Ejército produce peces , chivos y camarones requieren 700 soldados Sexta Brigada

SAN PEDRO DE MACORIS.- El Ejército Nacional tiene instaladas granjas de peces y camarones, de conejos y

Granja de peces y chinchorro en acción en el recinto de la sexta brigada del Ejército, en San Pedro de Macorís. (El Nacional/Leo Reyes)
Los chivos pastan en el patio de la fortaleza de San Pedro de Macorís. (El Nacional/Leo Reyes)

chivos que producen parte de la alimentación de los 700 soldados asignados a la sexta brigada de infantería.

En las 180 tareas, suma del territorio de la sede de la sexta compañía, hay crianza de gallinas, siembra de víveres junto a las instalaciones militares, dos cárceles y la vieja fortaleza, que se espera convertir en una especie de museo,  donde operaron dos polvorines hasta hace cinco años.

La primera compañía del Ejército se isntaló aquí en 1918, en medio de la intervención norteameericana, para enfrentar a los gavilleros, como denominaron al grupo de patriotas que enfrentó a los invasores.

Los peces están en seis estanques en los que semanalmente se cultiva de 400 a 500 libras de pescado que se destinan al “chao” de la tropa.

Los técnicos taiwaneses establecidos en Azua vienen periódicamente a supervisar las pozas de tilapias dorada y espejo.

Fueron los taiwaneses quienes soltaron los alevines en cinco pozas y lanzaron la cría de camarones que se “cultivan” cada seis meses en uno de los estanques.

El general Rafael Liranzo Medina, comandante de la sexta brigada, asistido de los coroneles Narciso Madé Guerrero y Manuel González Constanzo, y del mayor Raymundo Cabrera Mercado, mostró las granjas, en plena producción, a un grupo de periodistas.

Primero mostró la piscícola y a un equipo de soldados lanzar el chinchorro para atrapar peces de hasta cinco libras. Después anduvo por los rejones de los conejos y finalmente por el chiquero en que pastan, libremente, los caprinos.

Estos mismos soldados se encargan del mantenimiento de los proyectos, de poner a tiempo el alimento, de cambiar el agua a los estanques, de vigilar la preñez de las chivas y las conejas.

El mantenimiento le cuesta 20 mil pesos mensuales a la sexta brigada, integrada mayormente por hombres del campo tradicionalmente amorosos con la agricultura y la crianza.

El general César Concepción Fernández, jefe del G-2, acompañó a los periodistas interesados en la marcha de los viejos proyectos, viveros y granjas del Ejército, renovados por las autoridades militares de turno.

En el proyecto caprino hay 30 madres y otros tantos machos. Parte de la producción se sacrifica en fechas especiales para “chaos” especiales.

Con los camarones, que por miles crecen en el estanque, se hacen manjares también en fechas muy significativas.

En las conejeras hay 25 hembras que se aparean con 13 machos.  Por lo sensible que son estos animales se les tiene un poco aislados, enrejonados.

La producción se distribuye entre los compañías y comandancias del Ejército en Higüey, La Romanana y El Seibo, donde están 300 de los 700 hombres de la sexta brigada de infantería.

En la granja avícola hay 25 gallinas ponedoras que serán llevadas a 100 con la ampliación del proyecto en los días por venir.

Y esto es sólo una pequeña muestra, en la brigada más pequeña,  de lo que ocurre en las restantes cinco brigadas del Ejército con asiento en Santo Domingo, Santiago, Mao, San Juan de la Maguana y Barahona.

El Ejército produce alimentos para sus hombres.

El Nacional (República Dominicana) – Dominican Republic  8/12/2005

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