Diagnóstico de las Sarnas en Pequeños Rumiantes

RESUMEN

Aunque la sintomatología de las distintas sarnas es muy característica y se puede realizar un diagnóstico presuntivo de cierta fiabilidad, el diagnóstico asertivo ha de basarse en la identificación del agente etiológico. La sencillez, rapidez y economía del diagnóstico microscópico de los diversos agentes e, incluso de sus estadios de desarrollo, obtenidos fácilmente tras un raspado cutáneo hacen de éste el método de elección.

La observación de lesiones, así como datos epidemiológicos como introducción de nuevos animales o casos anteriores de sarna, son de gran ayuda para el establecimiento de un diagnóstico y pronóstico más certero. Las tomas de muestras deben realizarse en varios lugares del mismo animal y en diferentes animales, tanto de las zonas lesionadas como limítrofes. Las diferentes características morfológicas de los ácaros permiten una relativamente fácil identificación.

Al igual que en cualquier enfermedad parasitaria, el diagnóstico de las sarnas debe hacerse a la mayor brevedad posible con la finalidad de aplicar las medidas profilácticas y terapéuticas más idóneas y evitar su rápida difusión en el conjunto del rebaño. Estas parasitosis en el ganado ovino están muy relacionadas con la explotación de los animales, de tal forma que si el manejo o la higiene son inadecuadas (hacinamientos por instalaciones o cercados mal diseñados, entrada de animales nuevos sin control o sin cuarentena, nutrición deficitaria o desequilibrada en cuanto a principios inmediatos, vitaminas y minerales, entre otros) se favorece y predispone la aparición y/o propagación de la enfermedad.

El diagnóstico definitivo ha de ser necesariamente laboratorial, mediante la identificación específica de los agentes parásitos implicados. De gran ayuda es el estudio de los síntomas clínicos que se manifiesten en los animales afectados y el diagnóstico diferencial con otras afecciones de la piel (ptiriasis, micosis, ezcemas, picaduras de insectos, etc. ). No debe excluirse la contaminación de la muestra con ácaros de vegetales que tienen características morfométricas diferentes (más opacos, patas de mayor longitud, articulaciones más gruesas) y por tanto son fácilmente diferenciables.

Aunque los ácaros de la sarna son de fácil identificación en los raspados cutáneos, debemos tener en cuenta la posibilidad de falsos negativos como consecuencia de una toma de muestras inadecuada, tratamientos previos, fase inicial de la enfermedad, etc.. por lo que es muy recomendable que se tomen varias muestras para su examen o se realicen métodos de concentración en caso de resultados directos negativos.

1. Anamnesis y examen clínico

Ante la sospecha de un caso clínico de sarna en un rebaño es necesario realizar una correcta anamnesis que recoja la mayor información posible sobre el estado sanitario de los animales, medidas profilácticas o terapeúticas, higienicosanitarias, alimentación, tipo de explotación, carga ganadera, entrada de animales nuevos, casos anteriores, etc…. Una vez que conozcamos la historia de la explotación se procederá al examen clínico que debe contemplar la observación de síntomas, especialmente la presencia o no de prurito, la palpación y observación de las partes cutáneas cubiertas por escamas, costras, exudado purulento, etc. No hay que confundir la presencia de acúmulos de grasa en el vellón (en estos casos no está alterada la piel) con alteraciones patológicas.

Aunque los distintos géneros producen una sintomatología parecida, hay ciertas características que pueden orientar el diagnóstico en un sentido u otro. Así, el sintoma principal de las sarnas sarcóptica y psoróptica es un prurito extremadamente intenso y por tanto rascado fuerte y reiterado, mientras que en la sarna corióptica el prurito es moderado. Chorioptes y Psoroptes afectan por igual a ambos sexos; Chorioptes es independiente de la edad mientras que Psoroptes es más frecuente en adultos que en jóvenes.

Examen clínico en la sarna psoróptica o sarna del cuerpo

Psoroptes ovis se detecta en la oveja a nivel de la cruz, lomo, cuello, tórax anterior, cabeza y conducto auditivo externo. El cuadro clínico es bastante orientativo, siendo las manifestaciones fundamentales el prurito y la caída de lana. La lana se aglutina en algunos puntos o cuelgan mechones sueltos y si separamos la lana con los dedos, se pueden observar alteraciones en la piel como eritema, pápulas o grietas. Si efectuamos movimientos de rascado con nuestra mano, el animal responderá positivamente bien presionando su cuerpo contra la mano, bien estirando el cuello. Debemos examinar detalladamente la fosa infraorbitaria, base de los cuernos, región perineal, interdigital, inguinal y el escroto pues son lugares donde puede permanecer el ácaro incluso sin lesionar la piel.

En adultos con otoacarosis por Psoroptes se observan orejas muy engrosadas (otohematomas-fibrosis) y violentas sacudidas de la cabeza. En la oreja y base de la misma son frecuentes las excoriaciones y heridas por rascado. Es más frecuente en los corderos en los que también aparecen placas costrosas, a menudo sangrientas, en el oido externo.

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