Demanda sostenida, todavía no crece

Cierto es que en algunos estados la incidencia es mínima y, la finalidad está más cerca del consumo domestico que otro propósito. En otros distritos en cambio la actividad se desarrolla con criterios más comerciales y, aún cuando todavía la relevancia alcanzada está distante de sus posibilidades, se nota en los últimos tiempos un crecimiento en la crianza de este ganado
CAPITAL FEDERAL, Mayo 23 (Por José Pedro Rinaudo, de pregón agropecuario, reproducción de CAMPONOVA) Como es bien sabido la explotación ovina es, la principal actividad agropecuaria de la región patagónica, allí se aglutina más del 60% del ganado de la especie del país; en comparación con el stock, la oferta de carne ovina debe considerarse baja, dado que en general el enfoque productivo está más orientado a la obtención de lana. Por cierto que tal comportamiento no es uniforme en todo el territorio austral, dentro de el hay zonas con buena disponibilidad forrajera, como los valles de los ríos Genoa y Senguer, donde por las aptitudes naturales, se presentan muy buenas posibilidades y rentabilidades adecuadas para privilegiar la producción de carne.
Previo ha continuar con el análisis, es importante que el lector conozca como se distribuye en los lugares principales, el rebaño ovino nacional. Chubut encabeza las posiciones con unas 3.900.000 lanares, escoltado por Santa Cruz con 2.150.000 cabezas, seguidos por Río Negro con 1.500.000 y Buenos Aires con 1.450.000 ejemplares. La Patagonia no solo es la región ovina por excelencia en función de la cantidad, sino que allí se produce una calidad de lana muy superior al resto del país.
No obstante tan definida particularidad, el ganado ovino se encuentra en prácticamente todas las provincias argentinas. Cierto es que en algunos estados la incidencia es mínima y, la finalidad está más cerca del consumo domestico que otro propósito. En otros distritos en cambio la actividad se desarrolla con criterios más comerciales y, aún cuando todavía la relevancia alcanzada está distante de sus posibilidades, se nota en los últimos tiempos un crecimiento en la crianza de este ganado.

El stock ganadero ovino de la Provincia de Buenos Aires ha aumentado en aproximadamente un 20 % en el último año y medio, pero tal crecimiento se ve obstaculizado por inconvenientes de comercialización en su producción, la falta de bocas de expendio y la carencia de un precio base de comercialización; con el propósito de paliar tales contratiempos, el Ministerio de Asuntos Agrarios, implementó una serie políticas activas con la finalidad favorecer su desarrollo, en tal sentido se dispusieron cursos de capacitación y se establecieron una serie de líneas de crédito especiales.
Entre Ríos cuenta con una tradición en la actividad ovina, en sus tierras cohabitan dos zonas bien definidas para su desarrollo. Más del 70% de los lanares se encuentran al norte con epicentro en Villaguay; en el sector sur de la provincia se ubica el resto, si bien cuantitativamente la importancia es menor, esa zona ofrece muy buenas posibilidades de engorde de corderos, ofreciendo alternativas interesantes cuando el propósito se centra en la rotación de ésta práctica con la agricultura. La infraestructura comercial en el rubro, presenta para los productores entrerrianos una opción válida, dada la instalación de un frigorífico en Concordia, habilitado para la exportación de estas carnes. Desde las esferas provinciales oficiales, se ha aportado un instrumento que favorece la explotación, tal como resulta la Ley de Promoción Ovina
En Córdoba también se pretende desde el Ministerio de la Producción fomentar la actividad en la provincia; la táctica que se está empleando para recobrar en parte la crianza de lanares, pasa por un ajuste a las pautas de los procedimientos modernos de producción ovina y su sustentabilidad en el tiempo. A tal efecto existe una línea de crédito blando, orientado ha la adquisición de vientres son a siete años de plazo, incluyendo dos de gracia sin intereses. Los compromisos contraídos por el préstamo son amortizables a valor producto.
En la provincia mediterránea pastan unas 152.000 cabezas; en términos crediticios durante el ejercicio pasado se otorgaron unos $ 225.000, los que se destinaron tanto a La compra de reproductores, como la implantación de pasturas. También se distribuyeron subsidios nos reintegrables, otorgados para la conformación de grupos de ganaderos ovinos.

En Tucumán también se esta verificando un impulso en la ganadería ovina, observándose más nítidamente dicha evolución en los Valles Calchaquíes y en el sudeste de la provincia. Para tener noción de la magnitud del crecimiento, cabe decir que en el último quinquenio se pasó de las exiguas 15.000 cabezas a las 30.000 actuales. El gobierno provincial ha implementado un programa de apoyo a la actividad, donde la capacitación de quienes la desarrollan se constituyó en un aspecto fundamental.
El Gobierno de la Provincia de Jujuy, a través del Ministerio de Producción y Medio Ambiente, tiene el propósito de recobrar y promover el desarrollo de ovinos, adhiriendo al el programa nacional de la Ley Ovina existente desde cuatro años atrás, mediante esa herramienta se le brinda a los productores ovinos y camélidos de la Puna jujeña, la asistencia crediticia con el objetivo de desarrollar la infraestructura productiva. También es posible obtener financiamiento para la radicación de pasturas, construcción de alambrados, aguadas y mejoramiento genético. Los créditos son aplicados sin intereses a valor lana.
A nivel país, un dato interesante de considerar resulta saber que los productores ovinos son cada vez más jóvenes. En líneas generales los nuevos cultores del rubro son entusiastas y aspiran a recuperar una producción que se había quedado reducida a su mínima expresión en la década pasada y, que ahora denota que existe buenas posibilidades de crecimiento, fenómeno que ya se está expresando, a partir de un renovado envión que se está produciendo en la actividad en toda la región pampeana.
Uno de los punto débiles que condiciona un tanto el afianzamiento de estas explotaciones, pasa por las pocas alternativas que se dan en la existencias de frigoríficos en aptitud de exportar, quienes revisten esa categoría son 6 plantas fabriles, de los cuales 5 están emplazados en la región patagónica, territorio con condición de zona liberada para operar con al Unión Europea, prerrogativa que no cuentan las mayoría de las provincias argentinas.
Cuando analizamos nuestra realidad dentro del contexto internacional, advertimos que Argentina no aprovecha la cuota exportable de 23.000 TT de carne asignada. Nuestros principales compradores son España, Gran Bretaña, Portugal, Italia, Alemania y Bélgica, aunque también comercializamos con Israel, Holanda, Suecia y países africanos.
Sabido es que hace años el pueblo argentino ha perdido el hábito de ingerir carne ovina, no obstante y, sin aproximarse a lo aconsejable, el consumo interno presenta mayor interés, pero su incremento presenta un escollo importante, la producción no satisface una mayor demanda y la realidad indica que el productor en la medida de lo posible privilegia exportar, pero como queda dicho, no hay en el país cantidad de carne ovina para cubrir las necesidades (CAMPONVA)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responde correctamente para comprobar que eres una persona: *