Contrabando de quesos desde Nicaragua

Sin controles. El Presidente Daniel Ortega amenazó con bloquear el comercio con El Salvador si no se permitía la entrada libre de quesos a este país El Diario de Hoy viajó hasta Nicaragua para comprobar que estos lácteos artesanales se siguen produciendo en condiciones insalubres y, luego, son enviados al territorio nacional Pese a todo, el trasiego parece haber disminuido

Chontales, en el norte de Nicaragua, significa en lengua náhuatl “bárbaros o extranjeros”. Justo allí es la cuna de la leche y los lácteos nicaragüenses, un negocio próspero para los comerciantes salvadoreños que viajan al país pinolero a comprar queso, crema y quesillo a costos bajísimos.

De Chontales son llevados al mercado Iván Montenegro, en Managua, de donde son distribuidos a los demás centros de acopio y regiones del país, incluidos los pequeños compradores centroamericanos.

En “El Iván”, como se le conoce al mercado, se comercializa sin mayores escrúpulos con el queso artesanal —sin pasteurizar— que llega desde El Ayote, Río Blanco y Matagalpa.

Para los lugareños no es extraño ver que las marquetas amarillentas y café son transportadas en carretas jaladas por descamisados y sudorosos peones por las calles adoquinadas del mercado —húmedas por las lluvias y cubiertas de basura—.

Se estima que el 80% del queso que ahí se vende no cuenta con los registros sanitarios que exigen las autoridades nicaragüenses y, es por ello, que continuamente son decomisados por el Ministerio de Salud de Nicaragua (Minsa).

Aunque la insalubridad persiste, otros aspectos relacionados con este negocio han cambiado levemente.

En una visita a los productores y principales mercados en Managua, se comprobó que el contrabando disminuyó, gracias a que en El Salvador se detuvo a la principal banda de traficantes en septiembre de 2006, según autoridades de ambas naciones.

El movimiento

“Ellos (vendedores y camioneros del queso) se ponen nerviosos al ver las cámaras, piensan que son del Minsa, que vienen a decomisarles los queso. Hay días que se llevan camionadas de marquetas”, afirmó nuestro contacto a eso de las 5:20 de la madrugada del viernes, hora en la que comienza el movimiento en el mercado Iván Montenegro.

En ese lugar el “queso duro” es baratísimo. Una libra puede costar menos de 10 córdobas, es decir 55 centavos de dólar, un atractivo precio para los contrabandistas que pueden pagar menos si compran en grandes cantidades.

A pesar de ello, los vendedores explicaron que los salvadoreños —respetados por su poder adquisitivo— ya no lo compran en los mercados de Managua, ya que se les incrementan los costos de transporte y les pueden decomisar la mercadería.

Por eso, prefieren hacer las transacciones en el departamento de Chontales. Además, ahí pueden comprar cada libra a menos de 5 córdobas (27 centavos de dólar).

Es por eso que no se observó camiones de El Salvador en los mercados “El Iván”, Roberto Huembes y el Oriental —el más grande de Centroamérica y al que los nicas llaman “el mercado de los salvadoreños”—.

Algunos de los comerciantes destacaron que el comercio de queso, así como el de frijol y maíz que se exporta a El Salvador, ahora está manejado por los cuscatlecos, quienes rentan las tierras o compran las cosechas —incluso antes de la corta— y después envían el producto al país.

Planicies de leche

Con la llegada del invierno, en Juigalpa, cabecera departamental de Chontales, el pasto crece arriba de los 20 centímetros. Las montañas se dejan envolver por un manto esmeralda y el ganado se entrega pacíficamente a un banquete interminable.

A la orilla de la carretera, los automovilistas, turistas y pueblerinos se detienen en un pequeño puesto parecido a una pupusería, a comer “quesillos”: una delgada tortilla de maíz con otra de quesillo, doblada en forma de taco a la que le agregan crema, curtido y cebolla.

“¿Qué más se puede desayunar en Chontales? Carne o quesillos”, comentó nuestro guía.

Más adelante, en Santo Tomás, a 178 kilómetros de Managua, en una calle formada por el paso del tiempo, carente de terracería, atraviesa con dificultades un pick up que lleva ocho barriles de leche.

