A leches con la oveja

El presidente de la Denominación de Origen Queso de Roncal dimite por la posible apertura del sello de calidad a razas foráneas.

Mas que balar, las ovejas están dando que hablar. Ayer mismo dimitía de su cargo de forma inesperada Joseba Elosúa, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Queso de Roncal, un manjar de «picoso» aroma y sabor a «retrogusto largo», para los que entienden, que se fabrica a partir de leche de oveja de razas latxa, rasa y F1 (cruce de la primera con milschaaf). La entidad tenía previsto celebrar una reunión para resolver la apertura o no del label a nuevas razas ovinas, algo que podría contagiar a otros sellos, como el Idiazabal. A la luz de los acontecimientos, el debate se pospone hasta el 16 de marzo.

Es un asunto pringoso como el queso de nata. Las centrales lecheras quieren incrementar las unidades y abrir mercado. Creen que «la producción lechera actual no garantiza la demanda», y preferirían que el sello de calidad se abriera a más razas, a la assaf y a la lacaume, en concreto, que son ovejas más productivas. Y los criadores de latxa en el otro bando. Sin dejar de reconocer las limitaciones del ganado -da mucho trabajo, poca leche y cara- ven peligrar su forma de vida si se acepta la entrada de especies invasoras con las que la latxa, presente en el paisaje vasco desde la noche de los tiempos, no podrá competir. Vamos, como el cuento de la lechera, sólo que al revés.

Pertrechados con cencerros y ofreciendo bocados de queso a los transeúntes, los ganaderos se apostaron ayer a las afueras de la sede del Consejo Regulador, en Villava (Navarra), para mostrar su descontento. Joseba Elosúa, gerente de Empresa Navarra de Quesos, la mayor quesería de la Denominación Queso de Roncal, que concentra el 65% de las ventas, no se presentó a la cita. Comunicó su decisión de dimitir a la secretaria técnica del Consejo. De modo que el barullo duró poco.

Queso de Roncal fue la primera Denominación de Origen agroalimentaria que se instauró en España, hace 25 años. De los 90.000 kilos que se producían en 1981 se ha pasado a 400.000. «Muchas veces tenemos que renunciar a pedidos», ha explicado en más de una ocasión Elosúa. Con el descontento de los sindicatos ganaderos, el Consejo Regulador financió el año pasado un proyecto para comparar el gusto de los quesos de razas amparadas por el sello de calidad con otros de ovejas foráneas. Ajeno al follón, en octubre del año pasado, el diario británico ‘The Guardian’ reconoció el producto como uno de los 50 mejores del mundo. La leche.

ITSASO ÁLVAREZ/BILBAO

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