Concurso de ganado ovino de Posada

Pedro Rozada fue homenajeado como pionero en la promoción de la raza carranzana

GUILLERMO F. BUERGO/POSADA

El concurso de ganado ovino de Posada congregó a 250 reses de 17 ganaderías

COMPRADOR. Evaristo Ruenes, con la oveja carranzana por la que pagó en la subasta 510 euros. / N. A.

Cientos de personas se dieron cita ayer en Posada con motivo del III Concurso de Ganado Ovino, que por primera vez tenía carácter regional. Al mismo acudieron 250 ovejas de 17 ganaderías de Llanes, Cabrales, Piloña, Cangas de Onís y Parres. La estabulación llanisca de Miguel Ángel Peláez, ganadero de la localidad de Piedra, se alzó con los principales galardones al adjudicarse el premio al mejor rebaño, a la mejor oveja y al mejor macho.

El acontecimiento estuvo organizado por la Comisión de Festejos de Posada y contó con la colaboración de la Consejería de Medio Rural y el Ayuntamiento de Llanes. En el mismo se rindió un homenaje a Pedro Rozada, un zagal de Porrúa, de 72 años, que fue pionero en la promoción de la raza carranzana en la comarca. También fueron reconocidos los jóvenes Manuel Peláez, de Piedra, y Jesús Robles, de La Borbolla, como los «mejores manejadores de ganado menor».

Las diferentes secciones fueron calificadas por un experto jurado formado por tres jueces vascos: Pedro Barreras Maza, Ernesto Zulueta Domínguez y José Albisua Herboso. Los tres felicitaron públicamente a los pastores de la comarca «por su esfuerzo en la participación, así como en la excelente presentación de los animales». Y auguraron «un gran futuro» a la cabaña ovina asturiana.

En relación a los galardones otorgados, Barreras Maza explicó que la oveja premiada «presentaba mejor cabeza, es un animal más potente y con mejor morfología en su conjunto» que el resto de las participantes. Sobre el macho comentó que se habían decantado por el más joven al observar en él «un gran futuro, así como mejores cualidades que los adultos».

Sin brucelosis

«Una valoración muy positiva en cantidad y calidad» hizo del certamen Ibo Álvarez, director general de Ganadería, quien desveló que la cabaña ovina asturiana está formada por 50.000 ejemplares y que la comarca oriental es la que cuenta «con el mayor número reses y ganaderos». En relación a la salud animal, señaló que en los tres últimos años no se había producido en Asturias ningún caso de brucelosis en ganado ovino ni caprino, por lo que animó a los ganaderos a que «no bajen la guardia, porque son un ejemplo para el resto del sector».

«Una referencia en Asturias». Así definió el concurso Dolores Álvarez Campillo, alcaldesa de Llanes, quien aseguró que se trata de «un acontecimiento consolidado». Asimismo, pronosticó una recuperación del sector «una vez que está bastante controlada la presencia del lobo en el Cuera».

El punto final a la mañana lo puso una espectacular subasta de ovejas en la que se pujaba sobre cuatro ejemplares del valle vizcaíno de Carranza. La mejor postura la realizó el ganadero local Evaristo Ruenes, de la quesería Ríu Bedón, quien se convirtió en propietario de un excelente ejemplar por el que pagó 510 euros. También se adjudicaron otras tres extraordinarias ovejas Luis Zapico, de Piñeres; Angel Coya, de Hontoria, y Joaquín Arenas, de la localidad de Soberrón.

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