En el verano el galón cuesta 17 centavos de córdoba, hoy en día cuesta 10. Incluso, vale menos en algunos sectores del norte nicaragüense.

El destino de la leche son los centros de acopio, donde se convertirá en crema, queso o quesillo que tienen como punto final las mesas de los salvadoreños.

Uno de esos recibideros es la Cooperativa San José, que vende más de 36,000 kilos de quesillo a un distribuidor salvadoreño.

Orlando Vado, uno de los socios de la cooperativa, explicó que la quesería que administran cuenta con los permisos de las autoridades nicaragüenses y salvadoreñas para poder exportar. Sin embargo, detalló que a pesar de trabajar con todos los permisos zoosanitarios, tienen problemas que se generan por la competencia desleal y la favorecida en tierras salvadoreñas (más detalles en página 4).

El otro problema que enfrentan, según Vado, está cerca de ellos, en Chontales: “Hay plantas clandestinas que son manejadas por los mismos salvadoreños. Ellos tienen procesos más baratos (para producir queso artesanal, crudo)”.

Con la llegada del invierno, prosiguió, no todo es abundancia, ya que el precio la leche se puede disparar a causa de las queserías clandestinas que pagan mejores precios.

“Generan una competencia desleal. Compran la leche más cara (hasta tres córdobas más por galón), producen el queso artesanal y la pasan por el charco (Golfo de Fonseca) de contrabando”, argumentó Julio César Robleto, propietario de la quesería Las Mezas, en Santo Tomás.

Pero no sólo el costo de la leche es uno de los problemas. La instalación de salvadoreños en un mercado tradicional para ellos ha vuelto más difícil que sus queserías continúen laborando.

Uno de los productores comentó que en el sector de Chontales, un salvadoreño, al que ellos identificaron como Vladimir Lazo, tenía permiso de las autoridades salvadoreñas y nicaragüenses para exportar quesillo, pero que éste le fue retirado por que no siguió las normas de inocuidad.

“Ahora se dedica a comprar el queso de otros y tiene la fachada de un acopio formal”, explicó el lechero.

El Diario de Hoy visitó la quesería de Lazo, ubicada en el Trío, en Juigalpa.

La administradora Villadelda Medina no dio mayores detalles de la producción y sólo explicó que de momento no estaban trabajando porque el costo de la leche estaba muy alto.

Afirmó que Lazo se encontraba en El Salvador y facilitó un número de teléfono salvadoreño al que se le llamó constantemente, pero no contestó.

Silencio en la Cámara

En Managua, también se intentó concertar una cita con Ramiro Tijerino, presidente de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), para tratar el tema del contrabando de queso y también para conocer qué harán ante los constantes cortes de electricidad, que los obligó a anunciar el 6 de junio que reducirían su producción para evitar pérdidas.

Tijerino amablemente atendió el llamado de este medio, pero afirmó que se encontraba fuera de Managua y detalló que seríamos atendidos por Gloria Corrales, directora ejecutiva de la gremial de productores.

Corrales, por su parte, afirmó que no daría declaraciones, increpando la investigación en la que se dejó al descubierto el contrabando de quesos.

También se visitó la Procuraduría General de la República de Nicaragua para conversar con el coordinador, César Guevara Rodríguez, quien representó a su país en el taller anticorrupción que se realizó en Panamá en agosto anterior.

En esa ocasión, Guevara Rodríguez conversó con el Fiscal General, Félix Garrid Safie, y recibió de El Diario de Hoy los resultados de la investigación.

Entonces se manejó que ambos países colaborarían en el combate al contrabando de queso.

No se pudo hablar con Guevara Rodríguez por una nueva normativa burocrática en Nicaragua, pero la responsable de prensa, Auxiliadora Rayo, comentó que el coordinador manifestó que no hay ninguna investigación porque “no se instó ninguna solicitud formal de parte de el Gobierno de El Salvador”.

Sea como sea, entre burocracias, desidias y falta de recursos, la elaboración de quesos insalubres y su contrabando sigue siendo un negocio millonarios.

Domingo, 10 de Junio de 2007

El Diario de Hoy – El Salvador

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