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Adocrin Ganadera
Avda. de Goya, 52
50693 Torres de Berrellén
Zaragoza
España
ganadera@adocrin.es
El proyecto que está desarrollando Adocrín Ganadera viene fundamentado por la recuperación de la Raza de Cabra Moncaína en peligro de extinción.
En Añón de Moncayo, centro de operaciones, se han comprado y rehabilitado casas, parideras, apriscos, muros, fuentes, etc. Todo ello en piedra natural y respetando la integración con el entorno en donde se encuentran.
La correcta actuación de Adocrín Ganadera ha permitido pasar de 377 ejemplares de cabra Moncaína a 750 ejemplares en tan sólo dos años y medio, lo cual brinda un futuro esperanzador a esta raza.
El proyecto de Adocrín Ganadera no termina ahí. La principal motivación es sacar del peligro de extinción a la cabra Moncaína, para ello se están invirtiendo esfuerzos y capitales.
En el desarrollo de estas actuaciones prima el respeto al Moncayo, a su medio natural ya sus gentes.
Estas gentes son las que están y estarán involucradas en el proyecto. Un proyecto que dinamizará a todo el Moncayo, a Aragón y que es y será un claro ejemplo de desarrollo sostenible de mano de la empresa privada
Tras la lectura del libro "Razas Aragonesas de Ganado" del Catedrático de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza D. Isidro Sierra Alfranca, viene a la mente de Jesús María Sahún, gerente de Adocrín Ganadera, la idea de poder dar un impulso a la recuperación de la Raza de Cabra Moncaína, que estaba y está todavía en peligro de extinción.
Las cabezas de ganado de estas cabras estaban repartidas en varios pequeños ganados de la Comarca de Aranda de Moncayo.
Tras la compra, por el ofrecimiento de los propios ganaderos, de la mayor parte de estas cabezas. Adocrín Ganadera decide llevar a cabo con seriedad y profesionalidad el proyecto de recuperación gen ética de esta raza. Estas operaciones se llevan a cabo con la tutela de las Instituciones y los veterinarios pertinentes.
El principal objetivo del proyecto de Adocrín Ganadera es la salvación de la Raza de Cabra Moncaína, que actualmente y gracias a su gestión cuenta con 750 ejemplares.
Definir troncos y morfologías es una labor fundamental, pues permitirá evitar consanguinidades nefastas para el crecimiento y prosperidad de la raza.
El control sanitario, de nacimientos, madres, padres, etc. es una máxima en Adocrín Ganadera. En ello está poniendo muchísimos recursos materiales y humanos.
Paralelamente a este objetivo veterinario y genético, existe un proyecto más amplio y que está englobado en la elaboración de productos derivados de la cabra, como quesos, leche, postres, carne, etc.
También Adocrín Ganadera está interesada en poder comercializar en un futuro alimentos originarios de la zona del Moncayo como miel, setas, hortalizas, verduras, conservas, truchas, etc. Todo de la máxima calidad y con un denominador de origen común; El Moncayo.
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Para ello Adocrin Ganadera quiere implicar a la población local, para que de esta forma estén directamente beneficiados y sientan como suyo el proyecto.
Tras las primeras tomas de contacto con los ejemplares de Cabra Moncaína a través de los veterinarios de la vertiente Sur del Moncayo, Adocrin Ganadera lleva a cabo la labor de compra de aquellos animales que iban a ser destinados a muerte. Estas primeras adquisiciones derivaron pronto en el ofrecimiento del íntegro de los rebaños de algunos de los ganaderos; pues la dura vida del pastoreo tradicional y lo avanzado de su edad les impulsó a desprenderse de los mismos.
De esta forma Adocrin Ganadera, pasa a contar a mediados de 2001 con 377 ejemplares catalogados como Cabra Moncaína.
En este momento recae sobre Adocrin Ganadera la responsabilidad de gestionar todo este patrimonio genético vivo para poder sacar del peligro de extinción a esta raza.
La recuperación de todo este patrimonio adquirido ha sido y es ardua y costosa, pues el esmero y dedicación son plenos. Se han rehabilitado fuentes, parideras, apriscos, muros de piedra, cauces, etc.
Todo ello con los permisos y autorizaciones legales pertinentes y respetando los materiales empleados, como la piedra y la madera, de forma que todas las construcciones se integren a la perfección en el maravilloso entorno del Barranco de Morana de Añón de Moncayo, puerta de entrada del Parque Natural del Moncayo.
Otro tipo de inversiones han ido encaminadas a la integración de personas del entorno en el proyecto. Actualmente hay dos pastores en el régimen general de la Seguridad Social trabajando en Adocrín Ganadera.
