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Historia de la caprinocultura en Costa Rica.

Ing Alvaro Castro Ramírez  Msc

Gerente Programa Nacional de Especies Menores

Ministerio de Agricultura y Ganadería

Las cabras fueron introducidas en Centro América durante la época de la conquista en los años 1504-1577. En Costa Rica fue Diego de Arteaga quien trajo las primeras 500 cabras Murcianas, Granadinas y Blancas Celtíberas procedentes de Granada, Nicaragua.

También según Anastasio Alfaro (1922) durante las primeras décadas de este siglo se trajeron de Europa animales de las razas Toggenburg y Saanen.

En las décadas de los cincuentas y sesentas se menciona que a través de la Fundación Rockefeller se introdujeron cabras de las razas Saanen y Toggenburg procedentes de los Estados Unidos.

Sin embargo el verdadero desarrollo de la actividad caprina se inicia en 1975 cuando el señor Hernán Garrón  Ministro de Agricultura y Ganadería crea la Sección de Especies Menores en el Departamento de Servicios en Zootecnia de la Dirección de Ganadería y con el apoyo del señor Robert Mackcoulum de la Embajada Americana se establece un convenio con la organización Heiffer Project Internacional para la donación durante los años 1976-1977-1978 y 1981 de un pie de cría de 300 caprinos, de las razas Saanen, Toggenburg, Nubia y Alpina, las cuales fueron distribuidos a productores ubicados en todo el territorio nacional.

Figura 1.  El MAG firma un convenio con Heiffer Project Internacional para distribuir 300 cabras puras Saanen, Toggenburg, Alpino y Nubia que inician la transformación productiva del hato nacional.

Este esfuerzo unido a la asistencia técnica permitió pasar de una producción en 1975 por cabra de 0,5kg/día y un total anual de 90.000 kg de leche para un ingreso económico de novecientos mil colones a 1981 con un nivel productivo de 1,3 kg/día y un total anual de 656.300 kg para un ingreso de diecinueve millones de colones. Navarro, 1982  

Con la creación de la Asociación Costarricense de Criadores de Cabras (1986) así como por iniciativa para establecer la Red Nacional Caprina (CATIE, MAG, ACCC, INA, ECAG, UNA)(1986) es que se logra la consolidación de la actividad al haber foros para concertar todo el desarrollo tecnológico de la actividad caprina.

Este esfuerzo se ve fortalecido cuando el Ministerio de Agricultura y Ganadería en 1988 crea mediante decreto ejecutivo nº 17972 la Comisión Nacional de la Actividad Caprina formada por el MAG, ACCC, CATIE, UCR, ECAG, INA, FUNAC, CITA, UNA, Banco Nacional.

También en esa época siendo Ministro de Agricultura y Ganadería el Lic. Antonio Alvarez Desanti, se firma el convenio de cooperación técnica entre el MAG y la Asociación Costarricense de Criadores de Cabras que permitió el establecimiento de la Primer Planta Agroindustrial de Productos Lácteos caprinos ubicada en la Estación Experimental El Alto en 1989.


Figura 3. Inauguración de Planta de productos Lácteos por parte del Ing José María Figueres Ministro de Agricultura y Ganadería en 1989.  


Otro hecho relevante en esta época es la transformación del sistema extensivo y semi-intensivo de explotación de las cabras a uno intensivo agroforestal con cabras en estabulación total que permitió alcanzar niveles de 1,8 kg/cabra/día y una producción nacional anual de 3.933.000 kg para un ingreso económico de quinientos once millones de colones en 1991.Marín, 1991.

En 1991 se crea el PITTA CAPRINO con lo cual se mejoró la participación de representantes de las Direcciones Regionales del MAG, lo cual permitió una mayor transferencia de tecnología a los productores y una mayor capacitación de los profesionales regionales.  Es así como se observa que en 1994 la producción por cabra llega a 2 kg/día y la producción nacional arriba a los 9.191.000 kg de leche para un ingreso anual de mil ciento noventa y cuatro millones de colones. En 1998 la producción fue de 2,2 kg/cabra/día y la producción anual del hato nacional llegó a 11.000.000 de kg de leche para un ingreso de tres mil millones de colones.

La ventaja comparativa de la actividad caprina es que está basada en un sistema eco-amigable con el uso de los árboles forrajeros de alto valor nutritivo, alto nivel tecnológico de los productores(as), alto valor agregado de los productos y alta predisposición para recibir asesoramiento tanto de técnicos nacionales como internacionales.

Cuadro 1. Impacto del programa caprino en Costa Rica durante el período de 1975 a 2002.


ÍNDICES BIOLÓGICOS

1975

1982

1988

1991

1994

1997

2002









Prod.leche/cabra/ día (kg)

0.5

1.3

1.65

1.8

2

2

2.6

Prod leche /lactancia (kg)

90

305

417

460

528

528

696

Prod. Leche / ha

2700

7026

12106

12412

18000

18000

23664

Días lactancia/ año

180

235

253

256

264

264

264

Número cabras/ hectárea

15

25

29

32

34

34

34

Carga animal / ha

1.06

1.84

2.7

3.2

3.77

3.77

3.77

Peso promedio / cabra

32

36

42

45

50

52

57









IMPACTO ECONÓMICO

1975

1982

1988

1991

1994

1997

2002









Número cabras adultas

1000

2152

5832

8536

17408

2000

20000

kg/leche/año

(miles)

90

656

2432

3933

9191

10560

13920

Precio/kg/leche

(colones)

10

30

60

130

160

300

500

Ingreso, total, país (millones colones)

0.9

19.6

145.2

511.3

1194.3

3168

6960


FUENTE:  Castro, A. Informe MAG 1975-1994-1999-2003

Navarro, H. Tesis Maestría CATIE.1992

Vallejos, M. Tesis Licenciatura. UCR. 1988.

Marín, C. Tesis Licenciatura. U. C. R. 1991.

Es de reconocer el gran trabajo realizado en los campos de investigación, capacitación y transferencia de tecnología en toda la cadena agroindustrial, que han realizado a través de estos 30 años de duro trabajo, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, la Asociación Costarricense de Criadores de Cabras, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza y la Universidad de Costa Rica y en la mayoría de esos años sin recursos económicos,  lo que permitió desarrollar un Modelo Agroforestal de Cabras en Estabulación Intensiva, considerado uno de los mejores del mundo.

Reconocer el esfuerzo realizado por los profesionales de esas Instituciones  es un hecho que no puede ser borrado por nadie, que se precie, de ser un buen profesional.