10 años de Dolly

El 27 de febrero hará diez años que la revista Nature publicaba el estudio en el que se argumentaba científicamente la clonación de la ya histórica oveja Dolly. Desde entonces, la ciencia, fraudes incluidos, no ha dejado de abrir nuevas puertas a una técnica compleja y polémica. Con motivo de este aniversario, José Antonio López Guerrero, director de Cultura Científica de la UAM/CBM, y Vladimir de Semir, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, analizan su repercusión.
José Antonio LÓPEZ GUERRERO
En estos días se cumple una singular efeméride: hace diez años (27 febrero 1997) la prestigiosa revista Nature daba a conocer la existencia de la primera oveja

(nacida unos siete meses antes) clonada a partir del núcleo de una célula de la ubre de su madre. Dolly, viable tras más de 400 intentos fallidos, vio la luz con sus telómeros envejecidos. Estas estructuras, que protegen los extremos de los cromosomas y cuyo acortamiento progresivo acompañan al envejecimiento celular, puso en tela de juicio la verdadera edad biológica de la famosa oveja. Finalmente, tras seis años de vida tranquila, Dolly moría por causas ajenas a su condición de clónica. A pesar de todo el poder mediático que supuso la obtención de esta oveja en el Instituto Roslin de Edimburgo, la clonación aplicada a la biotecnología e investigación médica no es, ni mucho menos, episodio de un solo experimento.

1. Clonaciones previas a Dolly
Antes de utilizar el núcleo de una célula adulta, ya se habían obtenido clones de óvidos a partir de células embrionarias pluripotentes (ES). Al mismo tiempo, estas células ES representaban, como aún hoy lo hacen, una excelente herramienta de modificación genética por homología de secuencia. Con ellas, se elaboran animales quiméricos que, con suerte en las sucesivas generaciones, podrán originar líneas transgénicas puras. En este sentido, se acaba de dar a conocer (Nature Biotechnology) una magnífica actualización de la técnica de transgénesis: la inserción de células ES en un preembrión de escasamente ocho células es facilitada por la perforación de la zona pelúcida mediante un rayo láser. Este avance, que más parece una escena de película de ciencia-ficción, permitiría la transmisión de la característica genética deseada con una eficacia cercana al 100% en sólo una generación. Por otra parte, a la sombra de Dolly surgieron nuevos casos de ovejas clónicas mediante la transferencia nuclear de varios tipos celulares: embrionarias, adultas y fetales diferenciadas. .

2. Después de Dolly
Poco tiempo después de la primera clonación mediante núcleos de células adultas, se empezó a combinar esta técnica con transgénesis para la obtención de las denominadas granjas farmacéuticas: en 1997, el grupo del doctor Schnieke, también del instituto Roslin, producía otra oveja clónica y modificada genéticamente con el gen del factor IX de coagulación, implicado en la prevención de la hemofilia. Otras proteínas de interés humano como la alfa-1 anti-tripsina, importante para enfermos de fibrosis quística, factor VIII de coagulación o antitrombina se pudieron dirigir y concentrar en la leche de óvidos, bóvidos o cerdos transgénicos.

De un litro de leche de algunos de estos animales, se extrae hasta 60 gramos del factor deseado que, tras purificarse, podría ser utilizado en clínica. En 1998 se obtuvieron vacas clónicas transgénicas por transferencia nuclear a partir de células fetales diferenciadas. En 2003, otra vaca producía leche con un 8-10% más de caseína que facilitaba la fabricación de quesos. Desde entonces, incluyendo al perrito Snoopy del polémico surcoreano Hwang, al menos once mamíferos han sido clonados -oveja, vaca, ratón, cabra, cerdo, gato, conejo, mula, caballo, rata y perro, por orden de aparición-.

3. Clonación humana
La obtención de preembriones humanos clonados mediante transferencia nuclear ha protagonizado uno de los episodios más vergonzosos de la investigación actual: el científico surcoreano Woo-suk Hwang falsificó vilmente sus datos sobre la supuesta obtención de once líneas celulares, derivadas de embriones humanos clonados mediante transferencia nuclear, a partir de otros tantos pacientes con diferentes patologías. A pesar de los controles editoriales, dos publicaciones en una de las mejores revistas del mundo, Science, colaboraron con la difusión total de la ignominia. El fraude surcoreano eclipsó, al menos momentáneamente, otras investigaciones serias que se acercaban al mismo fin: los avances en clonación terapéutica llevados a cabo por el Instituto de Genética Humana y el Centro de Fertilización del Servicio Público de Salud, ambos en Newcastle, coordinados por Miodrag Stojkovic y Alison Murdoch, respectivamente. Asimismo, la empresa Advanced Cell Technology (ACT), de Massachussetts, referente mundial en el campo de la clonación terapéutica, se alejó de la carrera por la obtención de embriones humanos clonados al creer que el grupo de Hwang les había sacado “varios cuerpos” de ventaja en el campo. No obstante, los trabajos actuales, con el Reino Unido al frente, favorecido por las restricciones impuestas por Bush en EE.UU., siguen ajustando la tecnología que conduce a la obtención de células pluripotentes abundantes e histocompatibles con un paciente donante.

4. Mientras tanto en España…
En menos de un lustro hemos visto cómo la ley de reproducción humana asistida, esencial para garantizar la investigación con embriones supernumerarios de las clínicas de fertilización in vitro, ha sido objeto de polémica política y social dos veces. La llegada al poder del PSOE supuso la revisión de los puntos más limitantes de la anterior Ley 45/2003 para los trabajos con células madre de origen embrionario y abrió, como se consolidará a lo largo del presente año, las puertas a la inminente ley de biomedicina que dará luz verde a los proyectos de clonación terapéutica. A lo largo de lo que llevamos de nuevo milenio, España se está consolidando como gran potencia en este campo de investigación. Tras la obtención de las dos primeras líneas de células madre embrionarias obtenidas en nuestro país en la Fundación IVI de Valencia, hemos ido consolidando la red de investigación en medicina regenerativa con Andalucía y Cataluña a la cabeza. Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin la implicación directa de investigadores en los nodos coordinadores como Juan Carlos Izpisúa, Bernat Soria, Miodrag Stojkovic y José Cibelli, recientemente incorporado al programa andaluz de células madre como director científico asociado del banco de líneas celulares de Granada.

5. ¿Qué dice la Bioética?
Por último, pero no por ello menos importante, se situaría la cuestión de la interpretación legislativa de la clonación terapéutica y las consideraciones éticas de la investigación con células madre de origen embrionario. Al respecto, el Comité Internacional de Bioética y la legislación actual española desvinculan al producto de la transferencia nuclear de la creación de embriones con fines experimentales prohibida en nuestro país. En la balanza de las consideraciones ético-filosóficas se acentúan las potenciales ventajas futuras de la aplicación de estas técnicas en clínica con respecto a los planteamientos sobre la identidad del preembrión obtenido con ellas. Y mientras la polémica sigue girando en torno a la transferencia nuclear, el Ministerio de Sanidad promete su legalización y regulación a lo largo de los próximos meses.

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