencia de nuestro sector ganadero.

Erradicar todas estas enfermedades es importante para ganar mercado intracomunitario, así como para aumentar la productividad ganadera y, por tanto, la renta del ganadero, ya que un animal sano produce más. Pero, además del aspecto económico, no hay que olvidar que la lucha contra la tuberculosis y la brucelosis es importante desde el punto de vista de la prevención sanitaria, al tratarse de enfermedades transmisibles al ser humano.

La base fundamental de los programas de erradicación de estas enfermedades es el diagnóstico sistemático de las enfermedades objeto de campaña en toda la cabaña ganadera, con el sacrificio obligatorio de las reses diagnosticadas como positivas y derecho a indemnización por sacrificio de estos animales. A tal fin se realizan las pruebas diagnósticas, al menos una vez al año, en todos los establos y animales (en el caso de la brucelosis bovina se realizan en la actualidad dos pruebas anuales), conforme a un calendario previamente establecido por la Consejería de Medio Rural y Pesca. En explotaciones positivas se realizan tantas visitas como sean necesarias para conseguir la erradicación de la enfermedad.

Aquellas explotaciones con resultados negativos repetidos a las enfermedades revisadas obtienen el estatuto de explotación calificada sanitariamente. Por el contrario, en las explotaciones en las que se detectan animales enfermos o sospechosos de enfermedad se realiza un seguimiento riguroso para evitar la propagación de ésta, que incluye, entre otras medidas, el sacrificio de los animales enfermos, inmovilización y control de movimientos de animales, prohibición de acceso a pastos comunales y limpieza y desinfección de instalaciones. El resultado de las campañas de saneamiento ha sido una disminución progresiva de los niveles de enfermedad que nos acerca a la posibilidad de conseguir la erradicación de la tuberculosis y la brucelosis bovina, así como de la brucelosis ovina y caprina. Esto permitiría calificar a Asturias como región oficialmente indemne a estas enfermedades.

Los criterios y porcentajes mínimos para obtener la declaración de zona libre, según lo establecido en el real decreto 1716/2000, son, en el caso de la tuberculosis bovina: que el porcentaje de rebaños positivos no haya superado el 0,1 por ciento durante seis años; que al menos un 99,9 por ciento de los rebaños haya conseguido el estatuto de oficialmente indemne (T3); que esté en vigor un sistema de identificación y registro (SIMOGAN); que todos los bovinos sacrificados sean sometidos a un examen post mortem oficial, y que se cumpla con los procedimientos de retirada y suspensión del estatuto. En el caso de la brucelosis bovina, se requiere que, al menos, el 99,8 por ciento de los rebaños haya conseguido el estatuto de oficialmente indemne (B4) durante cinco años consecutivos; que no haya abortos por «Brucilla»; que esté en vigor un sistema de identificación y registro (SIMOGAN), y que se comuniquen obligatoriamente los casos de aborto. Asturias cerró la última campaña de saneamiento ganadero, la de 2006, con una prevalencia de establos positivos del 0,04 por ciento en brucelosis y del 0,17 por ciento en tuberculosis. La media española en el año 2005, a falta de los datos oficiales de 2006, fue del 1,52 por ciento de establos positivos en tuberculosis y del 1,25 por ciento en brucelosis bovina.

Actualmente, la Consejería de Medio Rural y Pesca realiza la ejecución de las campañas de saneamiento a través de la empresa pública Tragsega, que cuenta con el personal veterinario necesario para realizar la intradermotuberculinización y toma de muestras de sangre. La dirección de la campaña, organización, coordinación y evaluación de resultados se realiza desde la Dirección General de Ganadería, que cuenta también con un laboratorio de sanidad animal para realizar los análisis.

El Gobierno del Principado de Asturias -gracias al esfuerzo y buen hacer de los ganaderos asturianos, y a pesar de los conflictos laborales con el colectivo de veterinarios de campañas- ha conseguido, durante la actual legislatura, mejorar sustancialmente los resultados. Es preciso no bajar la guardia y seguir contando con un Gobierno dispuesto a apoyar la mejora sanitaria de la cabaña ganadera.


Ibo Álvarez es director general de Ganadería del Principado

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