Corral ovino, características

Hay una necesidad sentida, de muchos ovicapricultores y es la que hace relación a la instalación del aprisco, donde va a estar recogido el rebaño. Este es el motivo que nos lleva a presentar las características de un corral sencillo, que nos ha parecido (luego de 18 años), práctico, económico, funcional y cómodo para cada animal. No se ha presentado un modelo a seguir ya que todos los apriscos que conocemos son diferentes y cada uno lleva el sello de quien está al frente de esta industria; sencillamente es un ejemplo que puede servir, total o parcialmente a cada quien.

Este corral se tiene en una finca ubicada a 1.210 m.s.n.d.m. con una temperatura promedio de 22 grados.. Los suelos son difíciles y con topografía bastante quebrada. Creo que es la radiografía de muchos predios, dedicados a la industria ovicaprina. Se presenta una explanación de 10 por 8 metros (bases de un galpón). Uno de los costados (de 10 metros), da a una parte quebrada, con inclinación de 45 grados. Se ha aprovechado esta circunstancia, para allí levantar el corral, empleando la parte quebrada para tender la tarima (4 por 10 metros) y tener un corral de 120 metros cuadrados en total.

NUMERO DE CORRALES. Puede parecer muy técnico tener corrales casi que individuales, pues así se da a cada animal la ración y el cuidado que ese ejemplar necesite. Pero analicemos dos circunstancias nada más; primero el espacio de cada uno en relación con el bienestar animal. Si el rebaño es de 30 ejemplares, cada uno tendría su corral (1.5 x 2.00m) y ese es el espacio para que se mueva. Pero si damos 1.2 m por animal, tendríamos un corral de 36 m cuadrados, espacio que puede ser recorrido por cada animal del rebaño, lo que representa una buena libertad de movimiento. Además la ración se facilita, pues será a granel, en vez de hacerse individualmente, rebajando así el costo de la mano de obra.

CONFINAMIENTO. Durante un tiempo, el rebaño se mantuvo suelto, en potreros delimitados por cerca eléctrica. Varios factores llevaron a tomar la determinación de dar otro manejo. La energía no tiene la permanencia que se necesita y el rebaño detecta cuando se baja o no hay, para salir del potrero, lógicamente a los cultivos del vecino. El encargado no colabora en estar con frecuencia detectando el paso de la corriente, dando como resultado el rebaño fuera del potrero. El hecho de ser el terreno quebrado, dificulta la tendida y el control de la cerca eléctrica. El rebaño suelto, presenta mejores animales porque pueden seleccionar mejor la comida, pero se tomó la determinación de llevarlo a confinamiento.

EL CUADRO DE PEDRO. Así lo llamaron los técnicos holandeses y se trata de lo siguiente: tenemos varios corrales.
De 50 metros de largo por uno de ancho.
De 40 metros de largo por 11 de ancho.
De 30 metros de largo por 21 de ancho.
Si usted le saca el perímetro a los tres corrales, verá que cada uno tiene 102 metros, lo que equivale a que los tres tienen, hasta acá, el mismo valor; 102 metros en malla o lo que quiera. Veamos el área de cada uno: el primero tiene 50 metros cuadrados (50 x 1); el segundo, 440 metros (40 x 11) y el tercero 630 metros (30 x 21). Ahora bien, si damos el espacio que manejamos, de 1.20 metros por animal adulto, tenemos que el primer corral nos da espacio para un rebaño de 41 animales; el segundo de 366 y el tercero 525. Ojo, todos con el mismo costo de cercas. La razón técnica de esto, la dejamos para otra ocasión. Por lo pronto demos una forma cuadrada al corral, si las circunstancias así lo recomiendan.

PISO. En el corral que tratamos de describir, la parte de terreno quebrado va en tarima (4 x 10 m) y el resto (10 x 8m) está en cemento. La zona tiene una humedad relativa bien alta, las lluvias son frecuentes, la noche es baja en temperatura, lo que estimula el reflejo de la orina y en estos detalles se presentaban humedades nada deseables. Se determinó echar una capa de cemento de cinco centímetros y ha operado muy bien. Hay declive hacia la parte de la tarima del 2% y en la junta con la tarima se hace una pequeña zanja que lleve el agua fuera del corral. Este piso permite hacer un barrido diario (en el área en cemento) para tener un corral aseado. Los animales tienen gustos variados y unos duermen en la parte de cemento y la mayoría en la tarima.

TECHO. De la superficie total, se techa la parte que va en tarima o sea 40 metros. El resto de corral (en cemento) va a la intemperie, lo que permite que dé todo el sol, corra la brisa y el rebaño esté cómodo. Inicialmente se techó con plástico (de invernadero) llamado agruelene. Es de color amarillo y retiene los rayos gama, lo que proporciona una temperatura más baja que en el exterior. En la fuerza del verano, la radiación es intensa y se recurrió a amarrar bajo el agruelene un plástico negro, corriente y de precio muy económico que proporcionó un techo muy económico y una sombra agradable. Bien colocado puede durar 4-5 años. Se presentaron varios ciclones o corrientes muy fuertes que arrancaron el plástico y lo destruyeron. Moraleja: analice las corrientes de aire y hágale. Se pasó a teja de cinc y ahí está sin problemas. Tanto el piso como el techo se soportan en columnas de cemento de ocho pulgadas, rellenas con cemento y varilla de hierro. Ahora vemos que es exagerada esta situación y empleamos tubos de PVC de cuatro pulgadas rellenos en cemento y hierro con un ahorro significativo.

El Médico Alvaro Echevarría gusta de techar los corrales con plástico, ya que la finca tiene un ambiente de humedad relativa muy alta y esa humedad le presenta varios problemas al rebaño. Como el plástico deja penetrar el sol, la humedad automáticamente baja y el entrar al corral no se percibe el ambiente desagradable que se tiene en corrales techados con otros materiales. La cabra-camura es animal que gusta de ambiente seco, pues su tradición histórica la lleva a regiones de humedad relativa muy baja, como es el caso, en nuestro país, del Cañón del Chicamocha, la Guajira y las sabanas de la costa. Las altas humedades hacen que el animal esté “grifo”, triste y la producción, ciertamente, se viene a menos. Con el ambiente seco el consumo de alimento aumenta y proporcionalmente, también la producción. El animal está alegre, se mueve y el bolsillo del propietario también se siente muy contento.El plástico debe ser colocado muy bien, que quede convenientemente templado y con una buena inclinación, ya que si queda muy “pando” se forman bolsas de agua, con la lluvia, que terminan abriendo huecos y dando al traste con todo el material.

A todos, un cordial saludo de Navidad. Felicidades y más felicidades.

Pedro Alvaro Salazar Sánchez M:V:Z:
Bucaramanga, Colombia, Diciembre del 2007
pedro_cabras@yahoo.com

12/2007

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