Estos pastores han sido dotados de vehículos todoterreno, teléfonos móviles, walkie talkies y disfrutan de días de fiesta, vacaciones, salud laboral, controles sanitarios, cursos al efecto y la independencia que tiene una jornada de trabajo estable.
Tienen también a su disposición pastores eléctricos con energía solar, cercados metálicos de última generación, pastizales y otras muchas instalaciones que facilitan su libertad de movimientos y la viabilidad de un proyecto marcado por su componente medioambiental y social.
En el paraje antes nombrado y conocido como el Barranco de Morana o Las Landas, en Añón de Moncayo, es donde se sitúa el epicentro del proyecto.
En estos momentos se está construyendo la nueva nave ganadera que será la que sirva para manejar y gestionar el ganado caprino en peligro de extinción con las facilidades y técnicas veterinarias que se precisen.
La correcta gestión veterinaria, empeñada en definir las líneas morfológicas y gen éticas, ha permitido que en la actualidad Adocrín Ganadera cuente con 750 animales catalogados e identificados como cabras Moncaínas. Con lo que se ha doblado con creces la población censada de esta raza en tan apenas dos años.
Adocrín Ganadera está en contacto constante con el CENSYRA, el SIA, la asociación ARAMO, la Facultad de Veterinaria, los departamentos de Medio Ambiente y Agricultura de la DGA, con la OCA de Tarazona y con otros estamentos vinculados con su proyecto. Todos ellos asesoran y con todos ellos colabora esta entidad privada.
Otro de los logros que se han desarrollado es la recuperación de todo un patrimonio arquitectónico en ruinas o estado de avanzado deterioro.
Se han rehabilitado muros de piedra con los métodos tradicionales de construcción, se han restaurado parideras y apriscos o refugios de pastores, dotándolos de fosa séptica, baños y salas de higiene.
Se ha habilitado la conocida Fuente de la Tana, una fuente que estaba inaccesible para el público debido a la cantidad de arbustos, vegetación y suciedad que tenía en sus alrededores, convirtiéndola ahora en un paraje ideal y cómodo para todo tipo de personas.
En el proyecto de Adocrín Ganadera existe un magnífico ejemplo de gestión de caudales de agua.
Se aprovecha un mismo caudal para el abastecimiento a la nave ganadera, a la vivienda refugio, a los bebederos del ganado y para el riego de parte de las fincas llegando el sobrante de esta agua en perfectas condiciones al Río Huecha.
Todo ello respetando la legalidad y sin perjudicar el uso público de los caudales de agua.
La armonía con las Instituciones ha sido un aspecto que desde la empresa se persigue día a día, informándolas debidamente de cualquier circunstancia que les achaque y contando con todos los permisos necesarios.
La particular idiosincrasia de parte de la población local ha dificultado en ocasiones el correcto devenir de la actividad de Adocrín Ganadera. Cuestiones como compras de terrenos, gestión de pastos, linderos, etc. son en ocasiones enrevesadas con lo que los tiempos se dilatan, perjudicando al proyecto./
La propia gestión de los ganados procedentes de distintas explotaciones, ha sido dificultosa. Hasta dar con el manejo y la alimentación más adecuada han tenido que hacerse numerosas pruebas.
La gran cantidad de dinero invertido en el proyecto, procedente de otras fuentes de ingreso del grupo de empresas ADOCRIN, ha impulsado sin dudas lo que de otra forma se hubiese quedado en ilusión.
Esta inversión ha generado en el grupo de empresas ADOCRIN, un esfuerzo contable y económico importantísimo. Algo que por ahora no ha reportado sino beneficios morales y que se espera en un futuro pueda ser rentable.
El proyecto de Adocrín Ganadera sólo acaba de comenzar.
La raza de Cabra Moncaína, debido a su correcta gestión está empezando a dar frutos, con pariciones cada vez mejores, animales más sanos, líneas morfológicas y gen éticas definiéndose y avances inmensos en patrimonio gen ético.
Se ha pasado de 377 a 750 ejemplares censados en dos años y medio y se espera llegar a 2.000 en 3 o cuatro años más.
La rama agroambiental del proyecto pasará por el aprovechamiento de los productos derivados de la cabra como carne, leche y quesos.
También se comercializarán otros productos de calidad como setas, verduras, hortalizas, truchas, etc.
Para todo ello se necesitará mano de obra local tanto para la producción como la manipulación de estos alimentos.
La rehabilitación de patrimonio arquitectónico es otra rama que acaba de empezar y que ya puede contemplarse en Añón de Moncayo.
Adocrín Ganadera está demostrando y va a demostrar cada vez más que en Aragón podemos realizar proyectos comprometidos con el medio ambiente, la población local y el patrimonio.
Queda mucho tiempo por delante.
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