CIENTÍFICOS ANDALUCES ESTUDIAN SI EXISTE DIFERENCIA ENTRE LA EXPLOTACIÓN TRADICIONAL DE SIERRA Y LA GANADERÍA ECOLÓGICA

Informes como el elaborado por Ipsos Insight para la Consejería de Agricultura y Pesca revelan que, en el caso de Andalucía, un tercio de la población entre 18 y 65 años declara haber comprado alimentos “comercializados como ecológicos”. Una tendencia que, pese a la confusión del consumidor a la hora de señalar cuáles son estos productos, está en fuerte alza en los últimos años, marcando una curva ascendente que justifica un apoyo social e institucional hacia este tipo de oferta.

J. García Orta

Tanto la raza Payoya (en la imagen) como la Blanca Andaluza son objeto de estudio de los investigadores
Tanto la raza Payoya (en la imagen) como la Blanca Andaluza son objeto de estudio de los investigadores

Aunque con un porcentaje mínimo (menos del 1% del total de la cesta de la compra en España), tanto la agricultura como la ganadería ecológica van asentándose en el mercado nacional e internacional por los beneficios que trae a consumidores, que reciben un producto 100% natural, y a ganaderos. En este sentido, Andalucía y España se plantean como claros referentes, siendo la comunidad andaluza la más pujante a nivel nacional con el 55% de espacio ganadero ecológico, seguida de Cataluña con el 13%, y posicionándose España en sexto lugar a nivel internacional y en segundo a nivel europeo.

Desde las universidades de Huelva y Sevilla, el grupo de investigación Tecnología de la Producción Animal, encabezado por el profesor de la Onubense José Luis Guzmán Guerrero, investiga en esta línea desde 2006 a través de un macroproyecto titulado Conversión de los sistemas de producción caprina de sierra a ganadería ecológica y coordinado por la profesora de la Hispalense Yolanda Mena Guerrero. Un estudio financiado por la Consejería de Agricultura y Pesca y que tiene como principal objeto dos razas de caprinos propias de Andalucía como son la Payoya y la Blanca Andaluza.
A modo de definición, José Luis Guzmán entiende la ganadería ecológica como un sistema de producción ganadera “ligado al suelo”, es decir, una explotación en la que los animales tienen que pastorear, y cuyo objetivo principal es “ofrecer a los consumidores productos de origen animal de una alta calidad, tanto sanitaria como nutritiva y organoléptica”. Por ello, en la cría y en la alimentación de los animales destinados a este tipo de ganadería no se pueden utilizar, por ejemplo, ni organismos genéticamente modificados en la alimentación, ni sustancias de síntesis o medicamentos de laboratorio.

Para el investigador de la onubense, el impulso de la ganadería ecológica es una respuesta clara a los problemas originados por los sistemas intensivos de producción. “Ya no sólo se trata del biene José Luis Guzmán realiza una toma de color a nivel del lomo izquierdo de la canal star de los animales, que también”, señala José Luis Guzman, sino que este tipo de sistema “origina problemas de contaminación medioambiental, pérdida de biodiversidad ante la entrada de razas extranjeras, así como riesgo de seguridad alimentaria, como el mal de las vacas locas, entre otras cosas”.

A través de su macroproyecto, lo que este grupo de científicos quiere ver es si realmente los ganaderos que están en zonas de sierra, con explotaciones tradicionalmente ligadas al suelo, tienen muchos problemas para dar el paso a ecológico. Para ello, el trabajo está dividido en cuatro partes diferenciadas, en las que todos los miembros participan y donde se aborda desde la viabilidad de esta conversión, hasta la comparativa del valor nutritivo de los alimentos consumidos por el ganado en ambas explotaciones, pasando por la caracterización de la calidad de la leche, por un lado, y de la canal y de la carne de cabritos, por otro.

Resultados preliminares

“La conclusión final a la que queremos llegar”, afirma José Luis Guzmán, “es si de verdad hay diferencia entre la explotación tradicional de la sierra y la ganadería ecológica”. En este sentido, según los datos recopilados en los dos años que lleva en funcionamiento la investigación, los cuatro subproyectos apuntan a que, en principio, no hay diferencias sustanciales entre ambas explotaciones, ya que la desarrollada tradicionalmente en Andalucía está tan ligada al suelo que son “casi ecológicas”. Por ello, el estudio de los parámetros de conformación y calidad de, por ejemplo, la canal en el matadero, así como el análisis en el laboratorio del color, la dureza, los ácidos CLA, etc., en el caso de la carne, muestran poca variación debido a la ya buena calidad del producto caprino tradicional.

José Luis Guzman (derecha) posa junto a Luis Ángel Zarazaga, miembro de su grupo de investigación

José Luis Guzman (derecha) posa junto a Luis Ángel Zarazaga, miembro de su grupo de investigación

Para el científico de la Onubense, estos primeros resultados son “muy positivos” desde el punto de vista de los ganaderos, ya que “con pocos cambios pueden adaptarse a ecológico y vender sus productos con esta etiqueta”. Una migración que, aunque se presenta como opcional, los ganaderos andaluces están barajando como una salida para el futuro debido al gran potencial de crecimiento a corto-medio plazo, además de las ayudas ofrecidas desde las distintas instituciones públicas.

Sin embargo, no todo es positivo en lo referente a ganadería ecológica, destacando la investigación dos problemas principales. El primero de ellos se refiere directamente a la alimentación de los animales, y es que los ganaderos de caprino tienen problemas a la hora de conseguir alimento ecológico. Una dificultad derivada de la presencia en Andalucía de dos fábricas de pienso ecológico, insuficientes según investigadores y ganaderos para la correcta expansión de este modelo de producción, forzando a recorrer grandes distancias en busca de un alimento que procede únicamente de superficies dadas de alta como ecológicas.

En segundo lugar, José Luis Guzmán plantea la cuestión del encarecimiento del producto derivado de la ganadería ecológica frente al sistema tradicional. En relación a este punto, los investigadores encuentran que esta diferencia de precios no tiene su origen en el método de producción, puesto que no es más costoso uno que el otro, sino en un factor importante: los canales de comercialización. Mientras que en pequeños puntos de venta se encuentran productos de ganadería ecológica de primera calidad y casi al mismo precio que el tradicional, la adquisición de estos mismos productos en grandes superficies conlleva una diferencia mayor y menos atractiva para el consumidor.

Más información:

José Luis Guzmán Guerrero

Departamento de Ciencias Agroforestales

Universidad de Huelva

Telf: 959 217542

Andalucía Investiga – Granada,Andalucía,Spain

03/2008

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